Nación

“No” rotundo a las expropiaciones de Wang

“Estamos enojados, encachimbados y avergonzados”, dicen sobre negativa de la Asamblea de derogar la ignominiosa concesión canalera

Una vez más salieron de sus tierras para defenderlas y mostrar su rechazo a las expropiaciones que implica un proyecto cimentado en más dudas que certezas. Fueron miles los que llegaron a Nueva Guinea a marchar. Unos venían en bote desde lo recóndito del Caribe Sur de Nicaragua, otros en camiones apiñados, en buses, en motos, en bestias, a pie… en lo que pudieron desembocaron a esta cabecera departamental. Eran muchos, hombres y mujeres: iban ensombrerados y de gorra, con la bota de hule abriendo paso sobre el adoquín caliente; los más jóvenes con las camisas desabotonadas y el pecho descubierto, que se hinchaba con el grito rotundo de “¡no al canal!”. Son los campesinos, su tropel y la tajona alzada.

Es también Francisca “Chica” Ramírez, bajita y regordeta, el rostro curtido por el sol, y la determinación opuesta a su estatura. Líder dirigiendo a la fila interminable de camiones que serpentea sobre la vía y que vienen de La Fonseca (colonia de Nueva Guinea). “Ahí viene la Chica”, gritan otros campesinos que han llegado a esta manifestación desde El Tule, Río San Juan, Rivas y otros sitios afectados por la ruta canalera trazada por la empresa HKND-Group, propiedad del empresario chino Wang Jing, a quien el comandante Daniel Ortega le otorgó la concesión del proyecto y la potestad de expropiar cualquier sitio que le plazca. Eso lo establece la Ley 840, cuya derogación exigen estos productores y ciudadanos originarios de la Nicaragua profunda.

Los campesinos vienen decididos. A marchar “sin miedo”, dicen algunos. Saben que la Policía Nacional y los antimotines pueden obstaculizarles el paso, como ha sucedido en manifestaciones anteriores. Pero esta vez será diferente. No hay rastros de oficiales. El retén que estaba cerca de La Lechera de Nueva Guinea, punto de concentración elegido por el Consejo Nacional en Defensa de la Tierra, Lago y Soberanía, han abandonado el lugar hace mucho, antes de que los camiones de Ramírez y los de Punta Gorda anunciaran su entrada con las graves bocinas.

No hubo rastros de policías en la marcha. En ningún momento. Las calles de Nueva Guinea fueron recorridas por esta multitud campesina ante la atención impotente de los empleados del Poder Judicial local y de la alcaldía sandinista, que oían reclamos contra Daniel Ortega y la primera dama Rosario Murillo. Un día antes de la marcha, la ciudad estaba en calma. Confidencial constató la presencia de antimotines y muchos oficiales en la estación policial. Algunos retenes de rutina, pero no hubo cortapisas al derecho a manifestarse del movimiento anti Canal.

La presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (CENIDH), doctora Vilma Núñez, dijo que tuvieron reportes de presencia del Ejército de Nicaragua en el Río Punta Gorda aunque no hubo incidentes. “Nosotros quisiéramos pensar que se trata de una rectificación de conducta inapropiada de parte del presidente Ortega. Y si se trata de eso, dándole el beneficio de la duda, los invitamos a continuar sin represión; con las palabras de Monseñor Romero, ¡que cese la represión!”, dijo esta incansable defensora de derechos humanos, quien desde temprano estuvo en La Lechera.

Marvin Mejía, un joven campesino de la comunidad de El Tulito, Río San Juan, notó la ausencia policial. Desconocía que la organización Amnistía Internacional (AI) exhortó al gobierno de Ortega a proteger su derecho a manifestarse en horas previas a la protesta. Mejía sostuvo que si la Policía Nacional no los hubiese “reprimido” en la última marcha nacional celebrada en Managua, “habríamos tenido más éxito”. “Pero aun así nosotros siempre hemos pasado encima de esas barreras para marchar”, dijo airoso.

