Economía

Economistas insisten: solución es política, no económica

Nicaragua está en “recesión”económica

recesion

Economía ha decrecido durante dos trimestres seguidos, entre abril y septiembre



Si bien el Banco Central de Nicaragua aún no lo reconoce públicamente, el país ha caído formalmente en recesión a partir de este primero de octubre, cuando se cumplen dos trimestres consecutivos sin que el producto interno bruto muestre signos de crecimiento.

Los resultados de ese escenario son más desempleo, y que se mantenga el flujo de ciudadanos viajando al extranjero para buscar formas de sobrevivir y seguir garantizando la manutención de sus familias, opinan varios economistas consultados por Confidencial.

Néstor Avendaño, presidente de Consultores Para el Desarrollo Empresarial (Copades), fue el primero que anunció lo que se venía, cuando en agosto pasado alertó que a partir de este lunes, el país habría cumplido la definición de recesión, y entrado a ella.

La recesión “es un hecho y una señal de peligro para toda la sociedad en general, y para el Gobierno en particular”, dijo Avendaño, considerando que los inversionistas no traerán sus capitales al país “hasta que la recesión desaparezca, lo que ocurrirá cuando se cumpla un trimestre” con signo positivo.

Un economista que pidió el anonimato, dijo que “aunque el BCN ha dejado de actualizar datos mensuales de actividad económica, y solo hay datos hasta junio, la evidencia disponible indica que existe una caída de la actividad económica”.

“La disminución de las ventas de bienes y servicios, al reducirse la demanda interna de consumo e inversión, ha forzado a las empresas a reducir el empleo. El desempleo abierto se ha disparado, realimentando la caída en la demanda, y la pobreza se ha incrementado. Muchas empresas probablemente continuarán reduciendo el empleo”, añadió.

Pedro Belli, exfuncionario del Banco Mundial, detalla cómo la incertidumbre con respecto al futuro empuja a la gente a retirar sus ahorros depositados en el sistema bancario, lo que causa unos “efectos en cadena tremendos”.

El primero es que los bancos pierden la posibilidad de hacer préstamos a los ciudadanos y las empresas, lo que detiene el consumo pero también las inversiones y los nuevos negocios, lo que afecta directamente la generación (o el mantenimiento) del empleo.

“El proceso recesivo se ha asentado más en la contracción del consumo, por ser una economía basada en ciclos agropecuarios; en la producción industrial y manufacturera (sobre todo en las medianas y pequeñas empresas que son la mayoría), y en la población consumidora”, detalla el economista Alejandro Aráuz.

Las empresas en general “lo tienen muy difícil, y seguirán cerrando, en especial las micro y pequeñas; mientras en las medianas y grandes, el desempleo seguirá creciendo. Será difícil terminar la recesión sin una respuesta política apropiada, y aun teniéndola, no hay garantía de que se acabaría la recesión”, explicó Avendaño.

“La gente trabaja con fondos propios o prestados, y los propios generalmente son insuficientes. Esto se supera cuando las condiciones políticas cambian, pero si no hay confianza en el futuro, tampoco hay inversión”, detalló Belli.

Así como el inversionista extranjero se abstendrá de traer sus recursos al país (o buscará tasas de retorno mucho mayores que compensen el riesgo de invertir en un lugar tan inestable como la Nicaragua del segundo y tercer trimestre de 2018) al inversionista nacional también le afecta la falta de préstamos y frena sus emprendimientos.

Lo que sigue es “desastroso. Devastador para el empleo. Funides habla de 347 000 afectados pero serán más. No le veo fin a esta crisis, [ni a la recesión], sin una solución política”, explicó Belli.

“Cada empleado tiene de tres a cuatro dependientes, y todos ellos se verán afectados”. Por eso, “es previsible que continúe la migración, porque la gente buscará por todos los medios cómo resolver su problema”, añadió.

Consciente de lo que espera a las familias que dependen de un salario para cubrir sus gastos inmediatos, Avendaño recomienda “ahorrar; consumir lo indispensable; concentrar gastos en alimentación, salud, educación, transporte, comunicación, y cierta recreación”.

Funides calcula que unas 143 000 personas han vuelto a ser pobres durante esta crisis, y que hay 1.2 millones de personas que, “aunque no son pobres, están en riesgo de caer en situación de pobreza si pierden su empleo o su ingreso se reduce considerablemente en los próximos meses”.

Recesión, una consecuencia natural

Si bien la recesión no es un fenómeno tan habitual (la última vez que el país sufrió una fue en 2009, producto de la crisis financiera global), hay una serie de factores que pueden conjugarse para llegar a declararse en recesión.

Néstor Avendaño los enumera: factores naturales (sequías); geopolíticos: (guerras); inestabilidad política; mal manejo de la economía (como en Argentina y Venezuela). Alta inflación (que puede deprimir la tasa de producción); altos déficits fiscales, que llevan a inflación; y en todos los casos: incertidumbre y falta de confianza de los agentes económicos, en las políticas y en las autoridades gubernamentales.

No hay que buscar tan largo para saber por qué Nicaragua vuelve a caer en recesión, pues los problemas políticos han alejado la inversión extranjera directa y el turismo, dos rubros que son sumamente importantes para el país. “Con eso se han ido recursos que representan cerca del 12% del PIB”, recordó el economista Pedro Belli.