Centroamérica

Nayib Bukele es “un terremoto político” para El Salvador

"Más que un triunfo es una derrota histórica para los dos grandes partidos. Bukele obtuvo más votos que todos los demás partidos", valora Carlos Dada

La victoria de Nayib Bukele, presidente electo de El Salvador, es un “terremoto político” que abre una nueva etapa en el proceso democrático de ese país, pues el 53% de los votos que obtuvo en las urnas marca el fin de la posguerra: un periodo caracterizado por el dominio de ARENA y el FMLN en el sistema político salvadoreño, estima el periodista Carlos Dada, fundador y exdirector del diario digital de ese país, El Faro.

Bukele obtuvo en primera vuelta más de la mitad de los votos válidos y por tanto, más de votos que todos los demás partidos juntos. “¿Si se esperaba una diferencia tan abrumadora? Bueno, sus simpatizantes y él sí. Yo siempre pensé que habría segunda vuelta”, dice Dada, para quien “más que un triunfo (de Bukele) es una derrota histórica para los dos grandes partidos. Ganar en primera vuelta, significa que Nayib obtuvo, él solo, más votos que todos los demás partidos políticos juntos”, sostiene.

El ahora presidente electo de El Salvador, se describió durante toda la campaña electoral como un candidato conectado con la juventud y comunicaba a través de las redes sociales. Además, dominó en los 14 departamentos del país, determinando que no solo tuvo el apoyo de los jóvenes, sino de otros sectores de la población.

Dada recuerda que Bukele tuvo una gran capacidad de marketing político, pese al rechazo del sistema tradicional salvadoreño. El presidente electo fue ignorado por los dos grandes periódicos del país y por la principal cadena de televisión, a pesar de estar arriba en las encuestas. Durante la campaña entendió que no podía comunicarse por los medios tradicionales, y su acercamiento en las redes sociales finalmente tuvo un éxito inusitado.

“Yo lo llamaría el primer presidente electo en ese sentido de El Salvador. Se comunicó directamente con sus seguidores a través de los nuevos medios digitales. Esto además demuestra cómo ha cambiado el mundo y la ya absoluta intrascendencia de los medios tradicionales de comunicación, que a pesar de su guerra contra Bukele, no tuvieron ningún impacto en esta elección presidencial”, valora el periodista, entrevistado en el programa Esta Noche.

Aguardan años tensos

Bukele fue alcalde de San Salvador por el partido FMLN, que lo expulsó más tarde. Durante su campaña repitió que era un hombre sin ideología política y su partido existe desde agosto de 2018, rodeado de gente de su misma edad y escasa experiencia política.

Sin embargo, Dada anota que si bien Bukele asegura que su partido no tiene ideología política, es difícil hacer carrera política sin esta. El periodista considera que el presidente electo es una gran incógnita y que, si se comporta en su cargo como lo hizo cuando fue candidato, El Salvador tendrá cinco años muy tensos.

Más allá de su visión de Estado, que se desconoce todavía, Bukele se vendió como un candidato antisistema, decidido a romper con el modelo tradicional de la política, y precisamente este es su gran atractivo entre la ciudadanía.

Las principales promesas de Bukele se resumen en dos: romper con el bipartidismo, que ya lo hizo, y luchar contra la corrupción a través de una comisión similar a la CICIG de Guatemala, la cual se llamaría Comisión Internacional contra la Impunidad en El Salvador (CICIES). Esta ya fue delegada al ahora vicepresidente electo, Félix Ulloa, pero todavía se desconoce si existe o no voluntad política para una entidad como tal en el país cuscatleco.

“Me sorprendió que en su discurso de celebración la mencionara de inmediato, es decir, que trascendiera la simple promesa de campaña y que fuera un compromiso ya como presidente electo. Parece que se lo está tomando muy en serio y que este es un proyecto que va”, comenta Dada.

