Política

México pide definir un protocolo para proceder en caso de nuevas detenciones

México reclama a Nicaragua por deportaciones

Subsecretaria de Cancillería mexicana Socorro Flores visitó Nicaragua y entregó queja verbal y escrita



El gobierno mexicano continúa a la espera de una respuesta de parte de las autoridades nicaragüenses sobre las deportaciones de cuatro de sus ciudadanos ocurridas el mes pasado, según recoge una nota publicada este semana por la revista Proceso, que cita una entrevista con la subsecretaria para América Latina y el Caribe de la Cancillería de aquel país, Socorro Flores.
La funcionaria estuvo en Managua a mediados de junio, durante la deportación del estudiante Jobany Torres, a quien las autoridades nicaragüenses detuvieron a principios de junio en el Aeropuerto Internacional y lo presentaron 12 días después con golpes en ambos ojos, que afirmaron se autoinfligió. Además, lo acusaron de fingir su secuestro con el supuesto objetivo de dañar la imagen del gobierno de Daniel Ortega.
Según información obtenida por Confidencial, Flores se reunió con la vicecanciller nicaragüense Arlette Marenco, quien tomó nota del reclamo del gobierno azteca. “Confiamos en que esa respuesta no demorará mucho”, dijo Flores a Proceso.
“Enorme preocupación”
La nota, elaborada por la periodista Matilde Córdoba para Proceso, reafirma que las expulsiones de los cuatro mexicanos y la persecución policial denunciada por la académica de Harvard, Viridiana Ríos, también de nacionalidad mexicana, provocaron “una enorme preocupación” en el gobierno de aquel país.
“México es un socio importante para Nicaragua y hemos venido trabajando en distintas áreas donde el diálogo y la cooperación fluyen, y nos han generado enorme preocupación estos casos: el de Jobany Torres, el estudiante de la Universidad Zacatecas, como también las expulsiones recientes de mexicanos”, aseguró Flores a Proceso.
Según la revista, que cita a una fuente diplomática bajo condición de anonimato, el maltrato que sufrieron los cuatro expulsados y la imposibilidad de que los diplomáticos acreditados en Managua pudieran brindarles acompañamiento, “desgastó en 25 días una relación de décadas”.
La subsecretaria de la Cancillería mexicana rechazó que existan fisuras en las relaciones entre ambos países. Sin embargo, confirmó que viajó a Managua para expresar personalmente la preocupación de su gobierno ante el gobierno de Nicaragua.
Esperan definir protocolo en caso de nuevas detenciones
Flores indicó que México ofreció diversas opciones para manejar los casos de los mexicanos detenidos en Nicaragua, entre estas, “un protocolo que deje claro en qué momento tiene que llevarse a cabo la notificación” de las detenciones; establecer los funcionarios a los que deben dirigirse los representantes consulares, precisar en qué lugar deben permanecer retenidos. “En fin –comentó Flores–, algo que dé certeza a las partes en cuanto al ejercicio de sus funciones”.
El pasado 27 de junio la Secretaría de Relaciones Exteriores de México emitió una alerta de viaje a sus ciudadanos que viven o planean visitar Nicaragua.
En junio, además de la deportación del universitario de Zacatecas que hacía una pasantía en la empresa minera Hemco, establecida en Bonanza (Caribe Norte de Nicaragua), el gobierno de Ortega también expulsó una semana después a seis jóvenes ambientalistas de la Caravana Mesoamericana para el Buen Vivir, que brindaban un taller sobre hornos ecológicos en la comunidad de La Fonseca, entre los detenidos y expulsados estaban los tres mexicanos: Salvador Tenorio, Eugenio Pacelli Chávez y Emmanuel de Luz Ruiz.
La revista recuerda que ambos países mantienen relaciones desde hace 177 años y que México ha financiado a Nicaragua importantes proyectos de infraestructura, entre ellos la reconstrucción de 50 kilómetros de Carretera entre Managua y Puerto Sandino, en León. Además, financió la construcción del recientemente inaugurado Hospital Militar.
Proceso también conversó con el analista político y exdiputado liberal de origen leonés, José Pallais, quien considera que las relaciones bilaterales entre México y Nicaragua “necesariamente tienen que haberse enfriado y costará un tiempo volverlas al excelente nivel en que se encontraban antes de estos hechos”. A juicio del abogado, esto se debería “fundamentalmente por la irritación que los eventos han producido”, sobre todo “por negárseles la asistencia consular a sus ciudadanos y, peor aún, en el caso de los mexicanos, por ocultarles el paradero de los detenidos”.

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