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Monja católica, Xiskya Valladares, escribe carta abierta a la Comunidad Internacional

Funeral de Jorge Zepeda, uno de los jóvenes asesinados en Masaya. Carlos Herrera | Confidencial

Señores Gobernantes del mundo:

Soy solo una monja católica. Nadie me ha pedido que les escriba. Pero mi conciencia me obliga. No puedo ver cómo un dictador masacra a su pueblo y ustedes permanecen mudos como si no pasara nada. Es cierto, es un pueblo pequeño, de solo 6 millones de habitantes, no tiene petróleo, no es importante para sus intereses. Pero la represión letal va en aumento minuto a minuto. Y son seres humanos, con valores profundos, con gran valentía, en un lugar estratégico en Centroamérica. Merecen su ayuda, los están matando.

Han quemado vivos a familia con niños, han disparado a ciudadanos que marchaban pacíficamente por las calles, han disparados a niños, han violado iglesias, han herido a un obispo, han detenido a muchos sin orden judicial, los han torturado, han entrado en las casas con lista en mano para llevarse a colaboradores antigubernamentales. Ancianos, mujeres, niños, hombres, nadie se salva en la actual Nicaragua. Son crímenes de lesa humanidad en toda regla. ¿Cuándo van a reaccionar?

Por una vez al menos, dejen sus intereses políticos y económicos. Demuestren su humanidad. No es cuestión de ideología, ni de credos, ni de política. Es cuestión de humanidad. El mundo debe ser habitable para todos.  Ustedes han sido nombrados para hacer el mundo más humano. El servicio de la autoridad y el poder no es solo para enriquecer a los propios países, sino para contribuir a hacer más humano el planeta. El pueblo de Nicaragua os necesita ahora. Por favor, actúen. Haganlo pronto, antes de que nos maten a todos.

Se los suplico, ayudénnos al pueblo de Nicaragua. Detengan esta masacre, por favor. Gracias por leerme.

Xiskya Valladares