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Presos políticos excarcelados denuncian fin de semana de asedio policial

“El despliegue policial se ha agudizado más en los últimos días", lamentan los opositores de Managua, Masaya, Granada, Madriz y Nueva Segovia

Los primeros diez días de 2021 han sido intensos para varios opositores y excarcelados políticos de Nicaragua que reciben acoso y amenazas ininterrumpidas de parte de paramilitares y agentes de la Policía Nacional.

Para Jonathan López, Santiago Fajardo y William Balmaceda, todos ex reos políticos del régimen de Daniel Ortega liberados en mayo y junio de 2019, el acoso, las amenazas y ataques contra ellos y sus familias, no terminaron al salir de la cárcel, sino que por el contrario se incrementaron.

Balmaceda, habitante de un barrio de Managua relata que lleva más de 50 fines de semana desde que la Policía visita su casa ininterrumpidamente “eso sin incluir los días de semana en que también lo hacen, al menos tres veces”.

Además, comenta que fue apresado en otras dos ocasiones, luego de salir de la cárcel. El 14 de febrero y el 14 de agosto del año pasado. “La segunda vez me golpearon y torturaron con saña y me dejaron tirado en un predio baldío”, añade Balmaceda.

Vigilantes eternos

La casa de Balmaceda ha sido vigilada por la Polícia todos los días desde que inició el año. Denuncia que el asedio empezó a intensificarse desde el 24 de diciembre cuando llegaron a “meter a mi familia que estaba en la calle porque no tenían permiso de estar afuera”. El 31 de diciembre la escena se repitió “y desde entonces no han parado”, relata.

William Balmaceda teme por su seguridad y la de su familia tras recibir amenazas directas y acoso de la Policía. Foto: Cortesía

Balmaceda se encuentra actualmente desempleado y no puede trabajar por el asedio constante del que es víctima. Asimismo, al ser apresado en 2018 por haber participado en protestas contra el régimen de Ortega, le fue confiscada una empresa de exportaciones que tenía tres años de poseer.

Excarcelados políticos bajo amenazas

Santiago Fajardo, excarcelado político de Masaya liberado en junio de 2019 relata que su negocio también ha sido afectado por culpa del hostigamiento policial y las amenazas. Comenta que hace un mes llegó un cliente a su negocio y una capitana de la Policía de Masaya  le amenazó: “última vez que te veo en esta casa, si te veo otra vez por aquí te llevo preso”, añade. Denuncia que desde entonces los clientes han dejado de visitar su negocio por temor a represalias.

Así también ha sido víctima de robo porque en dos ocasiones policías allanaron su casa sin orden judicial y se llevaron pertenencias de valor.

Despliegue policial excesivo

Para el granadino Jonathan López González de 22 años, el asedio y el hostigamiento policial también han incrementado con el año nuevo. Es un excarcelado político que tras salir de la cárcel  en 2019 ha sido asediado y amenazado constantemente. “Desde el 31 de diciembre la misma patrulla se ha apostado fuera de mi casa unas cuatro o cinco horas diarias. Han venido todos los días del año”, relata.

Comenta que la presencia policial cada vez es mayor y más intimidante, teme por su seguridad y la de su madre. “A inicios de diciembre vinieron 10 patrullas, 22 motos, 1 microbús, 2 carros y una camioneta civil del comisionado”. Comenta que a veces incluso llega la técnica canina, y tras sus reclamos la razón de la excesiva presencia policial han aparecido con más frecuencia.

Otros opositores asediados

Policías asedian la casa del abogado José Luis Rodríguez López, en Totogalpa. Foto: Cortesía

En Las Segovias los defensores de derechos humanos y líderes opositores también han sido especialmente acechados en los últimos días. La activista Haydee Castillo, considera que la situación se ha agudizado tras el anuncio de mayor organización de fuerzas opositoras.

Castillo denunció que Marlene Ponce, Luis Manuel Marchena, Nolvia Rodríguez, Ramón Mairena y otros opositores y activistas  han sido acosados por la Policía y elementos de la Dirección de Operaciones Especiales durante el fin de semana.

Comentó que temen por sus vidas y las de sus familias, pues “nadie está tranquilo teniendo a gente vestida de negro sabiendo que pueden entrar a su casa en cualquier momento”.

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