Política

Oscar René Vargas: "Es un error pensar que sustituirá a la oposición"

OEA no puede resolver “el problema político”

Ortega legitima al Consejo Supremo Electoral controlado por su partido bajo el manto de Roberto Rivas.



En Nicaragua no hay una oposición fuerte ni un liderazgo opositor visible y la Organización de Estados Americanos (OEA), que mantendría una misión de trabajo con el gobierno de Daniel Ortega durante los próximos tres años, debe darse cuenta de esto, estima el analista político Oscar René Vargas, para quien es seguro que el mandatario está claro de esta realidad y sabe, por lo tanto, que “este acuerdo con la OEA no lo perjudica en nada, sino que más bien le puede dar la legitimidad que él anda buscando”.

Vargas, en entrevista con el programa de televisión Esta Noche, afirmó que “el error fundamental es creer que la OEA iba a venir a resolver el problema político de Nicaragua”, porque advierte que “el problema político se va a resolver dependiendo de la correlación de fuerzas que puedan existir y está demostrado que la correlación de fuerzas actualmente no existe”.

Según el analista, en las votaciones nacionales de 2016 —marcadas por una masiva abstención sin precedente— “se mostró que no había ningún contrapeso”, que aún sí se observó en las elecciones de 2006 y 2011, aunque la oposición compitió dividida.

En junio de 2016, a solo 72 horas de que la opositora Coalición Nacional por la Democracia anunciara su fórmula presidencial, una resolución del Consejo Supremo Electoral arrebató al grupo de la representación legal y la casilla del Partido Liberal Independiente (PLI), inhabilitándola del proceso, tras el que Daniel Ortega fue proclamado para un tercer período presidencial consecutivo, ahora junto con sus su esposa Rosario Murillo como vicepresidenta, estableciendo la línea de sucesión dinástica.

OEA
Daniel Ortega con el secretario general de la OEA, Luis Almagro. Foto: Presidencia.

Nicaragua no es Venezuela

El secretario general de la OEA, Luis Almagro, ha defendido con vehemencia la Carta Democrática Interamericana frente a los atropellos del gobierno de Nicolás Maduro, en Venezuela. Sin embargo, el uruguayo no ha sido igual de firme frente a los arbitrariedades sistemáticas del gobierno de Ortega.

Vargas considera que la diferencia obedece a que “en Venezuela hay una correlación política-social, que no existe en Nicaragua, y hay una presión social que no solamente es acompañada por los movimientos sociales y los movimientos políticos, sino también por pronunciamientos de diferentes grupos en el mundo, incluso El Vaticano, que presionan en la dirección de que la salida a la crisis que se está viviendo es buscar una solución a través de un proceso electoral”.

En cambio, compara “aquí podrán haber problemas, pero dichosamente para el presidente Ortega no es la crisis venezolana”.

El analista político agrega que “sería un grave error, o han cometido un grave error los sectores sociales o los políticos, que han pensado que la OEA va a sustituir a la oposición política nicaragüense”.

La otrora Coalición Nacional por la Democracia ahora está dividida entre el grupo de Ciudadanos por la Libertad (CxL), integrado por los seguidores del exbanquero y político Eduardo Montealegre, que buscan su personalidad jurídica y podrían participar en las elecciones municipales de este año; y el grupo del Frente Amplio por la Democracia (FAD), cuya apuesta es organizarse y promover la “resistencia cívica y pacífica” en “defensa y rescate” de la institucionalidad y la democracia.

Vargas vaticina que el Consejo Supremo Electoral (CSE) extenderá la personalidad jurídica al grupo de Ciudadanos por la Libertad y que éste junto con el Partido Liberal Constitucionalista (PLC), que controla el expresidente Arnoldo Alemán en colaboración con Ortega, “piensan disputarse cuál va a ser la voz de la oposición” ante el gobierno.

Aunque no hay ningún indicio hasta la fecha, Vargas no descarta que el CSE también pueda extender la personalidad jurídica del Movimiento Renovador Sandinista (MRS), miembro del FAD que fue inhabilitado desde las elecciones municipales de 2008.

Oscar René Vargas, analista político, en Esta Noche. Confidencial | C. Herrera

¿Quién financiara la misión?

El Memorando de Entendimiento que este 28 de febrero firmó el gobierno de Ortega con la Secretaría General de la OEA, tiene una vigencia de tres años. Sin embargo, a excepción  del “acompañamiento” u observación electoral, aún no se citan las acciones concretas del proceso, pues la Secretaría deberá entregar al gobierno una “propuesta de proyecto para la ejecución”, de los mecanismos y normativas del apoyo técnico del organismo.

La propuesta debería incluir: componentes acordados, objetivos, identificación de áreas y responsables de su ejecución en ambas partes, descripción de actividades y plan de trabajo con fases, planificación, cronograma de implementación, e incluso presupuesto y recursos humanos y materiales que requieran cada actividad.

Fuentes diplomáticas advirtieron a Confidencial la existencia de “preocupaciones” sobre cuál será el costo de la misión de observación de la OEA y su programa de trabajo de tres años. Sobre todo, “quién proveerá los recursos para financiar un acuerdo que no ofrece garantías de facilitar  una verdadera reforma política del sistema electoral”.

Vargas estima que de momento la administración de Donald Trump en Estados Unidos y la Unión Europea parecen concentradas en sus propias realidades, que no incluye a Nicaragua en su radar. Lo único que ha surgido desde estas regiones, sin embargo, fue una enérgica condena del Parlamento Europeo en contra del deterioro de la democracia en Nicaragua y la desprotección de los defensores de los derechos humanos, emitido a finales de enero.