Política

Consejo Permanente propondrá una “comisión especial” de seguimiento a la crisis

OEA discutirá otra resolución sobre Nicaragua

OEA Nicaragua

Opciones incluyen demandar ante el BID un escrutinio de los desembolsos de créditos, o aplicar a Ortega la Carta Democrática Interamericana



La Organización de Estados Americanos (OEA), se reunirá este martes para discutir una nueva resolución sobre la situación que vive Nicaragua para crear un Grupo de Seguimiento sorbe la crisis nacional, y la someterá a voto un día después -el miércoles 1 de agosto- si se consigue el apoyo necesario para aprobarla, informó a Confidencial el politólogo Manuel Orozco, investigador del Diálogo Interamericano, con sede en Washington.

Un cable de la agencia EFE, publicado este sábado por Confidencial, indica que “el Gobierno de Daniel Ortega podría enfrentarse en los próximos días a la creación de una “comisión especial” en el seno de la Organización de Estados Americanos (OEA) o a la congelación de préstamos desde el Banco Interamericano de Desarrollo (BID)”, o a una votación para aplicar a nuestro país la Carta Democrática Interamericana.

“La comunidad internacional continúa su actividad diplomática en apoyo a los nicaragüenses. Dentro de la OEA se está conformando un grupo de seguimiento sobre Nicaragua. De igual forma, la embajadora argentina ha organizado un espacio para que miembros de la Alianza Cívica informen del estado de la situación en Nicaragua”, añadió.

El excanciller de la República, Francisco Aguirre Sacasa, coincidió con Orozco al decir que “esta semana será muy activa en [Washington] DC, tanto en el Senado como en la OEA”. “Hay un sentir de la comunidad internacional que no ha sido lo suficientemente agresiva en su apoyo a los demócratas nicaragüenses durante los primeros 100 días. Así como nos criticaban porque vivíamos en una enorme apatía, ahora reconocen que Nicaragua dio una demostración de compromiso con la democracia, arriesgando sus propias vidas, mientras ellos se quedaban solo con medidas relativamente débiles”, relató.

“También existe la percepción que con el pasar del tiempo, se ha ido agotando la energía del movimiento autoconvocado. Frente a esa situación, hay un grupo importante de norteamericanos en Washington que cree que este es el momento en que Estados Unidos y la comunidad internacional comiencen a compensar el agotamiento que podría estar ocurriendo en Nicaragua, por su falta de acción durante los primeros cien días”, añadió.

El diplomático confirmó que un grupo de senadores –que incluye a los republicanos Ted Cruz y Marco Rubio, y los demócratas Bob Menéndez y el excandidato vicepresidencial Tim Kaine- presentaron una resolución que de aprobarse, aplicaría el equivalente de la Ley Magnitsky a todos los que son cercanos al binomio Ortega-Murillo.

“Eso no es secreto. Este grupo piensa que podrían conseguir esta semana la aprobación de este proyecto de ley, antes que el Senado salga de receso. Ya no estamos hablando de resoluciones o declaraciones, sino de un proyecto de ley con dientes”, dijo Aguirre.

OEA sigue pendiente de Nicaragua

El doctor Carlos Tünnerman Bernheim, representante de la academia ante el Diálogo Nacional, indicó al ser entrevistado para el programa de televisión Esta Semana, que se transmite por Canal 12, indicó que la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, está al tanto de las gestiones diplomáticas en Washington, pues “el Comité Permanente de la OEA seguirá dándole seguimiento a la situación de Nicaragua”, citó.

“El tema de Nicaragua sigue en agenda, y ese es un gran logro. Pocas veces en la historia de la OEA se ha visto que un tema relacionado con un mismo país aparezca tan frecuente en la agenda, y que se programen reuniones extraordinarias consecutivas del Consejo Permanente para discutirlo”, recordó.