La sequía

Miles de campesinos llegaron a pedir la derogación de la ley 840 en Nueva Guinea. Carlos Herrera/Confidencial
Miles de campesinos llegaron a pedir la derogación de la ley 840 en Nueva Guinea. Carlos Herrera/Confidencial

En esta protesta del 22 de abril había tantos campesinos porque era la cuarta marcha de carácter nacional. Varios organismos de la Sociedad Civil y partidos de oposición participaron, y respaldaron el reclamo para derogar la ley 840. Sin embargo, la voz de los campesinos también se quejó por la sequía que los afecta.

“El agua se ha ido de los pozos, ya no tenemos para lavar, no tenemos el poquito de agua… tenemos que andar comprando la lata a dos o tres pesos”, relató Reyna Sosa, campesina de Atlanta, en el Río Punta Gorda.

Mónica López Baltodano, de la Fundación Popol Na y asesora legal del Consejo Nacional, dijo que la fecha del 22 de abril es “simbólica” para estos campesinos que reclaman además la protección del Lago Cocibolca como reserva clave para el consumo humano de agua potable. “Poco a poco este movimiento se irá constituyendo como un movimiento de carácter nacional que reúna las necesidades nicaragüenses”, dijo la abogada ambientalista, en referencia a la crisis medioambiental que atraviesa Nicaragua ante la negligencia de las autoridades.

“Podemos doblarle el brazo a este gobierno y a sus aliados del sector privado e inversionistas extranjeros que quieren despojar de las riquezas del país a los pobladores”, agregó López Baltodano.

La directora de Popol Na recordó que la protesta fue además avivada por el rechazo al proyecto ciudadano de ley para derogar la ley 840 de parte de la Asamblea Nacional dominada por el comandante Ortega. La Secretaría y la Junta Directiva del Parlamento se declararon “incompetentes” para tramitar la petición respaldada por 28 mil firmas, siete mil de ellas notariadas para cumplir los requisitos legales.

Los diputados sandinistas alegaron que el Poder Judicial falló sobre la constitucionalidad de la Ley 840, por tanto no pueden actuar “sobre cosa juzgada”. El equipo legal de los campesinos alega que jamás pidieron eso, sino recurrieron a la facultad del Parlamento para dictar, modificar y derogar normativas.

José Chavarría, conocido como Chepito, no repara en tantas excusas legales de los legisladores. Los increpó de modo directo en la marcha: “Estamos enojados, arrechos, encachimbados y avergonzados. Tenemos cuatro cosas. Avergonzados porque la Asamblea Nacional se declara incompetente, inepta, con las manos amarradas que la tiene Daniel Ortega, y no pueden derogar la ley 840”, reclamó este productor de Palo Bonito, una pequeña comunidad a la vera del río Punta Gorda.

Chepito emplazó a los diputados y los retó a que si no “pueden realizar su trabajo”, mejor que renuncien. “Estos padres de la patria nos avergüenzan, porque el padre quiere a sus hijos. Somos unos entenados para ellos. No queremos personas como estas, que de nosotros comen pero no sirven para nada”, insistió el productor, líder de su comunidad.

HKND y los empresarios

La vista de la manifestación en Nueva Guinea. Carlos Herrera/Confidencial
La vista de la manifestación en Nueva Guinea. Carlos Herrera/Confidencial

La reunión que la concesionaria HKND sostuvo con los empresarios del Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP) y la Cámara de Comercio Americana Nicaragüense (AMCHAM) fue tema de conversación en la protesta.

Primero porque la empresa, después de meses de ausencia, sostiene que serán afectadas solo seis mil familias, unas 20 mil personas a contrapelo de proyecciones independientes del Centro Humboldt y la Red Local, quienes cifran en más de 100 mil los desplazados por el Canal.

