Nación

Juan S. Chamorro: Negligencia de Ortega ante covid-19 “pasará factura”

Director de Alianza Cívica asegura: no se puede suscribir una “tregua” con la dictadura “bajo ninguna circunstancia”

La pandemia del covid-19 llega a Nicaragua bajo un estado policial de facto y en su tercer año de recesión económica, tras la crisis sociopolítica provocada por la represión orteguista en contra de la Rebelión de Abril de 2018. También, ocurre en otro de los períodos de ausencia de Daniel Ortega, quien esta vez lleva 24 días sin ninguna aparición o intervención pública, pese a que hace más de quince días se confirmó el primer caso positivo de coronavirus en Nicaragua.

La ausencia de Ortega es una muestra de la falta de “liderazgo” y “pasará factura” en la emergencia, sostiene el director ejecutivo de la opositora Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, Juan Sebastián Chamorro.

Ortega ni siquiera apareció el viernes en el homenaje póstumo al diputado Jacinto Suárez, su compañero de celda durante la dictadura somocista.

“Esta ausencia es más notoria (por la pandemia)… Es realmente lamentable esa ausencia de liderazgo” para los que lo siguen, consideró Chamorro, en entrevista en el programa Esta Semana, que se transmite en YouTube y en Facebook Live, debido a la censura televisiva impuesta por el régimen desde enero de 2019.

Mientras los presidentes de otros países están al frente de la emergencia junto a personal médico especializado, “lo que se está viendo acá es una total ausencia y más bien mensajes extraños”, reclamó Chamorro, tras mencionar la destitución de la ministra de Salud (Carolina Dávila) y “la renuncia aparentemente del encargado de la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Alemán Nicaragüense” que, a su juicio, “denotan que algo está pasando y es grave”.

Respuesta autoconvocada

Chamorro destacó que, ante el vacío de autoridad presidencial, la sociedad civil, la Iglesia, los empresarios y la Coalición Nacional, han adoptado sus propias medidas de prevención ante la pandemia, que ha infectado a más de 1.2 millones de personas en todo el mundo, con más de 69 000 muertes y 260 000 recuperados.

“Aquí no ha habido un decreto desde el punto de vista oficial, pero ha habido un decreto popular, la gente está respondiendo al llamado de las distintas organizaciones. La Conferencia Episcopal desde muy temprano emitió comunicados importantes sobre qué hacer. En realidad, se está viendo un movimiento autoconvocado por la protección de la pandemia”, señaló.

Chamorro resaltó el compromiso de la Alianza Cívica en las acciones de prevención de la pandemia y el despliegue de sus organizaciones miembros, como la Unidad Médica Nicaragüense y los movimientos estudiantiles, para informar y alertar a la población en la cuarentena autoconvocada.

La falta de respuesta del régimen también ha provocado que al menos dos presidentes de Centroamérica, Nayib Bukele, de El Salvador, y Carlos Alvarado, de Costa Rica, hayan expresado su preocupación por la negligencia del Gobierno de Ortega ante el coronavirus que, además de no tomar medidas recomendadas internacionalmente, insiste en promover aglomeraciones y actividades masivas.

“Todo pone en completa diferencia a Nicaragua con el resto de países centroamericanos. Estas negligencias son visibles, la gente las está notando, está esperando que el Estado responda a las necesidades de información”, dijo.

El covid-19 bajo una dictadura

El Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (Incae) exhortó en un mensaje a la nación, el pasado 31 de marzo, que el Gobierno y todos los actores sociales, incluyendo a la Iglesia y comunidades del país, “trabajen unidos y de forma coordinada en preparación para afrontar este mortal virus”, pues argumenta que “en este momento hay que pensar en salvar vidas y dejar a un lado diferencias de cualquier índole”.

El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo hasta ahora ha ignorado la petición del Incae. Sin embargo, el director ejecutivo de la Alianza Cívica considera que no cabe una tregua frente a la dictadura.

A dos años del estallido social, reprimido brutalmente por la dictadura, al menos 328 asesinatos continúan en la impunidad, otros 70 nicaragüenses permanecen como presos políticos de la dictadura, hay más de 100 000 exiliados por la persecución política y al menos 30 opositores han sido ejecutados en las zonas rurales de Nicaragua.

“Primero tienen que devolver las libertades públicas, y segundo, si se quiere hacer un concurso de todas las fuerzas vivas, (que) sean hechas en consenso, que se suspenden las clases, que se cierren las fronteras, que haya cuarentena, que sea todo lo que está recomendando la OMS”.

“La Alianza Cívica no puede suscribir el concepto de tregua bajo ninguna circunstancia”, sostuvo Chamorro.

La protección a los trabajadores de la Salud

En su llamado, el Incae también solicitó coordinar acciones públicas y privadas ante la emergencia del covid-19, una propuesta ha sido respaldada por los gremios del sector privado, y a la que el Gobierno tampoco ha respondido.

“En Nicaragua la propagación del virus apenas comienza, por lo que la nación aún está a tiempo de tomar las medidas necesarias”, alertó el Incae, para sugerir que se priorice “el fortalecimiento de la capacidad y seguridad del sistema nacional de Salud y sus profesionales”, dotándolo de equipos e instrumentos esenciales “para trabajar durante la pandemia, proteger a los más vulnerables, asegurar el abastecimiento de insumos claves para llenar las necesidades básicas de la población, así como contribuir a reducir el impacto global del covid-19 sobre la economía, el empleo y la pobreza”.

