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Política

Ortega se rehúsa a recibir a “Amigos de Carta Democrática” del Centro Carter

Municipales son “una carta ya jugada”

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“Hay insatisfacción con competencia electoral, hay que restituir credibilidad del sistema electoral”, dicen exmandatarios Carlos Mesa y Eduardo Stein



Dos miembros del grupo de los ‘Amigos de la Carta Democrática Interamericana’, un club de ex mandatarios dirigido por el Centro Carter, visitaron Nicaragua para “analizar el ambiente electoral”. A menos de un mes de que sean celebradas las elecciones municipales, el expresidente de Bolivia, Carlos Mesa, y el ex vicepresidente de Guatemala, Eduardo Stein, constataron “una gran apatía y desinterés” en el proceso, pese a que será observado por una misión de la Organización de Estados Americanos (OEA).

“Hay insatisfacción con el sistema actual de competencia electoral”, dijo Mesa, quien encabezó la visita de alto nivel. Ambos ex mandatarios se reunieron en Managua con partidos políticos, empresarios, organismos de la Sociedad Civil, defensores de derechos humanos y grupos de jóvenes. Extendieron la invitación al comandante Daniel Ortega, su Gobierno y al Frente Sandinista, pero no encontraron eco en los pasillos oficiales, a pesar de la relación de casi cuatro décadas que existe entre Ortega y Carter.

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“Desde Atlanta y Washington, el Centro Carter pidió reuniones y ni siquiera respondieron (…) Nos aplicaron silencio administrativo”, aseguró Stein, en una  entrevista en el programa Esta Semana.

El Centro Carter no está acreditado para realizar observación electoral durante las municipales, pero con esta visita pretenden “reengancharse” en un proceso de acompañamiento a partir de un asunto central: “diversas expresiones ciudadanas coinciden que el sistema electoral nicaragüense necesita una renovación profunda”, planteó Stein, quien como Mesa, asistió en calidad de experto en procesos político-electorales.

En las diversas reuniones sostenidas en los dos días de visita, los ‘Amigos de la Carta Democrática Interamericana’ encontraron que hay “varios elementos” que dan cuenta las falencias del colapsado sistema electoral nacional, que se prestan “a una limitación de libertades ciudadanas”.

“Con quienes nos reunimos consideran que las elecciones son ya una carta jugada, como que se supiera más o menos lo que va a pasar”, describió Stein. “A diferencia del compromiso de la OEA, que busca técnicamente en estas semanas observar el proceso, el propósito del Centro Carter es contribuir a un acompañamiento en esta ruta de transformación político-electoral en las elecciones de 2021”.

El expresidente boliviano mencionó en una conferencia de prensa que los principales problemas que presenta el sistema electoral, de acuerdo a lo recopilado por ellos, tiene que ver con la falta de “pluralidad e independencia, garantías de financiamiento e igualdad de condiciones para los partidos políticos”. La necesidad de un padrón electoral depurado, las garantías del voto ciudadano y la observación electoral.

“Prevaleció la idea general, y sin importar la ideología, de que debe reconstruirse la credibilidad del sistema electoral para darle importancia al sistema”, comentó Mesa.

¿Violaciones a la Carta Democrática?

Aunque distintas voces nacionales han señalado al régimen del comandante Ortega como violador de algunos principios de la Carta Democrática de la OEA, el ex vicepresidente guatemalteco recordó que el instrumento tiene un carácter ético-político. Es decir, que no implica medidas coercitivas para los Estados Miembros.

Uno de los cuestionamientos más reiterados en las entrevistas realizadas por el Centro Carter fue el Consejo Supremo Electoral y su independencia como árbitro. “Eso está en el corazón de la credibilidad de unas elecciones libres (…) Parte de la concepción general podría ser una interpretación un poco mas riesgosa, pero que vale la pena compartir: De que no existe voluntad en el actual Gobierno de abrir flexibilidad política”, aseguró Stein.

Al referirse a la posibilidad de que la misión de la OEA abone a la credibilidad del proceso municipal en noviembre, el ex vicepresidente chapín lo calificó como “un avance”. El gobierno del comandante Ortega tenía “vedada” cualquier misión, pero, para él, “vale la pena” separar la misión encabezada por Wilfredo Penco del programa de tres años que la organización dirigida por Almagro realizará en el país.

