Emergencia Coronavirus

Nicaragüenses varados en Islas Caimán: “Estamos mendigando, queremos volver”

Más nicaragüenses varados en Islas Caimán piden ser repatriados mientras que sus compatriotas varados Honduras cruzaron la frontera por un punto ciego

Cada día que la nicaragüense Celia Fedrick permanece varada en Islas Caimán, ante la negativa del régimen de Daniel Ortega de dejar aterrizar el avión que la traería a casa en medio de la pandemia del coronavirus, se va acabando los ahorros que tenía para la manutención de su familia en la Costa Caribe de Nicaragua. Hace un mes está sin trabajo y tras el retorno frustrado, junto a otros 160 compatriotas, siente “como si te cerraran la puerta de tu casa en la cara”.

Obligada a permanecer en la isla, Fedrick observa con preocupación que se acerca el día estipulado para el pago del alquiler del apartamento donde se está quedando. “Aquí la renta es carísima”, puesto que es uno de esos paraísos tropicales en el Mar Caribe donde el alquiler de un cuarto cuesta entre 600 y 1000 dólares americanos. “Lo poquitito que teníamos para llevar a casa es lo que estamos gastando aquí, y ¿Cómo vamos a ir a la casa ahora?, se pregunta la mujer.

Fedrick, al igual que sus compatriotas varados en Islas Caimán, tiene varios años trabajando en aquel territorio insular. La mayoría son originarios de la Costa Caribe de Nicaragua, quienes se desplazan  sin dificultad debido a su dominio del inglés, y viajan regularmente en periodos de vacaciones. La pandemia los sorprendió lejos de casa y “lo único que queremos es regresar a nuestro país”.

“Estamos en Gran Caimán como si estuviéramos mendigando desde perdimos el trabajo. Si tuviéramos trabajo en nuestro país no estaríamos aquí. Nadie quiere dejar su casa, porque no hay como estar en casa con la familia, pero por falta de trabajo uno deja su familia y se va para poder tener trabajo y poder mantener a su familia en Nicaragua”, subrayó Fedrick.

Ahora son 210 nicaragüenses intentando volver

El pasado 18 de abril la aerolínea Cayman Airways tenía programado dos vuelos para repatriar a 160 nicaragüenses, pero el régimen de Nicaragua prohibió el aterrizaje en el Aeropuerto Internacional Augusto C. Sandino. Desde entonces, la lista de nicaragüenses varados en Islas Caimán pasó a 210, ya que ante la emergencia sanitaria aquel país permanece bajo Ley Marcial, no hay turistas, el trabajo se paralizó y cada día que pasa aumenta el deseo de volver.

Norlan Jiménez también compró su boleto para el fallido vuelo de repatriación, está sin trabajo y ocupa sus días gestionando ayuda humanitaria para quienes no tienen dinero para el alquiler de un apartamento. Su llamado es a las autoridades de Nicaragua para “que nos dejen entrar al país”, asegura que ninguno de los nicaragüenses que quieren ser repatriados tiene coronavirus, pero todos están dispuestos a permanecer en cuarentena “si ese fuera un requisito”.

Tanto Fedrick como Jiménez no logran entender por qué el régimen de Nicaragua les niega el derecho a ser repatriados. Ya que en todos los países del mundo, donde han cerrado las fronteras para frenar el avance del coronavirus, siempre los nacionales son bienvenidos a casa. Nosotros “necesitamos es estar con nuestras familias. Nosotros no podemos enviar dinero aunque tuviéramos a nuestros hijos porque están cerrado todos los lugares donde se manda dinero”, lamenta Jiménez.

Fedrick –sin embargo– es más directa: “Nosotros somos nicaragüenses. Nos duele el corazón y la cara se nos llena de vergüenza (estar pidiendo ayuda) cuando tenemos una casa donde regresar”.

Una situación similar vivieron 48 nicaragüenses varados en el puente de El Guasaule, en la frontera entre Nicaragua y Honduras, quienes viajaron desde El Salvador y el régimen de Ortega también les cerró la frontera.

