Opinión

Odio orteguista contra migrantes

Habrá que aclarar al mundo que el resto de nicaragüenses no somos ni partidarios de Trump ni de la ley del odio de Arizona



La diplomacia es el arte de resolver problemas por consensos, con propuestas donde todos ganen. O bien, donde la propia victoria sea tal que parezca cómo si ha sido predeterminada por los dioses, como necesidad histórica, porque nuestra posición progresiva está en armonía con la objetiva evolución de la realidad. No hay diplomacia, en cambio, cuando un problema simple, que casi no nos tañe, viene enfrentado como una agresión nacional, con violencia excesiva evidentemente gratuita.

Para Ortega, todo problema social es objeto de represión desproporcionada

Si uno saca una pistola para poner a raya a un niño, la carga simbólica del gesto actúa emotivamente sobre el observador, produciendo una reacción instintiva de rechazo y de condena que ningún mensaje verbal puede contrarrestar.

Ortega ha sacado un batallón del ejército, más de mil soldados vestidos con uniforme de camuflaje, con cascos y armas modernas de asalto, como si fuesen a un combate mortal, con la idea bastante tonta de contener con el máximo despliegue de fuerzas militares un contingente de emigrantes cubanos, que acompañados de niños y mujeres transitan penosamente por medio continente rumbo a Estados Unidos. Ante ese ridículo despliegue extremista de fuerzas (del país más atrasado de América que no resulta un destino atractivo para inmigrante alguno), los emigrantes cubanos, como práctica pacífica universal, se sentaron en la carretera Panamericana, y pidieron solidaridad con su éxodo. Ortega, entonces, con la razón perdida, mandó que los antimotines arremetieran contra estos ciudadanos inermes y les disparasen balas de goma y gases lacrimógenos.

¿Qué habrá pensado Ortega? ¿Qué era la ocasión propicia para estrenar al ejército en funciones represivas de policía, de conformidad con la ley de seguridad soberana? ¿Piensa que alguien creerá –en alguna parte del mundo- que este drama humano de los cubanos ponía en peligro nuestra soberanía?

El resultado es que madres desesperadas corrían a campo traviesa con sus niños en los brazos para resguardarles de los gases, mujeres embarazadas escapaban a los lados de la carretera… Nuevamente, la carga simbólica del gesto excesivo e inhumano pone al descubierto la insensatez impune de una camarilla torpe que ha usurpado el poder sin capacidad táctica, sin escrúpulos, sin pensamiento político definido doctrinalmente.

La lógica orteguista del terrorismo de Estado

Ahora, esta torpeza terrorista de Ortega, aunque evidentemente anacrónica, tiene su propia lógica retorcida, ya que proviene de la naturaleza del mesianismo, o del caudillismo ideológicamente vacío, que se debe imponer con brutalidad y fraude porque no se corresponde con los intereses de la nación.

Los métodos militares le son intrínsecos a una dictadura, dado que también en la actividad antisocial hay una dialéctica necesaria entre medios y fines. Sin embargo, el orteguismo agrega un toque personal de arrogancia en el uso desproporcionado de fuerzas. Hay un deleite indecente en movilizar un batallón militar frente al desafío de familias de emigrantes. El burócrata piensa que se puede racionalizar a voluntad el significado de las acciones represivas, y culpa a Costa Rica por su propia torpeza.

La emigración como respuesta humana a la desigualdad de la economía mundial

La disyuntiva de esta época de economía global es: ¡estrategia y planificación planetaria o barbarie!

Los pueblos marginados, condenados a condiciones de ignorancia y de miseria por la irracionalidad del sistema económico imperante a nivel global, que en plena crisis recesiva mundial (producto de la actividad especulativa financiera), aún produce una escandalosa acumulación y concentración de capital en manos de una minoría restringida de la población mundial, con privilegios insólitos y con niveles de consumo indecentes e insostenibles, mientras grandes mayorías carecen de lo necesario, han tomado la iniciativa desesperada de nivelar un poco, por medio de la emigración, la desigual distribución de la riqueza.

Los flujos migratorios a escala continentales son la respuesta extrema a la demanda insatisfecha de oportunidades en regiones del mundo sin perspectivas inmediatas de desarrollo.

Desde el pensamiento socialista, por principio teórico, se comprende que el fenómeno humano de la relocalización de mano de obra en el mundo, con el tránsito multitudinario de familias proletarias desde el tercer mundo hacia las metrópolis, es una respuesta desesperada y valiente a una desigualdad social sin solución. Este flujo migratorio tiene, entonces, un efecto progresivo, no sólo, de carácter inmediato para quienes viven en condiciones infrahumanas, sino, que crea conciencia sobre la asfixiante necesidad de un nuevo orden estratégico mundial, guiado por paradigmas racionales y humanos de sostenibilidad, más que orientados tras la búsqueda de ganancia privada del capital, que se impone al trabajo vivo y a la naturaleza.