Arena y el FMLN en el parlamento

Ahora, el verdadero reto de Bukele es concretar este proyecto, entre otros como el desarrollo de obras y atacar problemas de la economía salvadoreña, consciente de que gobernará con posición minoritaria en un parlamento dominado por Arena y el FMLN. En este punto, el bipartidismo no está tan muerto, como señaló el mismo presidente electo en su discurso de victoria.

“Tanto Arena como el FMLN son las dos grandes mayorías del parlamento, controlan la Asamblea legislativa. Lo que no sabemos en estos momentos es quién controla esos partidos. La derrota ha sido tan catastrófica en ambos casos, tanto que ya hay sismos internos, ya hay diputados rebeldes en las bancadas de ARENA que han salido públicamente a decir que acompañarán a Nayib desde la Asamblea”, comenta Dada.

En el caso del FMLN, “el vicepresidente del país, ha dicho que la cúpula necesita renovarse”. Arena ha llamado a adelantar elecciones internas y renovar toda la dirección del partido. “Es decir, hay una crisis interna en estos partidos, que aún es pronto para determinar cómo se comportará la Asamblea legislativa, al menos durante los primeros dos años de Bukele, porque después vienen elecciones legislativas”, detalla el periodista.

Dada explica que actualmente en El Salvador no existe un clima político adecuado para la aprobación de una CICIES. En el mismo partido que sirvió de vehículo a Bukele para llegar a la presidencia, existen acusaciones de corrupción, incluso es conocido como uno de los partidos más “oscuros y gangueros”, relacionados con el expresidente Antonio Saca.

“Por otro lado, efectivamente la CICIG en Guatemala había sido un instrumento muy atractivo hasta que empezó a tocar las puertas de gente más arriba, digamos en el estrato económico y en el poder económico de ese país, y ahora la han convertido en el gran enemigo. A viva cuenta de lo que ha pasado en Guatemala, yo supongo que los poderes establecidos en El Salvador no estarán muy contentos con la creación de una CICIES. No creo que en este momento Nayib tenga suficiente respaldo político para que esto sea aprobado. Dentro de dos años que hay elecciones legislativas esto puede cambiar evidentemente”, indicó Dada.

La conexión con Nicaragua

El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo mantienen en Nicaragua al expresidente salvadoreño Mauricio Funes y su familia. Funes Cartagena, investigado por enriquecimiento ilícito y otros delitos en su país, recibió la autorización de un asilo político, solicitado el primero de septiembre de 2016 ante el Ministerio de Relaciones Exteriores de Nicaragua, según el diario oficial La Gaceta.

Jacinto Suárez, diputado sandinista y presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores de la Asamblea Nacional, dijo a medios de comunicación que el Gobierno de Ortega no entregará a Funes a las autoridades de El Salvador, pues “es un refugiado político, ya tiene un estatus de asilado político y esto lo protege de cualquier solicitud de extradición”.

El expresidente Funes también escribió en su cuenta de Twitter que le tiene sin cuidado lo dicho por Bukele, en relación al reclamo que tiene la justicia salvadoreña en su contra.

En El Salvador existen cuatro órdenes de captura en contra de Funes, algunas ya tramitadas a través de la Interpol, para que se le busque y se le detenga internacionalmente.

“Yo no soy abogado, no te puedo decir cuál es exactamente la situación jurídica del expresidente Funes. No sé si el hecho de tener asilo político en Nicaragua realmente lo protege de las órdenes de captura internacional. Funes se aferra a la permanencia de régimen de Ortega, en primer lugar porque tiene pocas opciones”, considera Dada.

El balance en la OEA

Respecto a la postura del Gobierno de Bukele sobre la crisis sociopolítica de Nicaragua, que ha dejado hasta la fecha 325 muertos confirmados, el vicepresidente electo, Félix Ulloa, adelantó la propia noche de la elección que, en relación a su política exterior, seguirán una política de defensa de los derechos humanos y la aplicación de la Carta Democrática, que la Secretaría General de la OEA ha propuesto aplicar a Nicaragua.

