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"¡Fuera Temer!", gritan miles de brasileños

Michel Temer al borde de la destitución en Brasil

Michel Temer

¿Renuncia, "impeachment"? Escenarios de la crisis política brasileña contra el gobierno de Temer



Río de Janeiro.- El presidente de Brasil, Michel Temer, es acusado de haber avalado sobornos en un escándalo que podría costarle el cargo que asumió hace apenas un año por la suspensión y posterior destitución de Dilma Rousseff.

Las acusaciones se apoyan en la grabación de una conversación de marzo entre Temer y el empresario Joesley Batista, propietario de la procesadora de alimentos JBS.

El audio de la charla, grabada por el propio Batista y presentado luego a las autoridades en su cooperación con la Justicia, fue divulgado por el Tribunal Supremo brasileño el jueves. Algunos detalles de la denuncia habían sido revelados por el diario “O Globo” un día antes.

La grabación tiene casi 39 minutos y tiene una calidad deficiente, ya que fue hecha por Batista a escondidas en una visita a Temer en su residencia. El empresario le habla a Temer en la charla de “Lava Jato” y alude aparentemente al ex presidente de la Cámara de Diputados Eduardo Cunha, hoy preso por esa causa anticorrupción.

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“Yo estoy bien con Eduardo, ok?”, dice Batista. “Tiene que mantener eso, ¿vio?”, le responde Temer. “Todo mes…”, agrega luego Batista en aparente alusión a un pago mensual que hace a Cunha para que éste mantenga su silencio en prisión sobre la corrupción política. La grabación es luego inaudible.

Temer negó haber pedido el soborno. “No compré el silencio de nadie”, dijo. El audio sí parece confirmar, sin embargo, que avaló todo lo que le contaba Batista, entre otras cosas que tenía informantes en la Justicia.

Las pruebas presentadas por el empresario incluyen un video en el que el diputado Rodrigo Rocha, designado por Temerpara atender los “asuntos” de JBS, recibe una maleta de dinero por valor de unos 160.000 dólares.

JBS, el mayor productor de carne del mundo, pagaba sobornos al partido de Temer, el conservador PMDB, para tener su apoyo político.

Temer descartó dimitir por las acusaciones que lo vinculan a un escándalo de corrupción por avalar presuntamente en una conversación grabada el pago de un soborno a un correligionario suyo.

“No renunciaré. Repito: no renunciaré. Sé lo que hice. Sé de la corrección de mis actos”, subrayó Temer en una esperada comparecencia en el Palacio de Planalto.

“Exijo una investigación plena y muy rápida para esclarecer los hechos al pueblo brasileño”, agregó el mandatario, enfático. “Esta situación de duda no puede persistir por mucho tiempo”, reclamó también apuntando a los denunciantes y la Justicia.

“Si fueron rápidas las grabaciones clandestinas, no pueden tardar las investigaciones y la solución respecto a estas investigaciones”, agregó. El juez a cargo del Tribunal Supremo, Edson Fachin, había aceptado poco antes abrir una investigación a Temer.

La denuncia contra Temer remeció al país sudamericano desde la noche del miércoles. La oposición y varios sectores sociales exigieron la renuncia del presidente, que llegó al poder hace un año por la suspensión y la posteriors destitución de Dilma Rousseff.

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Este es nuevo escándalo de final por ahora imprevisible. Estos son los posibles escenarios de la nueva crisis política de Brasil, un país golpeado constantemente por los casos de corrupción, pese a que parecía empezar a salir de la recesión económica.

Dimisión inmediata de Temer: El presidente descartó dimitir en su primera comparecencia personal, pero las acusaciones de que aprobó el pago de sobornos a su encarcelado ex aliado Eduardo Cunha para que éste no revele tramas corruptas pesan aún mucho. La presión es enorme. El centrista partido PSDB, aliado de Temer, analiza si retirar su apoyo al Gobierno, pese a que también está salpicado por la trama de sobornos revelada ahora por un empresario.

El analista político Antonio Testa de la Universidad de Brasilia, cree sin embargo que Temer puede sobrevivir a la crisis. El mandatario es un hábil negociador y tiene muchos aliados en las dos Cámaras del Parlamento, explica. “Ahora sólo necesita reagrupar fuerzas”, dice Testa a la agencia dpa. Las siguientes semanas serán decisivas para saber si el presidente consigue recuperarse.

“Impeachment” a lo Rousseff: El Partido de los Trabajadores (PT) de Dilma Rousseff anunció que impulsará un juicio de “impeachment” similar al que sacó del poder a la presidenta en 2016. El éxito, sin embargo, es poco probable. Para que progrese un complejo juicio de ese tipo es necesaria una clara mayoría de dos tercios tanto en la Cámara baja como en el Senado, donde Temer dispone aún de claras mayorías.

Recrudecimiento de la crisis y salida negociada: La verdadera amenaza para Temer es un recrudecimiento de la crisis económica que causó una contracción sumada de 7,4 por ciento del PIB brasileño en los últimos dos años. La Bolsa de Sao Paulo y la cotización del real brasileño se desplomaron después de que se dieran a conocer las últimas acusaciones, justo cuando se vislumbraba el final de crisis.

“Si la economía cae mucho, el sistema financiero sí puede hacer presión para que Temer renuncie”, cree Testa. “Pero no es una cosa automática, eso va a llevar meses”. En un escenario así, sería factible que las élites políticas y económicas que apoyan a Temer se pongan de acuerdo en un candidato para sustituirlo. En caso de renuncia, su sucesor tendría que ser elegido por las dos Cámaras del Parlamento, ya que ya han transcurrido más de dos años desde el mandato de cuatro para el que fue elegida originalmente Rousseff.

Elecciones anticipadas: La convocatoria de elecciones, una opción por la que abogan sobre todo los grupos de manifestantes que salen a las calles incluso desde la destitución de Rousseff el año pasado, es muy improbable. Temer, que tiene unos índices de popularidad de apenas un nueve por ciento, no tiene interés en convocar a comicios, así como tampoco su partido, el conservador PMDB, ni por ahora su principal aliado, el PSDB. La ley no prevé la convocatoria obligada a estas alturas de la legislatura.

Superación de la crisis: Posible es también que Temer consiga superar en las próximas semanas el terremoto político y las investigaciones que el Tribunal Supremo autorizó contra él. Si la crisis económica no arrecia, el Gobierno podría mantenerse. Sería probable, sin embargo, que Temer quede muy debilitado para conseguir aprobar los polémicos ajustes con los que quiere reactivar la economía, como una reforma del sistema de pensiones y de las leyes laborales, pendientes de aprobación en el Legislativo. El Gobierno quedaría en ese caso práctictamente paralizado hasta las próximas eleciones, previstas para finales de 2018.