 “Están hablando de dos opciones: o una comisión especial de 10 a 12 países para hacer gestiones diplomáticas ante el Gobierno de Nicaragua, o bien, la posibilidad, en caso que esa comisión no fuera aceptada por el Gobierno, de aplicar sanciones de tipo económico, como podría ser el congelamiento de los fondos [624 millones de dólares] que están disponibles en la cartera del BID, que es parte de la estructura de la OEA”, aseguró.

El educador menciona que existe una tercera opción, como es aplicar la Carta Democrática Interamericana, de la que todavía se duda si intentarlo, porque hay que ver si se consiguen los votos para aprobarla, pero también porque sus consecuencias son más graves.

“Si se aplica la Carta, tendría que nombrarse una comisión de ministros de relaciones exteriores para que visite Nicaragua y examine la situación en el terreno, pero si eso ocurre, el gobierno de Ortega podría reaccionar diciendo que si le van a aplicar los artículos 20 y 21 de la Carta Democrática, entonces la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), debe retirarse del país”, amplió.

Este curso de acción sería contraproducente para los esfuerzos de Paulo Abrão, secretario ejecutivo de la CIDH, que está tratando de abrir “un canal humanitario que permita dar refugio a jóvenes que se encuentran en peligro, escondidos, o huyendo en el monte”, quizás, hasta conseguirles asilo en embajadas, relató el investigador Orozco.

Aunque Manuel Orozco explica que “el Senado y la Cámara Baja continúan sus esfuerzos por instruir al Ejecutivo estadounidense que aumente su presión diplomática en varios frentes”, y que hay senadores que siguen pensando en aprobar la Nica Act, Aguirre Sacasa opina que esa ley “es redundante. Se vuelve una suerte de resolución más, porque era para golpear la economía nicaragüense, que a estas alturas está muy abatida”.

Ortega en ‘guerra relámpago’ de medios 

El excanciller Francisco Aguirre Sacasa compara a Daniel Ortega con un boxeador que tiene tiempo de no entrenar, solo que en el caso del mandatario, ese entrenamiento no sería para meterse a un cuadrilátero con otro contendiente de su mismo peso, sino para enfrentar a entrevistadores de nivel, profesionales que hacen eso mismo todos los días.

“Daniel Ortega está tan preocupado, que ha decidido tomarse el riesgo de lanzarse a una ‘blitzkrieg’ (guerra relámpago, en alemán) mediática, a pesar que está fuera de forma para esto. Él pasa de dar cero entrevistas, y de largas ausencias en toda la vida pública, a un ritmo bastante agitado”, señaló.

Recuerda que después de la entrevista con Fox News, Ortega atendió un ejercicio mucho más complaciente con Telesur, pero no se detuvo.

“El ‘blitzkrieg’ no va a parar ahí: viene una entrevista con CNN,con Andrés Oppenheimer, y eso me hace pensar que Ortega está muy preocupado por lo averiada que está su imagen internacional, y por lo que se está cocinando en Washington y en las capitales europeas”, vaticinó.

“Su preocupación no es con lo que está pasando en Nicaragua, sino con el daño que le ha causado su propio actuar durante los primeros cien días. Su enfoque ahora es ver cómo logra convencer a la comunidad internacional” de que no es cierto lo que todo el mundo ha estado viendo en las pantallas de sus televisores.

Aguirre cree que a Ortega no le ha ido bien en sus entrevistas, en parte, porque desde siempre su imagen genera muchos ‘anticuerpos’, emoción que se ve profundizada por la cantidad de muertos que ha causado la represión gubernamental.

En similares términos se expresa el educador Tünnermann, para quien “esas entrevistas le resultaron contraproducentes, porque las cosas que afirmó, eran contrarias a la realidad que estamos viviendo”.

“Más bien apareció como el jefe de Estado de un país que no está bien informado de lo que está pasando en su propio país. Muchos que vieron las entrevistas, especialmente funcionarios de algunos países que forman parte de la OEA o de la Unión Europea que ya habían leído el Informe de la CIDH, sabían que lo que estaba diciendo no se correspondía con la realidad. Estaba haciendo una lectura equivocada, que no fue ‘comprada’ por la opinión de los países a los cuales trató de impresionar”, sentenció.