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Informe de la ONU nos coloca en el puesto número 43 entre 155 países

ONU: Nicaragua “entre los más felices”

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Ser un país bien evaluado en felicidad no significa tener más “sonrisas”, sino bienestar de la gente



Un informe de la Organización de las Naciones Unidas, liderado por el economista Jeffrey Sachs, colocó a Nicaragua en el puesto número 43 de los países más felices en el  mundo en su informe 2017, que midió el bienestar de 155 países en el mundo durante el año 2016.

Eso significa que el país centroamericano está cinco puestos más arriba en relación al informe del año 2016, que midió la felicidad en 157 países para el año 2015.

Contrario a lo que sugiere su nombre, el informe de la felicidad no mide el nivel de sonrisas en un país, sino que combina diversos factores como: Producto Interno Bruto per Cápita, apoyo social, expectativa  de vida, libertad para tomar decisiones, generosidad y percepción de la corrupción.

Nicaragua es evaluada con 6.071 puntos en el informe 2017, y es considerado el país que mayor mejoría tuvo frente a todos los demás analizados. Esa mejoría se vio representada por un puntaje de 1.364 de incremento, frente al 5.992 con el que fue calificada en el 2016.

Para Juan Sebastián Chamorro, director ejecutivo de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), los indicadores muestran que Nicaragua ha tenido mejorías importantes como es el caso de la expectativa de vida que aumentó en el país 1.8 años entre el 2010 y el 2015, lo que significa que los nicaragüenses pueden aspirar a vivir en promedio unos 75.8 años.

El apoyo social, según Chamorro, también juega un papel importante al momento de hacer la evaluación. “Si uno tiene un problema podés recurrir a un familiar, vecino o amigo para buscar apoyo”, explica el director de Funides.

En la evaluación de ese criterio los países latinoamericanos aparecen como mejor posicionados frente los europeos, por ejemplo.

Sin embargo, en los primeros diez lugares del ranking no se encuentra ningún país latinoamericano. La primera posición la ocupa Noruega, con 7.537 puntos; en segundo lugar Dinamarca, con 7.522; y en tercer lugar Islandia, con 7.504.

Si se compara con el informe del 2016, esos tres países cambiaron de posición considerablemente, pues Dinamarca ocupaba el primer lugar, seguido por Suiza e Islandia.

Al final de la lista del informe 2017 se encuentran en el puesto 153 Tanzania, con 3.349 puntos; Burundi, en el 154, con 2.905 puntos; y la República Centro Africana con 2.693.

Por parte de América Latina ocupan los puestos más altos Costa Rica, en el número 12, con 7.079 puntos; Chile, en el 20, con 6.652; y Brasil, en el 22, con 6.635. Mientras que los que más bajo están calificados en el informe son Honduras, que se colocó en el lugar 91, con 5.181 puntos; Venezuela, en el puesto 82, con 5.250; y Paraguay, con 5.493.

Tomarlo con seriedad

El economista considera que el informe debe ser tomado con seriedad, pues a pesar que su nombre se refiera a la felicidad en realidad lo que mide es el bienestar de la gente y detalla que este se origina como una forma de analizar las poblaciones más allá del Producto Interno Bruto que ha sido el punto de medición de los economistas.

“Con esto se busca que la gene tenga un mejor nivel de vida”, detalla Chamorro. Sin embargo, para el sociólogo Cirilo Otero el informe de la felicidad es un estudio cargado de un “carácter interpretativo”, pues considera que la gente no mostrará públicamente su insatisfacción porque eso es condenado en la sociedad moderna.

“El índice de la felicidad está más estructurado para países que tienen más desarrollo”, considera el sociólogo, quien además explica que aunque la gente pueda evaluar de buena manera sus ingresos actualmente, no los visualiza a largo plazo.

“Pero la gente tiene para comer, transportarse y para salir a parques y diversiones. Eso es felicidad”, cuestiona Otero.

Además, compara el índice de la felicidad con el Índice de Desarrollo Humano (IDH) que publicó en la misma semana del 20 de marzo la Progama de Naciones Unidas para el Desarrollo de Naciones Unidas en el que Nicaragua mantiene su mejoría, aunque a un ritmo más lento.

