Política

Monseñor expresa que no puede existir reconciliación, si esta no supone la reparación del daño sufrido

Obispo Báez: Sanciones de EE.UU. son una “oportunidad” para rectificar del régimen

Silvio Báez, obispo auxiliar de la arquidiócesis de Managua, ofició misa este domingo en la parroquia San Francisco, en Bolonia. Foto: Maynor Salazar

“Últimos acontecimientos creo que nos están diciendo que hay que destrabar una situación que se está volviendo un callejón sin salida", comenta



El obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Managua, Monseñor Silvio José Báez, opinó que las sanciones estadounidenses contra Rosario Murillo, vicepresidenta de Nicaragua, y Néstor Moncada Lau, asesor de seguridad nacional, son una oportunidad para aprender a “rectificar (y) reconducir la historia de un modo más humano y justo”.

“Los últimos acontecimientos creo que nos están diciendo que hay que destrabar una situación que se está volviendo un callejón sin salida. Cada quien tiene que asumir las propias responsabilidades”, dijo Báez a los medios de comunicación.

Estados Unidos sancionó a Murillo y Moncada Lau, incluyéndolos en la lista de la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés). Al mismo tiempo, el presidente de EE.UU., Donald Trump, considero que la crisis en Nicaragua es “una extraordinaria e inusual amenaza para la seguridad nacional”.

En una orden ejecutiva, firmada por Trump, se afirma que las sanciones contra Murillo y Moncada son por su “responsabilidad” y “complicidad” con los “serios” abusos de los derechos humanos en Nicaragua, a raíz de la represión oficial desatada por el régimen orteguista.

Hasta el momento ni Ortega ni Murillo se han referido al tema de la sanción ni a la orden ejecutiva. Tampoco han expresado públicamente su deseo de regresar al diálogo con los distintos sectores empresariales y de la sociedad civil.

Insisten en diálogo

Báez expresó que no han tenido ninguna comunicación del Gobierno para restablecer el diálogo nacional, sin embargo, insistió en que esta es la única solución pacífica a la salida de la crisis que atraviesa Nicaragua. “Si se fijan no decimos qué tipo de diálogo, no decimos quiénes deben ser los mediadores o si tiene que haber instituciones que garanticen el proceso del diálogo. Solo decimos el diálogo, cuando haya buena voluntad para dialogar, luego habrá que ponernos de acuerdo en la metodología, el modo, en la forma de hacerlo, pero el camino es dialogar”, explicó.

Los obispos de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) emitieron un mensaje de adviento en el que se declararon “convencidos que el diálogo es la salida pacífica a esta crisis sociopolítica” y que el mismo “debe estar orientado a abrir nuevas perspectivas donde no las hay”.


“Esto requiere coraje, audacia, respeto al otro y, sobre todo, mucho amor a la patria”, subrayó el Episcopado. Los jerarcas católicos observaron que “un buen político es aquel que, teniendo en mente los intereses de todos, toma la oportunidad de dialogar con un espíritu abierto”. “Un buen político en este sentido, opta siempre por generar procesos más que por ocupar espacios”, apuntó la CEN.

Reconocieron, además, que en el diálogo con el Estado y con la sociedad civil, la Iglesia Católica no tiene soluciones para todas las cuestiones particulares.

“Pero junto con las diversas fuerzas sociales, los obispos estamos dispuestos a acompañar las propuestas que mejor respondan a la dignidad de la persona humana y al bien común”, apuntaron los jerarcas, para quienes “con el diálogo hay futuro, sin él todo esfuerzo se enruta al fracaso”.

El proyecto de reconciliación

Hace unas semanas el régimen de Daniel Ortega presentó la propuesta “oficial” de la “Política de Estado para una cultura de paz y reconciliación”. Según el documento, la cultura de paz y no violencia, se define como el conjunto de valores, actitudes, comportamientos, que permiten a las personas alcanzar el desarrollo humano inspirados en valores cristianos, considerando la cultura e identidad de los nicaragüenses.

La política, según el Gobierno, pretende contribuir al fortalecimiento de un “Estado democrático”, que promueva una cultura de paz, la estabilidad y el bien común y convivencia pacífica entre los nacionales.

Báez manifestó que lo ideal es el perdón y la reconciliación, pues no se puede vivir en una sociedad enfrentada y fracturada, sin embargo, explicó que para que esto ocurra primero se debe establecer responsabilidades personales e institucionales. Afirmó que el camino de la verdad y del establecimiento de estas responsabilidades, llevarán a la justicia y que solo así se puede hablar de una reconciliación verdadera.

“No puede haber reconciliación si a la víctima no se le pone en el centro y si la reconciliación no supone la reparación del daño sufrido. Esa es la auténtica reconciliación, no es borrón y cuenta nueva. No es olvido para seguir en las mismas. Nosotros hoy decimos, una reconciliación y un perdón abonado por la justicia y la verdad. Es un camino largo pero es el que nunca hemos hecho en Nicaragua”, reflexionó Báez.

La persecución y la prohibición de las marchas

Después de prohibir las manifestaciones públicas, estableciendo un estado policial, la dictadura de Ortega y Murillo ha desatado una nueva ola de acoso y represión en contra de la prensa independiente.

Violencia, acoso y amenazas contra directores, editores y periodistas de 100% Noticias, Radio Corporación, Radio Mi Voz, La Prensa y CONFIDENCIAL, ha sido la “receta” del régimen de Daniel Ortega para presionar a los medios de comunicación.

Sobre la prohibición de las marchas, Báez mencionó que el impedimento de la libertad de expresión no trae buenos resultados a una sociedad, pues cuando se atropella este derecho lo único que se hace es poner un muro de contención. “Pero existe el peligro de que la presión puede aumentar. Creo que no es el camino y lo estamos viendo”, señaló.

Respecto a la persecución que ha hecho el Gobierno a los medios de comunicación, consideró que cuando no son respetados y los periodistas son intimidados y asediados, en realidad quienes sufren son los ciudadanos.

“Los medios de comunicación al servicio de la verdad juegan un servicio insuperable, insustituible para la construcción de la sociedad. Esta situación (la persecución) hay que detenerla porque no le hace bien a nadie”, finalizó Báez.