En este contexto, el pueblo cubano ha sufrido por más de cincuenta años un bloqueo comercial inicuo, que ha significado una camisa de fuerza para contener con esas correas a la espalda, todos los esfuerzos para desarrollar las fuerzas productivas en la isla. Se ha creado artificialmente, por obstinación desvergonzada de Estados Unidos, condiciones de penuria para doce millones de personas, que sin esas presiones logísticas y económicas de esta guerra sucia en su contra, hubieran podido elevar en mayor grado aún, como hiciera China, los niveles de vida de su población.

Obviamente, es de esperar que buena parte de los ciudadanos cubanos intente emigrar a los Estados Unidos, en busca de oportunidades de trabajo y de vida más acordes con las aspiraciones legítimas de cualquier trabajador.

Solidaridad socialista con la emigración cubana

Con una visión elemental, este flujo humano que busca un destino mejor en la mayor potencia económica de occidente, debe ser visto con simpatía instintiva por los países de Latinoamérica ubicados en la ruta de la esperanza para esta población sufrida. Estas naciones deben abordar, en una conferencia conjunta, cómo facilitar este éxodo humanitario, sustrayéndoles de la explotación de los traficantes humanos, otorgándoles visas humanitarias y proveyéndoles de una red de atención médica, de alimentación y hospedaje, como deber sagrado de hermandad de quienes comparten el destino de la patria grande.

La solidaridad real, con los sectores sociales empobrecidos, tiene un significado incomprensible para quien usa el término por demagogia desde la lógica perversa de un poder corrupto. Ortega enfrenta los problemas humanos, no con humanidad, como harían los nicaragüenses por su idiosincrasia hospitalaria, sino, con represión y crueldad, como si fuese el dueño mercenario del país. Habrá que aclarar al mundo que el resto de nicaragüenses no somos ni partidarios de Trump ni de la ley del odio de Arizona.

Las leyes deben servir al desarrollo humano, o bien, deben ser superadas por la acción humanitaria sostenible. Algún abogado, perdida el alma en la letra muerta de los códigos, hará disquisiciones doctorales sobre el derecho internacional, en lo que atañe al paso fronterizo de personas, incapaz –como Ortega- de comprender que aquí se trata del derecho humano a la igualdad de oportunidades, que ahora cruza al planeta como un fantasma, el fantasma de los desheredados de la Tierra.

Una mano amiga con los emigrantes cubanos en estas circunstancias comienza a construir, de hecho, un nuevo orden jurídico mundial, más humano y más vivo.

Ingeniero eléctrico


10 Comentarios


  1. Excelente descripción de la inhumanidad inherente a cualquier dictadura, como la oprobiosa dictadura militar que subyuga al pueblo nicaragüense en este momento, permitiéndoles libertad, cierto, pero ÚNICAMENTE, la libertad de ser pobres y quejarse. Mientras tanto, la cúpula dictatorial, que incluye a magistrados puestos en la CSJ y en el CSE, jueces, policía, altos rangos militares, se enriquecen vergonzosamente. Y los nicas de a pie solo ven esperanza en Costa Rica, que nunca les ha cerrado las puertas – aunque ya no hay lugar aquí para más.

    Me gusta especialmente esta afirmación sobre la dictadura militar de turno en Nicaragua: “La solidaridad real, con los sectores sociales empobrecidos, tiene un significado incomprensible para quien usa el término por demagogia desde la lógica perversa de un poder corrupto.”

    A los únicos a quienes incomoda el presente artículo es a los esbirros de oficio de la dictadura, a sus cómplices por acción y/o omisión, y a los tontos útiles de siempre.

  2. El articulo de el señor Barcenas, no solo causa estupor, al menos también causa asco, por la forma marginal en que endereza sus “ataques” contra el gobierno de Ortega; la pregunta es? y la gran cantidad de migrantes de Centroamerica, que luchan por llegar al pais del “sueño americano” no tienen los mismos derechos que los cubanos; entonces porque la xenofobia, o sea para los cubanos es buena la solidaridad, pero para “otros” no; si Nicaragua aceptará a estos cubanos pasar sus fronteras y el gobierno Hondureño se niega a recibirlos, a quien le queda el “clavo”, el gobierno tico se las quiso dar de vivo (al desconocer al gobierno nicaraguense y no notificarle que habian cubanos que deseaban pasar sus fronteras) y quedo como pendejo; sabe señor Barcenas, usted como buen malinchista, solo ve la basura en el ojo ajeno, vea la suya y luego critique; si este gobierno fuera “dictadura” como usted afirma, de seguro por su comentario en la epoca de “tachito” estuviera preso y bien guardado. No cree?

