Nación

Condenan brutal represión de Ortega y exigen respeto a la manifestación pacífica

Obispos: “No se puede reanudar el diálogo”

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Báez: “No hablamos genéricamente de “hechos violentos” sino de actos realizados por «grupos armados afines al gobierno contra la población civil".



La Conferencia Episcopal de Nicaragua condenó la brutal represión ordenada por Daniel Ortega ayer mientras se celebraba una multitudinaria marcha para homenajear a las madres de los jóvenes asesinados por la represión de abril. Los obispos trabajaron toda la noche del miércoles para emitir un comunicado en el que afirman que “no se puede reanudar la mesa del Diálogo Nacional mientras al pueblo de Nicaragua se le siga negando el derecho a manifestarse libremente y continúe siendo reprimido y asesinado”.

Esta semana la comisión mixta conformada por representantes del Gobierno y la Alianza Cívica acordaron reanudaron la mesa del Diálogo Nacional en la que se pretende hallar una solución a la crisis, después de cuatro sesiones de trabajo en las que los delegados del Gobierno mostraron su intransigencia y mantuvieron su posición de que no se podía negociar si no se ordenaba el levantamiento de los tranques que obstaculizan varias vías importantes del país. Tras las negociaciones de esta semana estaba previsto que el diálogo se reanudara el lunes, pero tras la matanza de ayer la Iglesia, mediadora en las negociaciones, informó que se mantiene pospuesto indefinidamente.

“Los obispos de Nicaragua con el comunicado de hoy 31 de mayo no “lamentamos” genéricamente los “hechos violentos” de ayer, sino que esta vez «condenamos enérgicamente y en modo absoluto» esta «violencia organizada y sistemática» contra el pueblo”, escribió Silvio Báez, obispo auxiliar de Managua, en su cuenta oficial de Twitter. “No hablamos genéricamente de “hechos violentos” sino de actos realizados por «grupos armados afines al gobierno contra la población civil», «asesinando» al pueblo”, agregó Báez.

Nicaragua vivió ayer una de las jornadas más violentas y sangrientas desde abril. El Gobierno, en una muestra de intolerancia sin precedentes, ordenó el ataque armado contra cientos de miles de nicaragüenses que marchaban pacíficamente para conmemorar a las “madres de abril” y a sus hijos asesinados por la represión desatada desde el Estado, considerados ya como héroes. El Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (CENIDH) informó la noche del miércoles que al menos seis jóvenes murieron en varios hospitales de la capital, mientras que se reportan cinco heridos en Estelí y uno en Masaya. El Ejército también informó en un comunicado que dos muertos en el Hospital Militar.

La matanza de ayer abre un nuevo escenario en Nicaragua. Ortega, que mantiene su posición de aferrarse al poder a través de un acuerdo auspiciado por la Organización de Estados Americanos (OEA), se enfrenta ahora al repudio generalizado del país, que exige su salida inmediata del poder. El mandatario ya perdió la confianza del sector privado y solo cuenta con la fuerza de sus grupos parapoliciales y la Policía Nacional que él controla. Está por verse cuál será la posición del Ejército tras el feroz ataque de ayer.