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Informe advierte: "Las acusaciones de fiscales no eran consistentes", pero "los jueces las aceptaban"

ONU: Ortega continuó represión pese al diálogo

Alta comisionada de la ONU sostiene que régimen de Ortega violó derecho a la presunción de inocencia de la mayoría de presos políticos



El Ejecutivo de Nicaragua siguió reprimiendo a la sociedad civil, incluso después de haber iniciado formalmente el pasado febrero un proceso de diálogo -hasta ahora infructuoso- con la oposición, según un informe difundido este viernes por la Oficina de Derechos Humanos de la ONU.

“El Gobierno y los elementos progubernamentales continuaron reprimiendo la disidencia. Las autoridades consideran que la represión de las protestas en todo el país fue una respuesta legítima a un golpe de Estado fallido, negando toda responsabilidad por la violación de derechos humanos”, denuncia.

El documento ha sido elaborado por el organismo que dirige la alta comisionada Michelle Bachelet, quien lo presentará el próximo día 10 al Consejo de Derechos Humanos que se reunirá en Ginebra.

Este informe cubre un año entero (del 19 de agosto de 2018 a 31 de agosto pasado) y aborda la violencia no sólo policial, sino también de individuos armados favorables al régimen de Ortega y que utilizaron armas diversas -incluidas de fuego- contra ciudadanos considerados opositores en fechas tan recientes como el pasado junio.

Se relata el caso ocurrido el día 15 de ese mes, cuando elementos progubernamentales atacaron, con el consentimiento de agentes de la policía, a los asistentes a un servicio religioso por el primer año del asesinato de Sandor Dolmus, un adolescente de 15 años.

Condenas políticas

Durante el periodo analizado, los principales grupos civiles creados tras el inicio de la crisis sociopolítica en Nicaragua fueron objeto de ataques, lo que se suma a las medidas que el Ejecutivo tomó contra reconocidas organizaciones no gubernamentales que operaban desde antes.

A nueve de ellas, se les canceló el registró legal y, aunque seis han impugnado esta decisión, las esperanzas de ganar la causa son pocas, debido a las evidencias de falta de independencia judicial que figuran en la investigación.

Entre las cerca de 200 entrevistas que el organismo de Bachelet realizó para sustentar su informe figura la del exmagistrado de la Corte Suprema de Justicia, Rafael Solís que admitió que “los cargos contra las personas involucradas en las protestas de 2018 obedecían a motivaciones políticas y que los jueces, por miedo a ser despedidos, dictaron sentencias ajustadas a la versión del Gobierno”.

El momento en que la Policía detiene con violencia a dos jóvenes, cerca de Café Las Flores, en Carretera a Masaya. // Foto: Carlos Herrera

De manera general, se observó que las autoridades “violaron el derecho a la presunción de inocencia de la mayoría de detenidos”, se negó a numerosos abogados revisar los expedientes de sus clientes y en muchos casos, aunque las acusaciones fiscales no eran consistentes, los jueces las aceptaron.

Todas las condenadas pronunciadas en Nicaragua en relación con las manifestaciones contra el Gobierno fueron contra ciudadanos que participaron en estas protestas, con la excepción de un guardia privado que además fue amnistiado, revela el informe.

“A las personas que participaron en las protestas, montaron piquetes, levantaron barricadas, recaudaron dinero y provisiones en apoyo a los manifestaciones o dispararon morteros caseros contra las fuerzas de seguridad se les acusó de forma desproporcionada”, denuncia el documento elaborado por el organismo que dirige Bachelet.

Régimen responde “sin precisión”

Este es el segundo informe que la oficina de Bachelet publica sobre la situación de los derechos humanos en Nicaragua, tras uno publicado hace un año que provocó la ira del Gobierno del presidente Daniel Ortega, que procedió a expulsar a los representantes del organismo que se encontraban en el país.

En ambas ocasiones, los investigadores de la ONU recibieron y analizaron informaciones de fuentes tanto del Gobierno como independientes, y para el que ha sido difundido este viernes se enviaron 37 comunicaciones al Ministerio de Relaciones Exteriores nicaragüense, de las cuales sólo seis fueron respondidas.

Aunque la ONU agradeció esas respuestas, señaló que la información que recibió carecía de “precisión”.


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