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Mujer, no te dejés

La pianista Tori Amos fue violada cuando tenía 21 años. En la canción Me and a Gun, narra la experiencia que le marcó la vida



Myra Ellen Amos, más conocida como Tori Amos, es una pianista y cantautora estadounidense nacida en 1963. Considerada como una artista femenina de Vanguardia por sus líricas opacas pero intensamente emocionales, su repertorio cubre un gran abanico de temas. Entre ellos destaca sexualidad, religión, patriarcado y tragedia personal.

Amos cuenta con un sólido grupo de seguidores. Ha vendido alrededor de 12 millones de discos en todo el mundo. También fue nominada a varios premios, entre ellos ocho a los premios Grammy y fue nombrada una de las 50 personas más bellas en la revista People de 1996.

En 1985, después de tocar una noche en un bar, dejó subir a un cliente del establecimiento a su coche para llevarlo a su casa. Este extraño fue quien minutos más tarde la amenazó de muerte si no satisfacía sus necesidades sexuales. Aquella dura experiencia la describiría más tarde en su canción Me and a Gun en la que narra esa violación, cuando tenía 21 años.

Little Earthquakes fue su disco debut. Lo estrenó en enero de 1992 y muchos lo consideran el puntapié inicial del movimiento de compositoras de la década de los noventa. A la fecha se han vendido más de tres millones de copias de este album. En 1998, los lectores de Q Magazzine lo escogieron como el 66º disco más importante de todos los tiempos. Ella lanzó la canción Me and a Gun como primer single en el Reino Unido y, desde entonces, ha sido una canción a capella sobre el abuso sexual.

It was me and a gun
And a man on my back
And I sang “holy holy”
as he buttoned down his pants

Este es un fragmento impactante de la canción en la que Tori narra la terrible experiencia de una violación que le marcó la vida. Me parece oportuno hablar sobre la violencia contra las mujeres en esta plataforma y, a través de la música, hacer un llamado a la conciencia de los “ultra-machos” nicaragüenses, si es que la tienen.

La idiosincrasia del macho nica permite vulgarear a las mujeres en las calles de nuestro país. Además de ilusos, estos hombres están convencidos de que sus actos son del agrado de las víctimas. Tienen un alter ego enfermo y se ven como completos Don Juan.

En las calles, en el ambiente laboral, en las comunicaciones que establecemos vía mensajes de texto, siempre hay un enfermo dispuesto a faltarle el respeto a una mujer sin importar si tiene pareja o no, o las consecuencias que esto pueda traer.

El típico macho primitivo nica (hay muchísimos) tienen torcidas convicciones sobre cómo deben interactuar con la mujer, teniendo como fundamento un principio malsano: “La mujer es menos que el hombre, la mujer es objeto del hombre”.

Me resulta enfermiza esta manera de pensar y actuar de muchos coterráneos, quienes tienen la habilidad de girar la cabeza en 360 grados para lanzar una mirada que desnuda a toda la que pase cerca de su espacio. Algunos de ellos agregan un “adiós”, un “hola” que no es ni despedida ni saludo, es lo que nosotros conocemos como “carreteo” o acoso, en términos más específicos.

Es un mal endémico que no está sujeto a nivel educativo o estatus social, lo único que varía son los parámetros del “carreteo” en términos verbales o físicos. No debemos confundir al verdadero hombre del “macho carreteador”. El segundo es un ser muy inseguro de su sexualidad, o tiene una sexualidad torcida.

Si realmente nos consideramos seres inteligentes debemos demostrarlo, pues un ser que es capaz de atentar contra la integridad de la mujer (de manera física o verbal) se encuentra en la etapa más temprana de la era primitiva humana, es un salvaje con mucho libido y poco cerebro.

¿Es un sueño creer que podemos tener una patria donde la mujer pueda caminar por las calles sin ser objeto de vulgareo? ¿Es utópico creer que en las oficinas, e incluso en los espacios virtuales, los machos aprenderán a ser hombres y entender que “el respeto al derecho ajeno es la paz”?

En nuestro país existe una ley que supuestamente protege a la mujer de estos depredadores. Es la Ley Integral Contra La Violencia Hacia las Mujeres o Ley 779.

Art. 7. Derechos protegidos de las mujeres Todas las mujeres tienen derecho tanto en el ámbito público como en el privado a vivir una vida libre de violencia, a su libertad e integridad sexual y reproductiva, así como al reconocimiento, goce, ejercicio y protección de todos sus derechos humanos y libertades consagradas en la Constitución Política de la República de Nicaragua, en el ordenamiento jurídico nacional e Instrumentos Internacionales sobre derechos humanos. Estos derechos comprenden, entre otros:

a) El derecho a que se respete su vida; y a vivir sin violencia y sin discriminación;
b) El derecho a la salud y a la educación; Ley No. 779 7/41
c) El derecho a que se respete su integridad física, psíquica, moral, sexual, patrimonial o económica;
d) El derecho a la libertad, a la seguridad personal, a la intimidad;
e) El derecho a la libertad de creencias y pensamiento;
f) El derecho a no ser sometida a torturas, ni a tratos crueles, ni degradantes;
g) El derecho a que se respete la dignidad inherente a su persona y que se proteja a su familia;
h) El derecho a igualdad de protección ante la Ley y de la Ley;
i) El derecho a recibir información y asesoramiento adecuado;
j) El derecho a un recurso sencillo y con celeridad ante las instituciones del sistema de justicia y otras Instituciones del Estado para que la ampare contra actos que violen sus derechos; y
k) El derecho a tener igualdad en la función pública y a participar en los asuntos públicos incluyendo la toma de decisión.

De alguna manera es esperanzador tener una ley que habilita a la mujer a defenderse mediante el sistema judicial de estos depredadores primitivos. Pero todo queda en verborrea, un discurso vacío sobre el feminismo y los derechos de la mujer que no tiene ningún efecto práctico en nuestra sociedad.

Este es un llamado a las mujeres. No callen, no se dejen, hagan ejercicio de sus derechos y cuando alguien les falte al respeto en sus casas, en las calles o en las oficinas, no teman meterlos en un proceso legal que los podría llevar a la cárcel. Así podríamos tener la esperanza de que si sus madres no los educaron, ustedes lo harán.