48 nicas cruzan frontera por “puntos ciegos”

Eduardo, un nicaragüense que llevaba trabajando en construcción desde hace dos meses en El Salvador, empezó a sentir pánico cuando empezaron a cerrar muchos negocios y se quedó sin trabajo. Sin dinero para comer, ni para pagar alquiler, lo primero que hizo fue “buscar como regresarme a mi casa”.

Obtuvo un salvoconducto para pasar de El Salvador a Honduras y el sábado 18 de abril en la frontera de El Guasaule ya empezaba a sentirse en casa. Sin embargo, a los 48 nicas que venían en el mismo bus rumbo a Nicaragua las autoridades del Gobierno de Daniel Ortega les cerraron la frontera.

“Fue duro cuando nos dijeron que no podíamos pasar y nos dejaron ahí en el en medio de la nada, en tierra de nadie. Bajo el sol, sin comida y sin dinero”, recuerda. Al inicio pensaron que nos lo dejaron pasar porque era fin de semana, o porque era el día que se conmemoraba el segundo aniversario de la “Rebelión de Abril”.

“Pero luego nos dimos cuenta que no. No era porque creyeron que éramos nicas en el exilio por las protestas que nos negaron la entrada. Nos dejaron ahí por capricho del Gobierno, porque ellos siguen dejando entrar a todos los extranjeros menos a nosotros. Nos quitaron el derecho a volver a nuestro propio país”, afirma.

Sin embargo, tres días después los 48 nicaragüenses que pasaron apostados en un improvisado campamento en el puente El Guasaule decidieron cruzar a Nicaragua “por puntos ciegos”.

“Cruzamos como ilegales, fue duro, fue la única opción que nos dejaron y ahora estamos felices de volver a nuestra patria”, explica.

Temen por represalias

Para Carlos*, otro de los nicas que retornó por puntos ciegos, hay temor de lo que vaya a pasar después. “Creímos que no nos dejaban entrar porque nos harían exámenes de coronavirus, pero se ve que no era su intención, no les importo que entráramos por nuestra cuenta”, dice.

“Los mismos policías nicas de la frontera nos decían: ustedes pasen, nos preocupa más tener que estarlos cuidando, pasen que no les vamos a hacer nada”, asegura.

Sin embargo, sabe que la lista de los 48 pasajeros que venían en el mismo bus provenientes de El Salvador fue solicitada por el Gobierno. “Ellos saben quiénes somos, pero nos trataron como ilegales en nuestro país. No es del Gobierno, el país nos pertenece a todos”, agrega.

Varios grupos de ayuda como la Organización Internacional para las Migraciones (OIM)  les brindaron ayuda a los nicaragüenses varados.

CIDH preocupada

En total 92 nicaragüenses se encontraban varados, entre El Salvador y Honduras, porque las autoridades migratorias de Nicaragua no les permiten el ingreso.

El grupo de nicas, integrado por 86 hombres y 6 mujeres, llevaba cerca de 21 días en El Salvador. Todavía 44 nicas quedaron varados en El Salvador a la espera de una respuesta del Gobierno de Ortega.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) hizo un llamado al Gobierno de Nicaragua de permitir el ingreso de sus propios ciudadanos varados en las Islas Caimán, Honduras y El Salvador.

“La CIDH recuerda que el derecho a ingresar al país de origen está previsto en la Convención Americana de Derechos Humanos por lo que llama al Estado a permitir la entrada de estas personas a territorio nicaragüense sin demora”, explicaron en su cuenta de Twitter.

Tienen derecho a volver

La Alta Comisionada para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, instó la semana pasada a los países de América Latina a abrir sus fronteras y permitir el regreso de sus conciudadanos varados en naciones extranjeras, así como a dotarles de atención sanitaria y otros derechos

“En virtud del derecho internacional, toda persona tiene derecho a regresar a su país de origen, incluso durante una pandemia“, afirmó Bachelet.

Bachelet indicó que, ante el regreso voluntario de migrantes a sus países de origen, los Gobiernos están obligados a recibirlos y a velar por su acceso a la atención sanitaria y a otros derechos. En caso contrario, colocan a estas personas “en situaciones de extrema vulnerabilidad, en particular durante la actual pandemia del covid-19”.

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