En ese indicador Nicaragua ocupa el puesto 124 de 188 países que son evaluados. Eso significa un avance de un puesto frente al informe del 2016, cuando el país estaba en la posición número 125.

Aunque ambos informes usan criterios evaluativos diferentes, hay algunos en los que se pueden comparar algunos Datos, explica Chamorro.

El  IDH coloca a Nicaragua con 0,645 puntos para la evaluación del informe 2016, mientras que en el informe del 2015, el país fue calificado con 0,631 puntos.

Según la clasificación de la ONU, Nicaragua ha tenido mejorías en avance de la desigualdad, en el índice de desarrollo de género, el índice de desigualdad de género y el índice de pobreza multidimensional.

En este informe ocupan los primeros tres lugares Noruega, Australia y Suiza. Mientras que los últimos tres lugares los ocupan Chad, un país de África Central que está en la posición 186, con 0,396 puntos; Níger, en el 187 con, 0,353; y por último República Centroafricana, en el puesto 188 con 0,352 puntos.

La percepción de las calles

Confidencial realizó un sondeo en las calles para saber lo que opina la gente sobre su propia felicidad.

-En una escala del 1 al 10, ¿qué tan feliz se siente?

-“Un ocho, porque vamos avanzando lento, pero avanzando en economía, empleos”, respondió María Elena Solórzano, una modista que asegura que es feliz porque sus hijos tienen trabajo y ella también.

Nancy Patricia de Leiva, quien es ama de casa, asegura también que se siente feliz porque “soy feliz por mis hijos. Son los que me impulsan a seguir adelante”.

“Me siento muy feliz. La economía está mejor, lo único que hay que componer el salario de los trabajadores, para que estemos más felices”, expresó Edgar Cabrera, quien trabaja en una cooperativa de buses del Mercado Israel Lewites.

En general, las personas aseguran que se sienten felices por aspectos familiares y consideran que en materia económica no se encuentran tan mal.

El psicólogo Alberto Sánchez, no da mucho crédito al Informe de la Felicidad, y se le hace difícil creer que los criterios utilizados en este tipo de estudios, aplicados a Nicaragua, reflejen que exista un país tan feliz.

Para él, si se hablara de cosas como el nivel de estrés, o la capacidad que todavía existe en Nicaragua para poder pasar tiempo en el núcleo familiar, entonces el país justificaría que esté en el puesto 43 del índice, más no con los criterios que actualmente toma como referencia la ONU.

“Por corrupción no estamos bien”, dice Sánchez. En este punto coincide con Chamorro, quien asegura que hasta en las mismas encuestas que ha realizado Funides, la percepción de corrupción es bastante alta.

Sin embargo, en el informe de la felicidad Nicaragua tiene valores aceptables para la percepción de la corrupción que las personas tienen sobre su país y aunque el organismo no detalla de cuánto es el número en este criterio, si está reflejado por una barra muy pequeña.

“No podemos medir el peso que tuvo la respuesta (de la corrupción), pero sí sabemos por encuestas que hacemos en Funides, por ejemplo, (que) el tema de la corrupción aparece como un tema alto de los empresarios del día a día”, explicó Chamorro.

Otero no considera que ambos estudios sean contradictorios, pero sí destaca que cada uno se realiza con preguntas distintas y explica que el IDH es mucho más profundo que el informe de la felicidad, que ya lleva cinco ediciones.

Además, para el sociólogo, Nicaragua está muy expuesta a vulnerabilidades de orden “geopolítica, geográfica y social”, lo que podría empeorar la situación de los ciudadanos en el mediano plazo.

Otero también explica que con este tipo de informes se corre el riesgo de que organismos internacionales decidan redirigir su cooperación hacia otros países que tienen muchas más necesidades o que aparecen más bajo en el índice de la felicidad.

Para Chamorro los indicadores del informe de la felicidad también sirven para medir cuáles son los problemas que tiene el país y sus avances.

“Hay que leerlo de una manera más integral y crítica y sobre lo que se puede tomar en cuenta”, concluye Chamorro.