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CIJ zanja disputa entre Costa Rica y Nicaragua con "decisión salomónica"

Nicaragua pagará indemnización de 378.890 dólares a Costa Rica

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El representante de Nicaragua ante la CIJ, Carlos Argüello, calificó la sentencia del tribunal como un triunfo para el pueblo nicaragüense



La Haya.- La decisión tomada hoy por la Corte Internacional de Justicia (CIJ) para delimitar la frontera marítima entre Costa Rica y Nicaragua en el Caribe y el Pacífico dejó satisfechos a los dos países, que creen equilibrada la solución y esperan no tener que regresar a La Haya por esas diferencias.

“No debería haber ninguna razón por la cual debamos volver a la Corte”, dijo el agente de Costa Rica Sergio Ugalde, que consideró “zanjadas” las disputas con Nicaragua después de que ambos países hayan acudido a La Haya en varias ocasiones para resolver sus disputas.

En términos similares se expresó su homónimo nicaragüense, Carlos Argüello, que calificó los límites marítimos impuestos por el alto tribunal de Naciones Unidas, tanto en el Caribe como el Pacífico, como “muy buenos” y “equitativos” para sus intereses, dijo.

La CIJ dio hoy a conocer tres decisiones respecto a disputas que Costa Rica y Nicaragua mantenían en La Haya.

La más trascendental era la de las delimitaciones marítimas, pues Costa Rica ha acusado a Nicaragua de ofrecer bloques de exploración y explotación petrolera a empresas internacionales en aguas que estarían en disputa.

El fallo tuvo en cuenta reclamaciones solicitadas por ambas partes. Por un lado, los jueces se decantaron por Nicaragua a la hora de tener en cuenta las islas Corn Islands (Islas del Maíz) para trazar la frontera marítima en el Caribe, con lo que Managua obtuvo varios cientos de kilómetros cuadrados de mar en disputa.

Por otro lado, se descartó la propuesta nicaragüense de obviar la península de Santa Elena para establecer las coordenadas de la delimitación marítima en el Océano Pacífico, lo que favoreció las posiciones de Costa Rica.

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Mapa proyectado en una pantalla con la decisión de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) sobre la delimitación marítima entre Costa Rica y Nicaragua en el Océano Pacífico. EFE | David Morales Urbaneja | CONFIDENCIAL.

 

El agente costarricense declaró que, en una escala del 0 al 10, estaba satisfecho “un 9’5” porque las líneas trazadas en el Pacífico y el Caribe por el alto tribunal de Naciones Unidas “son muy cercanas a las propuestas” por su país.

Ugalde también expresó su alegría porque se le hayan reconocido a Costa Rica “espacios económicos exclusivos más allá de 200 millas (de la costa) en el Mar Caribe”.

La CIJ decidió de forma unánime en una segunda sentencia que el norte de Isla Portillos, en la frontera entre ambos países, es de soberanía costarricense, y ordenó a Nicaragua desmantelar un pequeño campamento militar que mantiene en un banco de arena situado en esa zona.

Los jueces han tenido en cuenta parcialmente ese punto terrestre para establecer el punto de partida de la delimitación marítima en el Mar Caribe, aunque ha mantenido bajo soberanía nicaragüense el humedal Harbor Head Lagoon, situado a unos cientos de metros al sureste de ese banco de arena.

Esa decisión fue calificada como “histórica” por el agente costarricense pues, según dijo, reafirma “la soberanía completa” que su país dispone sobre el territorio anteriormente en disputa.

La tercera decisión de la CIJ tomada hoy, la compensación que Nicaragua debía pagar a Costa Rica por daños medioambientales causados por sus tropas en Isla Portillos entre 2010 y 2013, fue más favorable para Managua.

Costa Rica había solicitado que esa compensación, ordenada por los jueces en 2015, fuera de 6’7 millones de dólares, pero el monto decidido hoy por el tribunal se quedó en 378.890 dólares.

Esa cantidad es aproximadamente “un 5 %” de lo que pretendía Costa Rica, dijo el agente nicaragüense, lamentando que ambos países no hubieran alcanzado un acuerdo previo, lo que habría ahorrado costes en el proceso judicial.

Argüello recordó que el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, “dijo desde un principio que estaba dispuesto a compensar, pero obviamente no todo lo que Costa Rica quisiera”, sino que debía ser “una cantidad razonable”.