Política

Analizan el papel de la oposición de cara al "entendimiento" con la Organización de Estados Americanos

Nicaragua: “OEA se quedó corta”

democracia

Analistas descartan que acuerdos entre Daniel Ortega y OEA se traduzcan en un fortalecimiento de la democracia nicaragüense



Mientras la Organización de Estados Americanos (OEA) se alista para celebrar una reunión con su Consejo Permanente para abordar la crisis de Venezuela, en Nicaragua los acuerdos suscritos entre Luis Almagro y el comandante Daniel Ortega siguen causando discusiones por el impacto que podrían tener en la restauración de la institucionalidad y la democracia del país.

El Movimiento por Nicaragua y Hagamos Democracia convocaron este lunes a un foro en el que analizaron si los acuerdos con la OEA son un obstáculo o una oportunidad para Nicaragua. Tres ponentes ahondaron sobre los posibles escenarios que este acercamiento abriría, su influencia en el colapsado sistema electoral y los retos que tiene la oposición nicaragüense.

José Luis Velásquez Pereira, exembajador y representante permanente de Nicaragua ante la Organización de Estados Americanos (OEA), aseguró que Almagro no puede hacer todo el trabajo frente a Ortega. Es decir, dijo, que la oposición política debe fortalecer su poder de negociación para forzar una apertura política real, que pueda sentar las condiciones para un proceso electoral justo, libre y transparente.

“Hay que trabajar antes de las elecciones. No caer en el falso dilema si ir o no ir a las elecciones. El asunto de cómo se puede ir a las elecciones no está claro. La situación nacional e internacional es un rio revuelto, todo el mundo está esperando para tirar su carta”, afirmó Velásquez Pereira. “Lo que Almagro consiga será producto de las circunstancias”.

Según este doctor en Ciencias Políticas, la modelación de esas circunstancias depende de “nosotros y las fuerzas internacionales que están observando de cerca la situación”. En el plano internacional citó la iniciativa Nica Act, la declaración del Parlamento de la Unión Europea, y los países que secundan a Almagro en su iniciativa de suspender a Venezuela de la OEA.

“No está en juego una simple elección municipal: Es la institucionalidad del país, es el camino hacia la democracia que emprendimos en 1990, y que Ortega ha destruido. Lo tenemos que retomar si no queremos que este país llegue de nuevo a la guerra civil y al fracaso que vivimos en la década de los ochentas”, aseguró Velásquez.

El poder de negociación que la oposición debe también presionar por una reforma judicial, opinó Velásquez, al mismo tiempo que la electoral.

 Acuerdos no incidirían en reforma electoral

El abogado y exdiputado José Pallais fue menos positivo respecto al contenido de los acuerdos firmados por Ortega y Almagro. Aseguró que el memorándum de entendimiento no aborda las principales falencias del sistema electoral administrado por el magistrado Roberto Rivas.

“¿Van a cambiar las condiciones electorales con la OEA y Almagro?”, interrogó Pallais. “No”, contestó. “Ortega ha perfeccionado un entramado en el que no queda ningún resquicio fuera de su control. Y lo hace porque todos los poderes están a su servicio”.

Según el exlegislador, el acuerdo en materia electoral dado a conocer por la OEA (y en el que Roberto Rivas es erigido como contraparte) deja por fuera 47 prácticas, que, de no enmendarse, “será una ilusión pensar en un procesos electorales democráticos”.

Durante su exposición, Pallais dividió esas 47 prácticas en ocho grupos. Por ejemplo, citó la negación del derecho de agruparse y participar, la ausencia de suscripción popular, la cedulación partidaria, el uso de los recursos del Estado para la campaña electoral, el proceso de transmisión de datos electorales sin transparencia, la manipulación dolosa y destrucción de boletas electorales, y el control del partido de gobierno en Juntas y Centro de Votación, entre otros vicios.

Todas esas omisiones, dijo Pallais, están contenidas en el informe de Observación electoral de 2011 de la OEA. “Documenta ampliamente cómo se sostiene el muro contra la voluntad popular”, precisó.

Ahora, el memorándum de entendimiento es “restrictivo no solo en análisis, sino el número de temas y la calidad del contenido”, lamentó Pallais.

Oposición dividida, sin oportunidades 

El exministro de educación Humberto Belli fue el tercer expositor de la jornada del foro. Él habló sobre los retos de la oposición nacional en medio de este acercamiento con la OEA. Lo resumió en un solo reto: unidad.

Belli dijo que la división de la oposición no solo crea desconfianza en el público nacional, sino que desde el exterior no es percibida.

“El sueño de todo dictador es una oposición dividida. Un oponente unido es más temible e inspira respeto. El gran capital político de la oposición es la unidad”, sostuvo el exministro de educación.

La clave, según Belli, está en deponer todas las diferencias y proponerse un tema común. Recordó que en el noventa tampoco había muchas expectativas de lograr el triunfo sobre la revolución sandinista, pero la Unión Nacional Opositora (UNO) lo consiguió con creces.

De acuerdo a Belli, en las elecciones del noventa la observación electoral jugó un rol importante, por lo que considera la misión que la OEA enviará en noviembre es un gran paso.

“Si bien la OEA se queda corta, la observación es un paso adelante. Ortega reculó en su postura de prohibir la observación electoral de la OEA. Es decir cedió a la presión, y ahora tendrá que hilar fino… es una redendija posible para luchar cívicamente”, dijo Belli.