Chamorro destacó que es importante tener un “concurso” de todos los sectores de la sociedad para enfrentar la pandemia, porque es un problema que sobrepasa las capacidades de una u otra organización, incluso del Estado.

“El sector privado tomó una decisión muy importante al decir que puede colocar recursos’. La formación del fondo para atender la emergencia es importante, porque será utilizado para poder comprar los insumos de protección necesaria para las personas que están en la primera línea, estoy hablando de los profesionales de la Salud del sector público y el sector privado”.

Urgen pruebas masivas

Chamorro agregó que, entre los temas fundamentales ante la emergencia, está la necesidad de realizar pruebas masivas,

El régimen ha centralizado la realización de pruebas del covid-19 en el Complejo de Salud Conchita Palacios, administrado por el Ministerio de Salud, y continúa sin revelar la cantidad de pruebas que se han hecho hasta la fecha. Además, trabajadores de la Salud en hospitales públicos del país han denunciado a CONFIDENCIAL que el régimen les prohíbe usar las medidas mínimas de protección para prevenir el contagio (como mascarillas, guantes y alcohol en gel) con el argumento de “no alarmar” a la población.

Chamorro insistió en que es necesario realizar al menos 100 000 pruebas en todo el país para detectar dónde están los focos de infección, reducir la incertidumbre y aportar a que desaparezca esa política de secretismo que mantiene el régimen, que básicamente orienta el lavado de manos e ir al centro de salud u hospital más cercano si tiene algún síntoma.

El jueves pasado, el presidente de la Asamblea Nacional, sindicalista de la Federación de Trabajadores de la Salud y sancionado por Estados Unidos y Canadá, Gustavo Porras, justificó la negligencia del régimen al declarar que no ve necesario “armar un alboroto” por “casos esporádicos” de covid-19 en Nicaragua.

Chamorro considera que es mejor alertar y que las personas estén plenamente informadas sobre la pandemia, que pecar por omisión.

“Eso es precisamente lo que ha pasado en los lugares donde se ha podido contener y dónde se ha descontrolado la pandemia. En Corea, 10 000 infectados y 177 muertos, un país de millones de habitantes ¿y por qué? Porque se hacían pruebas masivas. En Ecuador estaban dando palos de ciego y estamos viendo las consecuencias. Así que estamos todavía a tiempo hay que tomar muy en serio todas las recomendaciones”, aconsejó.

Fondos para la dictadura

El Gobierno ha abohado ante las Naciones Unidas para que se suspendan las sanciones impuestas de parte de los Gobiernos de Estados Unidos y Canadá por la represión y la violación a los derechos humanos cometidos en Nicaragua. El argumento es acceder a recursos internacionales ante la emergencia.

Sin embargo, Chamorro señaló que las sanciones impuestas son en contra de funcionarios del régimen por su implicación en la violación de derechos humanos, crímenes y fraudes electorales, y explicó que desde la oposición nunca han abogado porque se suspendan los recursos para casos de primera necesidad y menos en circunstancias de una emergencia nacional por una pandemia.

“Para todo esto se necesita recursos y creo yo que es importante que la comunidad internacional, el sector privado y todos los que podamos ayudar en esta cadena de solidaridad. Esta cadena de solidaridad que consiste en materializar recursos financieros y recursos físicos como equipos, materiales de protección para la batalla que se viene”, refirió Chamorro.

No obstante, alertó también sobre la necesidad de reforzar los mecanismos de rendición de cuentas y transparencia de los mismos organismos internacionales, para contrarrestar la opacidad del Gobierno en la administración pública.

 El impacto en la economía nacional

Todas las portadas de medios internacionales y nacionales han estado copadas por el covid-19 en los últimos meses. Si bien se ha hablado de la prevención y las acciones que deberían tomarse para salvar vidas, un hecho innegable es el impacto mundial que provoca la pandemia en la economía.

La estimación a nivel global de la economía, de acuerdo a Chamorro, es de un contracción de -3 por ciento y en el caso de Nicaragua, antes era de -1. Sin embargo, ahora se estima una caída de -5, pues el 80% de la economía nicaragüense depende de la de los Estados Unidos. Es decir, depende en gran medida de las importaciones y las remesas, y estas van a sufrir fuertemente.

“Para que tengamos una magnitud de la crisis a nivel global, en la crisis de 2009 se fueron desempleadas 900 000 personas en Estados Unidos. Hoy se han perdido tres millones de empleos. Esto va a tener repercusiones naturalmente en la economía de Nicaragua que además entró a esta pandemia en una situación extremadamente vulnerable”, reiteró Chamorro.

Esas situaciones vulnerables a las que se refiere son las recaudaciones fiscales, que han sido reducidas; el Seguro Social, que tiene un déficit de más de 120 millones de dólares, y la capacidad fiscal del Estado que se verá seriamente reducida con esta crisis.

“Algunas empresas en Nicaragua en las últimas dos semanas han enviado de vacaciones a más de 50 000 personas. También —agregó— hay zonas francas que están cerradas, y si todas clausuran, va a significar mayor desempleo y pobreza”. Chamorro indicó que esta vez no hay salida de escape para la ciudadanía, pues producto del cierre de fronteras, no se puede migrar para trabajar.

Además del Fondo de Asistencia promovido por el sector privado, emplazó al Gobierno a adoptar medidas de protección social para los más afectados por el desempleo y la pobreza, e insistió en que esta crisis se debe enfrentar con un compromiso de acciones de “solidaridad”.

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