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“Normalidad” no llega al campo: crisis golpea más a cafetaleros

Bjos precios. Inseguridad personal y jurídica. Cambio climático. Escasez de mano de obra. Poco crédito. El sector cafetalero del país sufre por una combinación de factores que puede perjudicar la cosecha 2018 – 2019, y también las dos siguientes.

“Probablemente, esta cosecha –que se esperaba superior a la anterior– sea inferior por varias razones que entorpecen el corte”, según José Ángel Buitrago, presidente de la Asociación de Exportadores de Café de Nicaragua (Excan).

Influencia externa

Los productores locales no pueden controlar el precio internacional del café, pero sí tratar de protegerse a través del mecanismo de fijación de precios.

“Desde septiembre 2017, la tendencia de los precios del café ha sido a la baja”, explica Raúl Amador Somarriba, especialista en Mercados Internacionales, de Invercasa Puesto de Bolsa. Aunque hubo picos de 160 dólares, el precio cae desde junio, cerrando el jueves pasado, cerca de los 100 dólares.

Una de las razones es la caída del real brasileño, lo que hace que los commodities bajen de precio; otra, es el anuncio de una cosecha récord en Brasil, y las proyecciones de cosecha récord en Vietnam, aunque se especula que hay problemas con la de Colombia.

Mayor riesgo inherente

Si las ciudades son inseguras, el campo lo es aún más. En especial cuando sale la cosecha, lo que significa más dinero moviéndose por largos caminos solitarios, donde transitan camionetas con gente encapuchada que llega a las haciendas a decomisar las armas de los finqueros y las del personal de seguridad, dejándolos a todos indefensos.

“La cosecha representa un gran movimiento de personas y dinero”, detalla Aura Lila Sevilla Kuan, presidente de la Alianza Nacional de Cafetaleros (ANC), recordando que en el pasado, para estas fechas ya había coordinación con Policía y Ejército para definir el ‘Plan Café’. Este año siguen esperando el llamado de las autoridades.

Trastornos de floración

Nadie es culpable (y todos somos culpables) del cambio climático, sin embargo, los productores lo sufren más que otros.

Tanto Sevilla Kuan como Buitrago, explicaron que los cafetales están produciendo de forma adelantada, obligando a buscar cortadores en un momento en que los brazos están empeñados en recoger las cosechas de granos básicos.

A eso se suma una canícula en la que no debía llover, “pero llovió como la mitad del tiempo, lo que adelantó la maduración del café, y si se adelanta la cosecha es negativo porque el grano no se ha desarrollado completamente, y puede afectar su calidad”, detalló Sevilla Kuan.

Menos trabajadores

Además del problema de inseguridad que también afecta a los cortadores, y a que en este momento se les requiere para cosechar otros cultivos, la escasez de mano de obra se ve agravada por la masiva migración hacia Costa Rica.

“Ojalá no sean todos cortadores”, clama Buitrago, reconociendo que hay “mucha gente está migrando hacia Honduras”, que produce casi ocho millones de quintales, (2.7 veces más que Nicaragua), por lo que ese país demanda una gran número de cortadores.

Reducir el riesgo

Ante tantos problemas, y las dudas de recuperabilidad de los préstamos que solicita el sector, es razonable que los bancos sean más cuidadosos que de costumbre, al elegir a quién otorgar un crédito.

En el tema del financiamiento, “tanto los bancos como las comercializadoras tienen la política de atender a sus clientes históricos y de buen record, y no otorgar nuevas carteras”, explica Mario Arana, gerente general de la Asociación de Productores y Exportadores de Nicaragua (APEN).

Mala decisión política

La decisión de ‘tomarse’ las tierras de los productores también incluye unas 700 manzanas de café, lo que frena la decisión de hacer nuevas inversiones.

“Esas invasiones crean incertidumbre entre los productores, que se preguntan ¿seré yo el próximo? ¿Me irán a caer a mí?, en especial, al ver cómo otros productores han sido desalojados de su propiedad”, explicó Buitrago.