“Lo importante para nosotros y se ha mantenido aquí el compromiso de parte de la empresa de que cuando se inicie el proceso de negociación que habría para comprar sus tierras, va a haber 3 alternativas”, declaró José Adán Aguerri, presidente del COSEP.

Esas “alternativas” son: la compra directa de la tierra, la posibilidad de reubicarlos y el tercero es la opción de un canje, según Aguerri. “Pero lo más importante que hoy hemos hablado, es que se va a mantener el compromiso que cuando esto se dé será con el precio comercial justo sobre esa tierra”, dijo el presidente del COSEP.

Pero Francisca Ramírez, quitándose las gotas de sudor de la frente de un manotazo rudo, preguntó “¿cuál compromiso”? de HKND. “¿Dónde está ese compromiso en los 25 artículos de la ley? No lo hemos visto. Mientras la ley exista, sentimos que no somos dueños de nuestras propiedades, por eso pedimos la derogación”, subrayó la líder campesina.

Ana Margarita Vijil, presidenta del Movimiento Renovador Sandinista (MRS), opinó que el encuentro de HKND con los empresarios es una respuesta a las protestas campesinas. En sus palabras, una reacción clara a la movilización beligerante de campesinos, a la introducción de una iniciativa de ley respaldada por 28 mil firmas. “La reacción pública a ese rechazo nacional al Canal fue esa reunión de HKND con los empresarios. Quieren equilibrar un poquito, enmascarar los daños del Canal”, dijo.

La representación de diputados del Partido Liberal Independiente (PLI) que anduvo en Nueva Guinea se refirieron “a los avances del Canal” que HKND expuso a los empresarios. “Les están contando un montón cuentos chinos que, tal vez , no han tenido el tiempo suficiente para analizar lo que les dijeron”, dijo Eduardo Montealegre, presidente del PLI.

Montealegre dudó sobre que Wang Jing tenga los 50 mil millones de dólares que cuesta la construcción del paso interoceánico. Señaló que la fortuna del concesionario se desplomó en la bolsa de valores, y que la lógica comercial marítima está cambiando, en especial la china, que tiene mejores rutas para usar que Centroamérica.

“Aquí hay otro juego que no quieren decir, entonces unos que son pocos escrupulosos ven una oportunidad para hacer dinero. El pueblo de Nicaragua no puede quedarse con los brazos cruzados, que dividan el territorio y se lo entreguen a un chino, aprovechándose del gobierno para tomarse territorio del país, y en particular de los campesinos”, criticó el líder opositor.

Paulina Lira, que viajó desde Puerto Príncipe (otra colonia de Nueva Guinea) varias horas, dijo que “al saber” por qué el gobierno de Ortega no quiere escuchar el reclamo del movimiento campesino. Pero está decida a luchar hasta la muerte “por el tuquito de tierra que nos quieren quitar y nos da de comer”.

Para Reyna Sosa las expropiaciones de sus terrenos es equivalente a dejarlos “inválidos”. Esa visión la empuja a gritar fortísimo en cada protesta contra el Canal. Sosa camina a paso ligero junto a Sorayda Aguilar, una anciana de 88 años, que pide que “se vayan los chinos”.

La marcha que empezó como una tímida concentración acabó convertida en un desborde humano. A medida que caminamos, nos encontramos a más y más campesinos azorados diciendo “no al canal”. Esta frase corta se ha vuelto una prioridad en sus vidas. Decirla o no decirla puede ser la diferencia entre conservar o perder sus parcelas, de las mismas que salieron para defenderlas en este día mundial de la tierra.

“Vamos a pelear con piedras o machetes, pero no se va a dar el gusto Daniel de sacarnos”, advierte Facundo Pérez, campesino de aspecto amable pero de dicho fuerte. “Yo he estado amarrado, me escapó de matar el Ejército de Daniel en la guerra, y hui para Costa Rica. Pero ahora que se olvide, mi cuerpo que quede aquí en mis tierras, en Nicaragua”.

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