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No hay agua, luz, víveres, mascarillas ni colchonetas: así enfrenta Bilwi al huracán Eta

Juana Bilbano, de Cejudhcan, reporta desde Bilwi falta de información y apoyo del Gobierno; comunitarios estás hacinados en escuelas e iglesias

Sin guardar ningún tipo de distancia, sin mascarillas, sin colchonetas o víveres y con servicios básicos irregulares se encuentran decenas de comunitarios que buscaron resguardo en escuelas o iglesias que abrieron sus puertas para funcionar como albergues ante la llegada del huracán Eta en Bilwi, que la madrugada de este martes tocó territorio nicaragüense como huracán de categoría cuatro.

Juana Bilbano, directora de Cejudhcan, informó que los comunitarios de Bilwi tuvieron que autoevacuarse, pues indica que “no hubo perifoneo, en los barrios nadie avisó, cortan la energía desde mucho antes… No se indicó los lugares habilitados para albergues, cada persona buscó donde creyó era más segura que sus casas de madera o bambú y en los lugares donde se abrió las puertas como iglesias o escuelas ni siquiera se les llegó a dejar víveres, agua o colchonetas”.

El director del Sinapred, Guillermo González, declaró esta mañana que “a las 5:45 (de la mañana) estábamos haciendo monitoreo en la zona. Fundamentalmente lo que conocen así rápidamente son algunos daños materiales, hablan decaídas de postes, de árboles, en algunas zonas cayó el tendido eléctrico, aspectos que son muy naturales en fenómenos de este tipo, pero hasta el momento no tenemos daños humanos reportados”, dijo.

Bilbano denunció que en algunos albergues habilitados en las escuelas e iglesias de Loma Verde, Bilwi, las personas “están hacinadas”, “durmieron en sábanas con niños, ancianos o enfermos” y “no tomaron ningún tipo de medida para evitar la posible propagación de la covid, nadie se puso mascarillas”.

En su casa, ubicada en el barrio Nueva Jerusalén, en Bilwi, Bilbano acogió a 25 personas, pero indica que muchos llegaron solo con “plásticos, sin ropa y con comida para un día, porque no estaban informados de la magnitud del huracán”.

El estado de Bilwi: “Nos sentimos abandonados”

Vicente Pérez, juez de diez comunidades indígenas de Tawira, denunció que se sienten “abandonados” en sus comunidades, puesto que no llegaron a ser evacuados, no tienen servicio de energía para estar comunicados y tuvieron que usar sus “escasos recursos para mover a niños y mujeres”.

“Los hombres nos estamos quedando en las casas. Son casas pobres, de madera, que no aguantan nada, ni las escuelas de la zona de aquí sirven porque están dañados los techos”, afirma.

Pérez se encuentra en la comunidad de Tawa Sakia y solicitó a las autoridades llegar a la zona, pues afirma que no tuvieron tiempo, ante la falta de información, de conseguir comida y agua.

“Nosotros agarramos agua de la lluvia, no tenemos nada de comunicación con las autoridades de la Alcaldía municipal, ni del Gobierno Regional, nada. Nosotros le pedimos que traigan alimentación a esta zona, que vengan a ayudar a las mujeres y niños. Aquí también hay gente, tienen que ver por todos, es nuestra vida y nos tienen olvidados”, reclamó.

Según el Sistema Nacional de Prevención, Mitigación y  Atención de Desastres (Sinapred), hasta la noche del dos de noviembre se habían evacuado a “más de seis mil personas que están incorporadas en los refugios, precisamente –aseguran– garantizando su integridad, su seguridad y eso ha sido una tarea muy importante en la que han estado involucrados tanto el liderazgo comunitario, los compañeros de los gobiernos locales y las instituciones a nivel de todos los municipios donde está activada la alerta roja”.

La vicepresidenta y vocera del Frente Sandinista, Rosario Murillo, también dijo que enviaron a las zonas afectadas por el huracán “avituallamiento desde el Sinapred, hamacas, frazadas, colchas, todo lo que se puede requerir ante el primer nivel de emergencia”.

Los comunitarios han reclamado la entrega de algunos insumos según afinidades partidarias.

El avance del huracán Eta en Bilwi

En la advertencia número 10 del Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos, la noche del martes, se informó que a medida que las condiciones comienzan a “deteriorarse a lo largo de la costa Noreste de Nicaragua se espera marejada ciclónica amenazante, vientos fuertes, inundaciones repentinas y deslizamientos a través de sectores de Centroamérica”.

El acumulado de lluvias hasta el viernes seis de noviembre alcanzaría entre 380 y 635 milímetros, con máximos esperados de 890 milímetros.

Según el Sinapred, “posterior a su impacto iniciará un proceso de debilitamiento que deberá ser paulatino y se dirigirá, como hemos estado mencionando, hacia el Triángulo Minero a dónde podrá estar llegando en la categoría de tormenta tropical, enrumbando hacia el norte de Jinotega, posteriormente a Nueva Segovia y saliendo hacia Honduras el día miércoles al mediodía”.

“No estamos preparados para un huracán con esta fuerza”

Limbort Bucardo, comunitario y miembro de la Unidad Nacional en Puerto Cabezas, aseguró a CONFIDENCIAL que “hay mucha alarma por parte de la población”, por la fuerza del huracán. “No estamos preparados para soportar un huracán fuerte. Hay que recordar que con el (huracán) Félix, en el 2007, hubo muchos daños. La mayoría de las viviendas son de madera y por eso hay mucha preocupación” detalló.

Agregó: “Estamos claros del contexto, el Gobierno ha estado haciendo algunos gestos, sin embargo, la gente acude por fuerza mayor. En su mayoría la gente se moviliza por cuenta propia, porque se ha visto poco a la Defensa Civil. No sabemos más adelante. No tenemos datos sobre la cantidad de personas evaluándose ni cuántos albergues están ocupados”.

Según Bucardo, este lunes, “desde muy temprano, en el día, la gente se ha estado movilizando, apropiándose de sus recursos básicos como alimentos, medicinas, agua, bolsas”.

Valoró que “la gente está al pendiente de todo, pero hay un sector de la población muy vulnerable, incluso para abastecerse de esos recursos básicos. Ha habido mucha gente desplazada, albergados en lugares públicos”.

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