Nación

Obispo Álvarez sobre el Gobierno: “la arrogancia y la soberbia los ha cegado”

Obispos critican “operación limpieza” a precio de sangre y de muerte

Diálogo en grave riesgo. “La historia los juzgará por intransigentes, mentirosos y soberbios”, asegura Báez, sobre posición de Ortega y Murillo



El Gobierno de Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo han emprendido una operación limpieza “a precio de sangre y muerte” y han criminalizado a Nicaragua, en lugar de optar por la ruta de la democratización que demandan la mayoría de los nicaragüenses, tras 83 días de protestas, criticó este domingo el obispo de Matagalpa y moderador en la mesa plenaria del Diálogo Nacional, monseñor Rolando Álvarez.

“La arrogancia y la soberbia los ha cegado, no quisieron este camino, entonces se han dedicado a como dicen, limpiar las vías de tránsito a precio de sangre y de muerte, y luego ir casa por casa arrestando a la gente para enjuiciarla, calumniarla con acusaciones inverosímiles, con acusaciones no solo fuera de orden, sino fuera de sentido común y de toda lógica”, cuestionó el prelado.

Álvarez también condenó la acción represiva gubernamental y afirmó que todas las acusaciones que ellos lanzan a la población civil, “son palabras y acusaciones que les ameritan a ellos y les caen a ellos”.

“Ayer en la noche en Jinotepe estaba detenida una inspectora de la Policía, y movieron aire, cielo, tierra y mar para que la Iglesia hiciera todo lo posible por mediar y que fuera recuperada, y lo logramos, y miren cómo nos pagan”, cuestionó Álvarez en medio de un fin de semana marcado por una sangrienta saña del régimen de Ortega en el interior del país.

“No nos vamos a cansar de seguir ayudando, y vamos a seguir mediando,  y en la medida de nuestras posibilidades vamos a seguirles entregando a su gente sana y salva, y veremos hasta cuando ellos se van a cansar de seguir entregándonos, a la gente muerta y herida”, insistió el obispo de Matagalpa.

Salida a la crisis está en elecciones anticipadas

Ortega en su comparecencia pública este sábado advirtió que continuarán los ataques contra los que considera agitadores a su régimen y lo harán bajo su abanderada “lucha por la paz”. También descartó informalmente cualquier posibilidad de anticipar elecciones al decir que “las reglas no pueden venir a cambiarlas de la noche a la mañana porque se le ocurrió a un grupo de golpistas”.

Rolando Álvarez en su homilía enfatizó que los obispos estuvieron de acuerdo con la necesidad del libre tránsito y circulación en las carreteras del país, pero que los tranques deberían haberse desmantelado dentro de un calendario, y un cronograma serio y responsable en el que se fuera avanzando simultáneamente de la mano con las reformas institucionales, que tanto urge el país, y que debe llevar a Nicaragua a elecciones generales anticipadas.

“Siempre estuvimos de acuerdo con el libre tránsito, pero no aisladamente, sino dentro de un conjunto de medidas serias y responsables que fueran permitiéndole al pueblo enrumbarse hacia una auténtica democracia donde la voz del pueblo fuese escuchada y donde su voto fuera respetado”, dijo Álvarez.

Sin condiciones para dialogar

“Ellos (el Gobierno) serán los responsables si el diálogo se rompe, por no haber querido encontrar una salida pacífica a esta crisis nacional que ellos mismos han provocado. Y la historia los juzgará por intransigentes, mentirosos  y soberbios”, afirmó Silvio Báez, obispo auxiliar de Managua durante su homilía de misa dominical.

Según el prelado, el diálogo requiere de condiciones que ahora no las hay como: detener la represión, actuar con la verdad, aceptar las propias responsabilidades, no tergiversar la realidad, no hacer pasar por víctimas a los agresores y especialmente la voluntad del Ejecutivo por democratizar el país.

La inexistencia de esas condiciones obligará a la Conferencia Episcopal a evaluar su continuidad como mediadores y testigos. Por su lado, el cardenal Leopoldo Brenes asegura que valorarán las fortalezas, debilidades, y perspectivas que se tienen alrededor del tema.

Para Silvio Báez, lo primero es responder a la pregunta si el gobierno está dispuesto a seguir en el diálogo, pues fueron ellos quienes les invitaron y aceptaron trabajar el tema de justicia y democracia.

“Se equivocaban aquellos que creían que este diálogo era para volver a la frágil, artificial y mentirosa tranquilidad que vivíamos antes del 18 de abril. Se equivocaron si creían que este diálogo era simplemente para sofocar las reivindicaciones sociales que un pueblo entero está reclamando”, dijo en su homilía.

Postura de la Iglesia

En su mensaje del sábado, Daniel Ortega también quiso aludir a los obispos de la Conferencia Episcopal de lanzar maldiciones y sentenciar a muerte en nombre de instituciones religiosas. “Que se acuerden de Cristo. Cristo nos mandó amarnos los unos a los otros”, dijo.

Por su parte, Leopoldo Brenes respondió a la prensa nacional que él en ningún momento se ha sentido aludido por el mensaje de Ortega, pues ellos no administran ni promueven la violencia. “Yo no estoy en la lista porque nunca he maldecido a nadie  y nunca he tomado una arma”, afirmó.

“Aunque algunos digan -en nombre de instituciones religiosos nos acusan, nos condenan-, sí, en nombre de la iglesia católica sí, porque es una comunidad profética, una comunidad que no tiene miedo, porque ha recibido la misión profética de Cristo”, respondió Silvio Báez en su homilía.

Rolando Álvarez reiteró el compromiso de la Iglesia de acompañar siempre al pueblo, a los perseguidos, y de ser mediadores de paz.  “La cercanía con el pueblo de Dios es la cercanía con los atropellados, con los desfavorecidos, por eso nunca la Iglesia puede estar del lado de los poderosos porque los poderosos son los soberbios”, aseguró.