  3. Estoy de acuerdo con el artículo en el sentido de la condena a la acción violenta e inhumana hacia los migrantes cubanos. En lo que no estoy de acuerdo es en la causa del éxodo cubano que el señor Bárcenas afirma: “el pueblo cubano ha sufrido por más de cincuenta años un bloqueo comercial inicuo, que ha significado una camisa de fuerza para contener con esas correas a la espalda, todos los esfuerzos para desarrollar las fuerzas productivas en la isla”. Como todo comunista tropical, el señor Bárcenas es incapaz de hacerle la crítica a la dictadura de los Castro. Mantiene el discurso demagógico de que los problemas de Cuba y de Latinoamérica son causa de Estados Unidos, una coartada mediocre que revela la incapacidad de entender las causas propias del subdesarrollo de Nicaragua y Latinoamérica. Tras esta justificación obsoleta, se esconde una posición abyecta: la justificación de la dictadura castrista y su violencia política, económica y social contra el pueblo cubano. Desde este punto de vista, el señor Bárcenas cuestiona a Daniel Ortega no por sus prácticas totalitarias, que aprueba implícitamente en el estalinismo cubano, sino por su políticas económicas de corte neoliberal. El señor Bárcenas no ve en la dictadura una abominación política, sino en la ideología que profese la dictadura. Para este señor es buena la dictadura de los Castro, un cesarismo o monarquía colonial caribeña, también es buena la dictadura de la China comunista de partido único, pero le espanta la dictadura orteguista por neoliberal. La dictadura, venga de donde venga, es repudiable.

    1. Realmente cierto. Una dictadura de derecha o de izquierda es la misma cosa. Este atentado del hombre contra sí mismo es una disyuntiva. ¿Que fuerza se necesita para tratar de equilibrar las balanzas y pasar de inmediato de esta crisis del hombre? Obviamente esta dualidad como característica intima del mismo ser mas allá de la lucha entre el bien y el mal, debemos buscar como premisa única ese equilibrio.

  4. Estos cubanos huyen de Cuba por la falta de democracia que existe en la Cuba de los Castros, no porque no tengan una oportunidad económica. Desde hace años existe libertad económica. Muchos de estos inmigrantes eran comerciantes en Cuba y les iba bien, pero no tienen democracia y libertad de elegir a sus gobernantes. Existen elecciones en Cuba pero solo participa un partido: El partido de Castro
    En esto es lo que se equivoca el ensayo del autor, en tratar de echarle la culpa a mi pais, los Estados Unidos. Esta equivocado Bárcenas.

  5. Parcialmente de acuerdo con el Ing. Bárcenas. Ortega no sabe cómo responder a las realidades humanas de los migrantes cubanos. En este punto se ve lo lejos que está su retórica “cristiana, socialista y solidaria” de ser realidad. Hay un incoherencia descomunal. No obstante, que hay que preservar la soberanía, sin embargo, nada justifica reprimir a estos indefensos migrantes. Pero con la doble moral de este gobierno, estoy seguro que si estos cubanos fueran sus simpatizantes no los hubiera reprimido, los habría recibido en El Carmen con honores como hizo con el espía cubano liberado hace unos meses en EEUU. ¡Qué triste: si me aplaudis, tenés derechos; si sos un migrante que huye de Cuba, eres poco menos que nada! En lo que no concuerdo con Bárcenas, es que estos migrantes no huyen de Cuba sólo por la crisis y falta de oportunidades de salir adelante en Cuba. Ignora, o se hace el desentendido (Bárcenas), de que lo que el ser humano más necesita, incluso por encima del comer y beber, es la libertad de movilización, de pensamiento, de disentir, de organizarse sin ser espiado, de ser uno mismo… Nada de eso hay en Cuba. Los cubanos ahora están más que claros que un día, con Fidel Castro, sacrificaron la libertad por la prosperidad, y perdieron ambos. Y eso sin exculpar a EEUU de su parte que le corresponde. ¿Por qué, Sr. Bárcenas, usted soslaya que el primer derecho que nos da la dignidad de ser personas, la libertad, es la que más añoran los que salen de Cuba, incluso siendo simpatizantes de los Castro? Esa es una omisión imperdonable. Por favor, hace falta enfocar el asunto más integralmente. Esto no es asunto de sólo pesos y centavos. Hay algo más trascendente, y que los bienes materiales juntos no dan: la libertad.

  6. Ing. Bárcenas, usted parece obviar que el pueblo cubano también a sufrido por más de 50 años de represión, tortura, cárcel y muerte por parte de la dictadura castrista por simplemente no estar de acuerdo con el sistema “socialista”, que les fué impuesto luego del derrocamiento de Batista, y del cual ellos quieren salir.