Opinión

¿“Negocios verdes” para salvar Indio Maíz?

IndioMaíz

La solución de los problemas de la Reserva Biológica Indio Maíz no dependen del dinero que puedan poner industrias extractivas como la Palma Africana



Después de que los Gobiernos Comunales indígenas y Afrodescendientes de Indian River, Graytown y Corn River presentaran el Plan de Acción de Indio Maíz, FUNIDES ha publicado el interés de promover “negocios verdes” priorizando planes de compensación para la Palma Africana entre otros sectores.

Aunque me sorprende que un centro de pensamiento “independiente” con excelentes profesionales proponga soluciones a la problemática de la Reserva Biológica Indio Maíz desde mecanismos de mercado bajo el desfasado concepto del que “contamina paga”; no me extraña esta posición, sabiendo el origen de sus visiones vinculadas al gran capital nicaragüense.

Veamos qué es lo que proponen: la idea es que las empresas de Palma Africana paguen una compensación (dinero) para que se financien las acciones definidas en el Plan de Acción de Indio Maíz; con esto la industria palmera trataría de lavar su imagen (greenwashing) y poder optar a una certificación llamada RSPO (Roundtable on Sustainable Palm Oil) – creada prácticamente por la industria palmera mundial –  y así poder entrar a algunos mercados internacionales que les están exigiendo más condiciones por su responsabilidad directa en la deforestación de los bosques, violación de derechos humanos y corrupción.

Entonces FUNIDES pretende que una de las industrias más extractivas y con responsabilidad en la el desplazamiento económico de las poblaciones campesinas y la deforestación de nuestros bosques Nicaragüenses, sea la que con dinero, solucione los problemas de Indio Maíz, ¿o simplemente FUNIDES pretende hacerle el lavado de imagen a esta industria, con unos pocos centavos?, y ¿qué pasa con lo que ya han destruido y contaminado? ¿Cuántas de estas empresas responsables de delitos ambientales están siendo juzgadas por sus crímenes ambientales?

Solo hace falta googlear el impacto de la Palma Africana para darse cuenta de la responsabilidad internacional de esta industria tanto por la deforestación de los bosques e inclusive el desplazamiento de poblaciones campesinas e indígenas de sus territorios; pero no vayamos lejos, veamos el caso de Nicaragua. En el “Diagnóstico del Sector Forestal de Nicaragua” elaborado por el BID y del cual fui partícipe de su consulta, se sostiene que hasta la fecha (2018) el área sembrada de Palma Africana se había incrementado en 254% a la existente en el año 2011; llegando a 2016 con un área unas 48 142 ha y solo entre el año 2010 – 2016 había sustituido en 24.5% al bosque y 72.9% al uso agropecuario.

En el 2017, elaboré un estudio llamado “Dinámicas de acaparamiento de tierras en el sureste de Nicaragua” para el instituto NITLAPAN, en el que se muestran evidencias tanto de que la empresa palmera Palmares del Castillo SA (PALCASA) y otras empresas de monocultivo de plantaciones forestales, cacao, piña y café robusta; están generando dinámicas de acaparamientos de tierras, cambios en acceso, uso y control de la tierra y sus dinámicas locales, impactos sociales, ambientales y económicos, desplazamiento de familias y presiones comerciales. Lo que ha desplazado económicamente a las familias, que terminan invadiendo la Reserva Biológica Indio Maíz y otras reservas como la de Cerro Silva y Punta Gorda en busca de otras áreas de producción.

La solución de los problemas de la Reserva Biológica Indio Maíz no dependen del dinero que puedan poner las industrias extractivas como la Palma Africana, sino del cumplimiento del marco ambiental nacional de las propias empresas, el reconocimiento real de los gobiernos indígenas, el desalojo de invasores, de ganaderos, de mineros que están en la zona núcleo de la reserva, el freno de la construcción de iglesias y de obras municipales; y de un voluntad política estatal de conservación para restringir, patrullar y vigilar la Reserva Indio Maíz.

Por último, de cara al proceso de transformación que necesita el país en estos tiempos de crisis, se requiere también poner sobre la mesa la agenda ambiental dentro de las prioridades nacionales y cuestionar el modelo corporativista, extractivista y capitalista que se venía gestando en contubernio con el gobierno antes del 18 de abril y que también es responsable de la situación actual de deterioro nuestros bienes naturales.

*Ambientalista, biólogo e investigador.