Opinion

NicaAct y la última luz antes de entrar al túnel

Mayor fuga de capital, devaluación del córdoba y feliz semana santa. “A menos que” el Gobierno tome las medidas relativas a libertades y elecciones

Steve Mnuchin productor de Lego Batman y maestro en tormentas financieras de Goldman Sachs tendrá más influencia en la economía de Nicaragua que el terremoto del 72 y todos los huracanes del alfabeto juntos. Mnuchin no entiende de política, es Secretario del Tesoro de los Estados Unidos por saber cumplir misiones financieras sin perder tiempo. En las manos de este judío millonario está la aplicación de la sección 4 de la NicaAct. Steve debe girar instrucciones a los directores ejecutivos del Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y del Fondo Monetario Internacional para oponerse con voz, voto y todas sus influencias a cualquier préstamo y asistencia técnica para el Gobierno de Nicaragua.

Nicaragua ya se encuentra en una depresión económica debido al impacto del conflicto sociopolítico, los bancos como respuesta a la fuga de capital cerraron sus puertas al crédito y sufren por la doblegada capacidad de pago de sus deudores. La parálisis de los sectores que requieren flujos crediticios tiene ya a muchas empresas al borde de la bancarota. La inversión privada como consecuencia de las oscuras perspectivas es prácticamente inexistente. Complemento a este panorama es la ley HR 1918, casi como anunciando el año al que retorna esta pequeña economía.

La magnitud de la aplicación de la NicaAct tiene un efecto directo e inmediato que se manifestará desde los primeros días de enero en las finanzas públicas. Ese golpe es de 1724 millones de dólares, equivalentes a la suma de todos los proyectos en ejecución del Banco Mundial y del BID en Nicaragua. Este efecto, produce una serie de impactos de orden económico y social. Después de la primera detonación sigue una cadena de explosiones aún mayores.

La cartera de proyectos del banco mundial en Nicaragua asciende a 646 millones de dólares y está dirigida a cuatro grandes áreas, seguridad sobre la tierra, salud, educación e infraestructura. La legalización de la propiedad para aumentar la seguridad de los propietarios es un incentivo que aumenta las inversiones. Un segundo eje es la salud, sobre todo en los municipios más pobres. El proyecto estrella planificaba beneficiar a 66 municipios en prevención de riesgos de enfermedades crónicas, atención a niños y madres de forma integral para reducir la mortalidad materna e infantil. El componente en educación era de mejoramiento integral desde preescolar hasta secundaria e incluía construcción de escuelas así como capacitación de profesores. El Banco Mundial también financiaba la construcción de caminos para conectar las zonas rurales con las grandes venas del desarrollo urbano. Junto a estos grandes esfuerzos el Banco Mundial también tenía un proyecto especial de seguridad alimentaria en las comunidades de la Costa Caribe para mitigar la hambruna que sufre esa población.

El BID con un monto de 1078 millones de dólares atendía un amplio espectro de proyectos en transporte, salud, energía, agua y saneamiento, integración regional, ciencia y tecnología, empresa privada y desarrollo de la pequeña y mediana empresa y modernización del estado. El primer lugar de la cartera del BID lo ocupa el transporte con 330 millones de dólares, estas inversiones en caminos y carreteras pretendían enlazar con menores costos al Pacífico con la Costa Caribe. En energía los ambiciosos proyectos estaban dirigidos tanto a modernización y expansión del sistema eléctrico como a la producción de energía limpia. El BID en su programa de desarrollo contaba con importantes montos para créditos a la empresa de todos los rubros y tamaños. Al desarrollo humano aporta el Banco Interamericano en algo muy especial, la eliminación de la malaria. Nicaragua está en la lista de los países que no podrá eliminar este mal para el 2020, incluso es de los que presenta la mayor incidencia de afectados con casi 10 000 casos este año.

La implementación de la llamado NicaAct borra del diccionario presupuestario la inversión pública. Nicaragua es uno de los países que puede invertir solo con fondos externos. La construcción de puentes, caminos, carreteras, nuevas escuelas y centros de salud llegó a su fin. Las empresas proveedoras del estado que ejecutaban estas inversiones ya podrían vender sus equipos y maquinarias en los países vecinos, ese negocio terminó. La cementera con metas de hasta 600 000 toneladas también puede comenzar a trasladar los equipos que se puedan desmontar a El Salvador.

El golpe del retiro del Banco Mundial y el BID es fuerte, pero no es la peor parte. La sanción HR 1918 impide al Fondo Monetario Internacional cualquier tipo de desembolso al Gobierno de Nicaragua, eso es lo más grave del asunto. El FMI no otorga créditos para puentes y escuelitas, es un fondo para fortalecer la estabilidad monetaria. Inyecta a la reserva del Banco Central para que este muestre solidez y capacidad de pago de la deuda externa e importaciones. Dichos fondos permiten al Banco Central abastecer la demanda de divisas de la banca privada que a su vez suple a su clientela de los dólares necesarios para importar y ejecutar las transacciones de alto valor. La próxima visita de ejecutivos del FMI que hasta hace unos días llenaba de esperanzas a los encargados de la política monetaria nicaragüense será de carácter diplomático. La delegación viene sin un solo dólar que ofrecer. Mayor fuga de capital, devaluación del córdoba y feliz semana santa.

A pesar de todo, hay una última luz y no al final, sino al inicio del túnel. Todo lo relativo a las sanciones de la Nica Act puede revertirse en pocas horas, así lo expresa esta ley en sus primeras líneas. Las medidas son para oponerse a cualquier préstamo de instituciones financieras internacionales al Gobierno de Nicaragua, “a menos que” el Gobierno de Nicaragua tome de forma efectiva las medidas relativas a libertades, elecciones transparentes y demás demandas. Aún estamos a tiempo para evitar la primera detonación, ¡manos a la obra!

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