“Digamos que las municipales son una apertura de picaporte para que la OEA retorne a Nicaragua, y pueda acompañar este proceso de reformas o modernización. O al menos es lo que muchos esperamos o queremos ver”, opinó Stein.

El expresidente guatemalteco sostuvo que si Almagro no endurece su postura con el régimen de Ortega, es porque “tiene las manos llenas de brasas ardiendo con el tema de Venezuela”.

“No quería despertar otro incendio inmediato en la agenda. Por decirlo de alguna manera, pero es algo que viene de manera inevitable. Es otra forma de interpretar este acuerdo de tres años”, dijo en referencia al memorándum de entendimiento suscrito por Managua y la OEA.

Sanciones contra PDVSA más duras que “Nica Act”

La semana pasada fue aprobada de forma unánime por el Congreso estadounidense la ley “Nica Act”, que propone sanciones económicas y castigo a la corrupción contra el gobierno del comandante Ortega. Aunque la iniciativa —que ahora aterriza en el Senado para su discusión y aprobación— causa resquemor en el país, Stein considera que las sanciones contra el régimen de Nicolás Maduro y Petróleos de Venezuela (PDVSA) tengan “consecuencias más prácticas” en Nicaragua cuando, probablemente, sean ampliadas hacia el mecanismo de Albanisa.

“Desde hace meses, en Washington se están barajando, o sea ya se formularon, sanciones económicas duras contra Venezuela (…) Albanisa recibió cantidades importantes de dinero en Nicaragua, que no entraron al erario público, sino que fueron administrado discrecionalmente por el gobierno de Daniel Ortega. Es muy posible que este alcance de sanciones sea más grave en sus consecuencias prácticas que la propia NicaAct”, subrayó Stein.

 

Cuando la OEA descalificó las elecciones de Fujimori

  • En 2000, Eduardo Stein fue el jefe de observadores de la OEA que sancionó el fraude de Fujimori
l exvicepresidente de Guatemala y miembro del Grupo de los Amigos de la Carta Democrática Interamericana (FIADC, por sus siglas en inglés) Eduardo Stein. EFE

El doctor Eduardo Stein jugó un papel clave en las elecciones peruanas en el año 2000, cuando Alberto Fujimori buscaba su tercer mandato consecutivo, contra el candidato opositor Alejandro Toledo. Como jefe de la misión de observación electoral de la OEA, el expresidente guatemalteco declaró que las elecciones “no fueron ni libres ni justas”. Fujimori ganó en segunda vuelta ante la protesta de Toledo y el cuestionamiento de la OEA que impugnó la legitimidad de la elección Cuatro meses después, Fujimori renunció en medio de una profunda crisis política, agravada por denuncias de corrupción, y se convocó a nuevas elecciones que, después de un corto período de transición de Valentín Paniagua, dieron lugar a la presidencia de Toledo.

“En el caso del Perú, el gobierno mismo pidió un análisis forense de los sistemas de cómputo, lo que es inexplicable. Y lo hicimos. Llevamos ingenieros a analizar las computadoras y no nos permitían el acceso”, recordó Stein en el programa Esta Semana.“Llegamos con la misión con cinco meses de anticipación, y encontramos evidencia palmaria de que el proceso estaba arreglado. Por eso la conclusión de mi informe fue descalificar el proceso”.

De acuerdo Stein, resulta decisivo el nivel de acceso que le permitan a una misión de observación electoral a los mecanismos de preparación y de realización de una elección, así como a los mecanismos de conteo.

¿Qué necesita un jefe de misión de observación de la OEA para que sus conclusiones tengan peso? Para Stein depende de cuan “firme y robusto” sea el respaldo político que el jefe de la misión tenga en la OEA y de los países que lo apoyen. Además, depende de la situación interna del país.

“En el caso de Nicaragua, lo que hemos visto es un gobierno muy fuerte, muy robusto, con muchos controles políticos, sociales, económicos y un vacío de oposición. No hay un balance que libre una competencia electoral futura”, comparó el experto electoral.