Si bien la postura de Ulloa deja entrever que el Gobierno de Bukele será crítico ante las violaciones de derechos humanos del régimen de Ortega, hay que recordar que Bukele tomará posesión hasta el primero de junio de 2018, es decir, que la representación en la OEA, continuará en manos del Gobierno del presidente Salvador Sánchez Cerén y el FMLN.

“De aquí a junio van a pasar muchas cosas, lo cierto es que, tanto Nayib como Félix Ulloa, en ese sentido han sido firmes en posturas críticas, no solo contra el Gobierno de Nicaragua, sino contra el Gobierno hondureño de Juan Orlando Hernández, que lo han acusado, ya siendo electos, de ser un Gobierno electo a través de un fraude. Esa es la relación que están estableciendo de entrada con dos países vecinos. No sé cómo se va a traducir esto ya en la representación de la OEA, de aquí a junio falta mucho”, estima Dada.

La elección de Bukele en El Salvador apunta a que habría un nuevo dinamismo en la relación de los gobiernos centroamericanos a través del Sistema de Integración Centroamericana (SICA) y que Daniel Ortega indudablemente está perdiendo al aliado incondicional que tenía con el FMLN.

“Si Nayib tiene claro algo, es que la defensa del régimen nicaragüense no es algo que le de popularidad en el país. Yo creo que el régimen de Ortega ha demostrado ya su naturaleza de violación de derechos humanos y pues no creo que si el nuevo presidente quiere empezar con el pie derecho, cambie esa apreciación del Gobierno de Ortega”, considera.

Además, Dada cree que vienen más cambios en la política exterior y la primera señal que está viviendo toda Centroamérica es precisamente el triunfo de Bukele, que además de ser el presidente más joven de El Salvador, ha llegado como una ola fresca a toda la región, despertando muchas expectativas.

“Yo creo que Bukele está consciente de esto, y Félix Ulloa, que es probablemente el político más sano y veterano que tiene Bukele al lado, es alguien que entiende estas cosas”, reafirma Dada.

La caída del FMLN

En El Salvador, la derrota del FMLN estaba pronosticada desde su aplastante caída en las elecciones legislativas. El batacazo de este partido se debe a varios factores. El principal es que al llegar al poder fue incapaz de aplicar su propuesta histórica de modelo estructural, es decir, de hacer una verdadera reforma en el país que redujera los índices de desigualdad y violencia.

“Pero por otro lado, el FMLN fue protector de la corrupción, con el caso de Funes es evidente que el FMLN no rompió con eso y está pagando la factura por protegerlo. En este país, Mauricio Funes es visto como un político que traicionó al pueblo salvadoreño. Pero hay otros factores, como la dirección del partido, que ha sido férrea, que no admite críticas, y que sigue viendo el país como si fuera el país de los años noventa, incapaz de conectarse con la población”, analizó Dada.

Otro factor fundamental fue la pasividad del candidato Hugo Martínez, que era el mejor formado y con mayor experiencia política, pero que pecó de debilidad ante su propio partido, pues fue incapaz de quitarse la sombra de esa dirección, y dejó que le impusieran como jefe de campaña al coordinador general Medardo González, quien hace apenas un mes dijo que la gente de izquierda no podía criticar el régimen nicaragüense de Daniel Ortega.

“Si vos no podés quitarte el lastre de ese anacronismo de encima, pues sos un candidato que no se puede presentar como una renovación de un partido que tal y como venía estaba absolutamente desgastado. Y por último, a fuerza de ser justos, otra de las grandes debilidades del FMLN es que fue incapaz de vender las cosas buenas que sí ha hecho. Fue incapaz de venderlas y llevamos cinco años con un presidente ausente que apenas hemos notado que ha gobernado el país”, finalizó Dada.

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