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“No aceptamos que nieguen libertad de movilización”

El legado de Avilés ha sido hundir al Ejército con el dictador; organismos internacionales tendrán que desarmar a paramilitares

Cuando llegue el fin de la dictadura Ortega-Murillo, la comunidad internacional tendrá que ayudar en el desarme de las fuerzas paramilitares que han sembrado el terror en el país a raíz de la rebelión cívica, porque después del discurso del general Julio César Avilés, jefe del Ejército, el pasado dos de septiembre, está demostrado que la institución armada “no presta las condiciones para un desarme seguro”, según Azahálea Solís, miembro del Consejo Político de la Alianza Cívica (AC).

Solís dijo en el programa Esta Noche, que las organizaciones de la sociedad civil deben pedir a Gobiernos extranjeros y a la Organización de Naciones Unidas (ONU) que después del “posconflicto”, una de las tareas más importantes es desarmar a los paramilitares que el Gobierno armó para reprimir a la población auto convocada.

Hay derechos como el de movilización y expresión que siguen cercenados, dijo Solís, en alusión al estado policial que prevalece en el país. “Hay que camuflarse para hacer reuniones… Nosotros no podemos aceptar que no tengamos derecho a manifestarnos”, expresó.

“Ellos han querido expropiarnos del derecho de sentir empatía por nuestra bandera y el papel que la bandera de Nicaragua ha tenido en esta lucha política, pero las calles de Managua y de Matagalpa donde hemos andando en reuniones no hemos visto explosión de banderas de Nicaragua en manos de la gente de la dictadura”, explicó.

Solís considera un fracaso del régimen la utilización de estudiantes con banderas partidarias y fotografías de Murillo y Ortega en el marco de las fiestas patrias. “Me trae al recuerdo aquel poema de (Ernesto) Cardenal, que nos crean que anda ahí porque los amamos sino porque los odiamos, yo creo que es una demostración de su fracaso poner una foto de ellos como próceres de Nicaragua.”, indicó

La directiva de la Alianza Cívica resaltó el triunfo de la bandera nacional. “Vamos a ver en los próximos días, en que vamos a sacar la bandera de Nicaragua, y  vamos a hacer actividades en el marco de las fiestas patrias”, resaltó.

 El legado del general Avilés

La Policía y los paramilitares son los principales responsables de las muertes de más de 326 personas, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

El discurso de Avilés el pasado dos de septiembre en el aniversario 40 del Ejército, endosó la versión de la dictadura del supuesto intento de golpe de Estado y le profesó, además, una lealtad incondicional al dictador Daniel Ortega.

El jefe militar, que se mantiene en su cargo desde 2010, dijo que, en 2018, cuando estaban las protestas que fueron reprimidas por el Gobierno, altos oficiales del Ejército recibieron llamadas de miembros de ONG –sin especificar cuáles–  para incitarlos a dar un golpe de estado contra Ortega.

“A mí me parece y lo voy a decir sin ninguna sutileza: las palabras de un mentiroso, porque si eso fuera cierto estarían hace un año, apresadas, condenadas y seguramente torturadas o asesinadas las personas de las ONGS que hubieran llegado al Ejército a proponerle un golpe de Estado”, señaló Solís.

Solís, abogada constitucionalista y capitán en retiro del Ejército, dijo que muchos nicaragüenses han sido apresados por la dictadura solo por portar una bandera y los han tenido entre ocho y diez meses presos, “los han torturado, los han violado… imagínate cuál hubiese sido la reacción si alguien se hubiera atrevido a llevar una propuesta de esa naturaleza a cualquier miembro del Ejército… Lo que ha dicho Avilés es contrario a los hechos y contrario al derecho

Las declaraciones de Avilés son “lamentables y por otra (parte) esclarecedoras porque dejan (establecido) gráficamente cuál es la posición de la jefatura del Ejército con la dictadura, yo creo que están juntando su destino con el final de la dictadura. Yo creo que ese va a ser el legado de Avilés”, opinó Solís.

La gran interrogante aquí, según Solís, “es si la oficialidad profesional, si los distintos mandos del Ejército van a querer quedar comprometidos con el fin de la dictadura igual como fue el fin de la guardia con el alineamiento que tuvo permanentemente con el régimen de Somoza”.

“Estaríamos viviendo una segunda reedición del fin de unas fuerzas armadas que queda ligada a los designios inmorales e ilegales de una dictadura”, sentenció la líder de la sociedad civil.

El jefe del Ejército, antes de su discurso en el 40 aniversario, ya había negado la presencia de grupos de paramilitares en la operación limpieza, que el orteguismo comenzó aplicar en junio de 2018, para reprimir los tranques que la población autoconvocada había levantado por todo el país.

“Existen ciudadanos que no son militares que andan armamento militar y hay investigaciones serias que han demostrado que en la represión y sobre todo en la operación limpieza, se usaron armas de guerra que solo son de uso del Ejército”, cuestionó Solís.

“¿Habló el jefe del Ejército o habló el militante del orteguismo?”, se preguntó la miembro de la AC y militar retirada.  “Yo creo que habló el militante del orteguismo más que el jefe de un Ejército”, reiteró.

 Suscripción popular y diputación regalada

La Alianza Cívica presentó la semana pasada una propuesta de reformas electorales que son solo un punto de partida y no un tema ya concluido, según Solís.

“Hay dos o tres propuestas de fondo que ya se han hecho desde la sociedad nicaragüense, por ejemplo, el tema de la suscripción popular que amerita un debate a profundidad, el tema de la diputación regalada que está a partir e del pacto Ortega-Alemán.  Son demandas que se han planteado ya por distintos sectores y que deben integrarse”, dijo Solís.

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