Reporte ciudadano

Muere Gustavo Wilson Bateman, (106); ‘el último Boy Scout’

El reverendo, profesor, músico, y dirigente scout, recibió su último adiós, en línea

Gustavo Wilson Bateman, el reverendo bautista, el profesor, el director del coro, el último Boy Scout, falleció en Managua a los 106 años de edad, después de vivir una larga vida que fue celebrada por sus descendientes, por sus hermanos en la fe, por sus antiguos alumnos, y por generaciones de scouts para quienes era ‘el jefe’.

Según un resumen de su vida, preparado por la Fraternidad ‘Baden Powell’, Capítulo Nicaragua (que aglutina a los dirigentes scouts retirados), Wilson Bateman nació en Quamnatla, Prinzapolka, (Costa Caribe), el 28 de diciembre de 1913, hijo del pastor moravo Newton Wilson Hodgson, originario de Bluefields, y Franzella Elizabeth Bateman, natural de Jamaica.

Conoció el Movimiento Scout por casualidad. Según el relato que él mismo hacía, a los doce años de edad se trasladó a Bluefields para estudiar en el prestigioso Colegio Moravo de esa ciudad, y fue ahí donde los vio por primera vez. Él narraba que lo cautivó la elegancia de los uniformes de aquellos muchachos, el orgullo con que ellos lo portaban, el orden en que entraban al templo, y la disciplina que mostraban en todo momento.

Se enamoró al punto que aquella misma noche participó de la fogata con la que se celebraba la Semana Scout (una semana de actividades situada alrededor del 22 de febrero de cada año, fecha del nacimiento de Baden Powell, Fundador del Escultismo, con la que el mundo scout recuerda al viejo general inglés), y se quedó.

Eso le dio la oportunidad de integrar durante seis años la Tropa Morava I, la primera expresión del Movimiento Scout en Nicaragua, por lo que era reconocido como ‘el último fundador’, y por asociación de ideas, como “El Último Boy Scout”, como la afamada película de Bruce Willis, aunque ese no sería el único título asociado al famoso actor, con el que se recuerda a Wilson.

Vuelta a los scouts, dulce hogar

Después de graduarse en 1932, Wilson viaja a Managua para estudiar en el Colegio Bautista, encontrando una ciudad que apenas un año antes había sido golpeada por un terremoto, donde obtiene el título de bachiller (1937), y se casa dos años después, con Aurora Narváez Navarrete, enfermera de profesión, originaria de San Rafael del Sur, con quien educó a cinco hijos: Norma Florencia, Jeanine Ivonne, Franzella Elizabeth, Gustavo Eugenio, y Freddy Eusebio.

Ya establecido en Managua, retoma su antiguo romance con el Movimiento Scout en la década de los años 40, dedicándose a la organización de grupos scouts, pero también a darle forma a una asociación que ayudara a coordinar los esfuerzos para impulsar el crecimiento del Escultismo en el país.

Foto tomada durante la celebración del Centenario del Movimiento Scout en Nicaragua. Cortesía

Dado su liderazgo en el trabajo de organización, y su capacidad para inspirar con su palabra y su ejemplo, Wilson representó a Nicaragua en diversos campamentos regionales, conferencias scout interamericanas, cursos internacionales de adiestramiento, etc., lo que le permitió ser el primer Insignia de Madera (de dos cuentas, primero. Luego, de tres cuentas, y más adelante, de cuatro cuentas) en el país.

La Insignia de Madera es el reconocimiento que otorga a sus dirigentes el sistema de adiestramiento scout de cada país, y que básicamente implica que ya está capacitado para trabajar con una unidad scout.

También se le recuerda por haber sido el organizador del primer campamento scout centroamericano, celebrado en la península de Chiltepe, en 1952, así como un adiestrador nacional e internacional de dirigentes, cuyo prestigio se extendía por todo el istmo centroamericano, y miembro en varias ocasiones de la Corte Nacional de Honor.

Rudy Marín (uno de los líderes de la siguiente generación de grandes dirigentes scouts), dijo durante el homenaje en línea, que conoció a Wilson en 1954, cuando ocupaba el cargo de Jefe Scout Nacional, y llegó a hacer inspección de los scouts de Masaya.

“Fue como un padre para mí”, dijo llorando. “Sin Gustavo Wilson, Nicaragua no hubiera podido llegar al nivel de potencia scout” que tuvo en la Centroamérica de los años 60 y 70, aseguró.

“Duro de Matar”

La comunidad bautista nacional e internacional también tiene razones para honrar a Wilson, quien fue docente, dirigió el coro de la Primera Iglesia Bautista de Managua, llegando a desempeñarse como director del Colegio Bautista de Managua, convirtiéndose en el primer nicaragüense en ese cargo.

También se le reconoce como el primer nicaragüense en ser nombrado Ministro Ejecutivo (ad honorem) de la Convención Bautista de Nicaragua, cargo que ocupó de 1973 a 1978, cuando tuvo que jubilarse (cumplió 65 años), recibiendo un reconocimiento internacional en Estados Unidos, país al que se trasladó a vivir con su esposa.

Al rondar el primer centenario de su vida, Wilson regresa al país, donde lo reciben sus antiguos dirigentes (algunos ya septuagenarios), y lo acompañan sus hijos, que se turnan para atender sus necesidades, a pesar que ‘el jefe’, podía valerse por sí mismo, como quedó evidenciado cuando participó del homenaje que los scouts le rindieron en El Coyotepe, en diciembre de 2013, para honrarlo al cumplir cien años.

Foto tomada en 1952, durante el Primer Campamento Scout Centroamericano, celebrado en la península de Chiltepe, Managua. Cortesía

Muchos de los presentes (adolescentes en su mayoría), jamás había oído hablar de él, por lo que, al enterarse que sobrepasaba el siglo, algunos comenzaron a llamarle ‘Bruce Willis’, pues comprobaban que era ‘duro de matar’.

Wilson también participó, en 2017, de los festejos por el centenario del Movimiento Scout en Nicaragua, así como de la presentación del ‘Libro de Oro’, en el que el dirigente Mauricio Delgadillo reflejó los primeros 95 años de historia de los scouts en Nicaragua.

Luego de fallecer este viernes, dirigentes scouts organizaron una ‘fogata virtual’ a través de Zoom, en la que compartieron con sus familiares, sus antiguos alumnos, y sus hermanos en la fe, para honrar la vida de Gustavo Wilson, el caballero, el ejemplo, el jefe, el pastor, el maestro, el último miembro de la primera tropa scout que hubo en Nicaragua, el Último (gran) Boy Scout.

Al cierre del encuentro, en el que le desearon una feliz estadía en el Campamento Eterno, los scouts participantes en la ‘fogata virtual’, le cantaron “No es más que un hasta luego // No es más que un breve adiós // Muy pronto, junto al fuego // Nos reunirá el Señor”.

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