Nación

A cuatro meses de la crisis, el Gobierno de Daniel Ortega quiere imponer "normalidad"

Miles en las calles le dicen a Daniel Ortega “nada está normal”

“Aquí están tus puchitos”, gritaron los manifestantes y otros lo escribieron en pancartas durante la marcha “Nada está normal”.



Aída García ha marchado contra dos dictaduras en dos épocas diferentes. La primera vez que asistió a una marcha cívica fue en 1978, cuando mataron al periodista Pedro Joaquín Chamorro y el pueblo se desbordó contra el régimen de Anastasio Somoza Debayle. La segunda vez fue cuarenta años después, este 18 de agosto, contra otro régimen en la historia de Nicaragua liderado por Daniel Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, figuras que en el siglo pasado eran reconocidas por “luchar” contra la dinastía somocista.

Con una bandera azul y blanco en su mano derecha que ondea cada cierto tiempo y un sombrero de paja alzado en su cabeza, Aída refuta las afirmaciones del Gobierno de Ortega de que en Nicaragua “todo está normal”. En las últimas semanas el discurso gubernamental ha ido por esa vía y se ha sostenido a través de “contramarchas” programadas a última hora y a la misma que fecha que las convocatorios de los movimientos civiles opositores en Nicaragua.

“Estoy aquí porque me uno al dolor de mi pueblo y mi gente. Para mí (Daniel Ortega) es un traidor porque traicionó la sangre de todos los héroes y mártires de la revolución. No hay nada normal aquí, ¿qué es lo normal?, ¿la represión?, ¿el encarcelamiento de tanta gente inocente cuando es él el que debería estar encarcelado?” Cuestiona Aleída López.

Como esta ciudadana, miles salieron a las calles el pasado sábado en varias ciudades de Nicaragua a manifestarse contra el discurso de “normalidad” que el Gobierno pregona a través de sus medios de comunicación. La marcha partió de la rotonda Jean Paul Genie y tenía como fin llegar a la Plaza de las Victorias y finalizar en la rotonda Cristo Rey, pero un cerco de antimotines en las semáforos de Pharaohs Casino provocó un cambio de ruta hacia la rotonda Centroamérica, para luego llegar a la rotonda Cristo Rey.

Las autoridades policiales no brindaron explicaciones sobre su decisión, lo que provocó que la marcha tuviera que cambiar su ruta original.

Familias enteras también se sumaron a la actividad. “José” un estudiante y padre de familia que prefirió omitir su nombre llegó, se unió a la manifestación porque desea “un futuro mejor” para su hija.

“Duele ver lo que pasa en Nicaragua que ahora ser estudiante es un crimen. Y también vengo por el futuro de mi hija, porque si no luchamos hoy, entonces será nunca, porque queremos una Nicaragua libre. Yo invito a que no tengamos miedo, porque si mostramos miedo vamos a seguir con su juego de que nos quieren intimidar”, apunta el ciudadano.

Junto a su esposa y su hija, José llegó desde temprano a la manifestación convocada en Managua. Asegura que hoy está en las calles porque no quiero que su hija pequeña, la cual ha asistido a la marcha vestida de un traje folclórico, viva cuando sea grande “la represión de otro Gobierno”, como afirma él.

“Ese es el discurso que él siempre pone, es su discurso falso. Pero aquí nada está normal. Nicaragua estará normal hasta que haya justicia y democracia, porque esos niños del Barrio Carlos Marx merecen que tengan justicia porque allá, todos sabemos quiénes fueron y eso no lo olvidamos nunca. Por esos niños y por mi hija siempre salgo a la calle a protestar”, manifiesta José, quien se muestra marcado por la tragedia que sucedió en el barrio capitalino Carlos Marx, el 16 de junio cuando presuntos paramilitares le prendieron fuego a una propiedad después de que los dueños se negaran a prestar su domicilio para que entraran francotiradores, según informaron varios testigo, incluyendo sobrevivientes del incendio.

Seguirán protestando en las calles

“Seguiremos resistiendo cívica y pacíficamente porque queremos una Nicaragua con justicia y democracia”, explicó Edwin Carcache, de la Alianza Cívica.

Al cumplirse cuatro meses de protestas este sábado los manifestantes prometieron seguir saliendo a las calles hasta que Ortega se vaya del poder. “Nada está normal, seguimos exigiendo justicia por tanta gente asesinada, mientras siguen los encarcelamientos y persecución en todo el país, no nos van a callar”, aseguró la ciudadana María Morales.

“Chayo aquí está el chingaste que te atora”, se leía en una de las pancartas que cargaban los manifestantes, ante las declaraciones de la vicepresidenta Rosario Murillo que calificó a los que exigen la salida de ella y Ortega del poder de “chingastes” y “puchitos”. Foto: Franklin Villavicencio | Confidencial

Para Mario Palma, un jubilado que vivió la guerra de los años ochenta, es momento de decirle al mundo “lo que vivimos en Nicaragua” porque “nos siguen queriendo vender la historia de la normalidad y la masacre no se olvida”.

“Chayo aquí está el chingaste que te atora”, se leía en una de las pancartas que cargaban los manifestantes, ante las declaraciones de la vicepresidenta Rosario Murillo que calificó a los que exigen la salida de ella y Ortega del poder de “chingastes” y “puchitos”.

Marchas en el interior del país

En los departamentos de León, Estelí también se realizaron actividades cívicas por parte de los movimientos autoconvocados. En Estelí, los ciudadanos realizaron un plantón y luego recorrieron las principales vías de la ciudad para pronunciarse una vez más y a cuatro meses del inicio de las protestas, contra el Gobierno de Daniel Ortega.

Simpatizantes del Gobierno y trabajadores públicos también marcharon en Managua, desde la Plaza de las Victorias hasta la rotonda Hugo Chávez. El Gobierno solo reconoce las muertes de 198 personas, mientras que diversos organismos de derechos humanos calculan entre 300 y 400 personas asesinadas desde que inició la rebelión contra Ortega y Murillo. Ambos mandatarios le echan la culpa de las muertes a líderes de distintos sectores que se oponen al régimen.

Denuncian nuevos registros ilegales de viviendas

EFE

Grupos paramilitares y miembros de la Policía Nacional realizaron nuevos registros en viviendas sin orden judicial, denunciaron las familias afectadas.

“Soy Santiago Fajardo, hermano de Cristhian Fajardo. En estos momentos están paramilitares en mi casa, desbaratándola”, denunció en sus redes sociales uno de los afectados, habitante de la ciudad de Masaya.

Horas después de la denuncia, los vecinos del denunciante colgaron en internet vídeos en los que se observa a paramilitares salir de la vivienda y montarse a vehículos de la Policía Nacional.

Familiares de Fajardo informaron de que no había nadie en la casa cuando fue registrada por los grupos armados, y que se trató de un asalto porque no dejaron orden de cateo judicial.

La familia Fajardo, de Masaya, sufre persecución por haber apoyado a personas que han participado en protestas contra el presidente Daniel Ortega.

Cristhian Fajardo, uno de los líderes de los manifestantes autoconvocados, fue arrestado en julio pasado y ahora enfrenta juicio por terrorismo y otros delitos, y antes de eso un grupo de paramilitares había incendiado un hotel de su propiedad, según denuncia pública.

Este mismo sábado, también en Masaya, la vivienda de la anciana Josefina García fue asaltada, supuestamente, porque daba refugio a jóvenes que protestan contra Ortega.

Masaya ha sido una de las ciudades más golpeadas por las “fuerzas combinadas” del Gobierno, compuestas por policías, antimotines, parapolicías, paramilitares, y grupos de choque oficialistas.