Opinion

Entre la vida y el dinero: la dictadura ante la pandemia

El régimen Ortega Murillo optó por la economía, en detrimento de la salud, con una variante singular: El sacrificio del “rebaño”

A todos nos ha pasado en alguna ocasión, que nos topamos con la difícil tarea de tomar una decisión entre dos opciones, cosas que nos llevan muchas horas e inclusos días para pensar y decidirnos por la opción más adecuada. Le pasa también a las empresas, organizaciones y gobiernos de todo el mundo, quizá a este último, con mayor frecuencia que a los demás; pero sin duda hay un punto en el que se puede llegar a coincidir con esta idea, y es el hecho de que siempre predomina y se toma la decisión según el grado de importancia que se identifique en ella.

Es decir, entre una opción “A” y una “B”, si seleccionamos la primera, quiere decir que a la segunda se le resta importancia. Dicho esto, extrapolo la idea, a la coyuntura nacional de nuestro país, y, en definitiva, al tema de covid-19 y las decisiones que el cuestionado Gobierno nacional ha tomado para manejar esta crisis sanitaria. Ya en nuestro país, los resultados han sido, y me temo, seguirán siendo devastadores, los casos incrementan a cada hora, y los muertos por dicha causa van cada vez sumándose a una cifra epidemiológica que será lamentada por años.

Entonces, suponiendo que las vidas del pueblo nicaragüense, fuesen la opción “A” y la economía del Estado la opción “B”, tenemos que preguntarnos, ¿cuál ha sido la decisión tomada por el Gobierno Ortega-Murillo?, ¿qué es más importante salvar?, por desgracia, es evidente que, para la dictadura, la opción “B”, fue sin dudarlo, la mejor decisión a tomar, demostrándonos al pueblo, que, ante las prioridades nacionales, el soberano es una segunda opción.

Basta con hacer un pequeño recorrido en los documentos que han emitido, o en algunas de sus palabras recientes, para corroborar lo que digo, pero tratando de ser lo más específico posible, me atrevo a mencionar una cita, como esta del famoso “Libro blanco”, en la que haciendo referencia a los decrecimientos económicos en países centroamericanos y de otras regiones del mundo a causa de la pandemia, dice: “Ante escenarios tan poco favorables a nivel de la región y del mundo en general, el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional (GRUN), no ha declarado una cuarentena, ni cerrado la economía. Ante la situación nacional e internacional, Nicaragua va a buscar el equilibrio entre salud pública y economía sana.” (Informe sobre el covid-19 y una estrategia singular –Libro Blanco-, página 16)

Entiéndase que el párrafo anterior, se refiere a escenarios desfavorables, en lo que respecta a términos económicos, no en cuanto a la gravedad de la pandemia ni al número de muertes, como si esto fuese menos importante, y llama más la atención aún, que cierran dicho párrafo con el “equilibrio” entre salud pública y economía sana.

Pero, la realidad en nuestro país es que, aun siendo el segundo más pobre de América Latina, como bien ellos lo mencionan varias veces en el mentado libro, aun con las dificultades con las que vive nuestro pueblo, nuestra gente opta siempre por la vida y la salud, dado que ante tanta pobreza, es lo más preciado que tenemos, nuestros compatriotas aman a sus familias y allegados, se aman a sí mismos, y por ende no quieren morir de la forma en la que muchos lo están haciendo, alejados de sus seres queridos, sufriendo en la sala de cuidados intensivos de un hospital deficiente.

Lo que quiero decir con esto es que, en Nicaragua, por ahora, no nos interesa que la economía esté “sana”, porque esa dichosa economía sana, tiene como contraparte, a miles de personas enfermas; saludables queremos a nuestros ciudadanos, porque son quienes sufren, a los billetes y a las monedas no les da coronavirus.

El Gobierno teme a un lockdown porque con ello se afecta la economía a la que tanto se aferran, pero no se inmuta ante las alarmantes cifras de contagio que conocen y por eso las manipulan, al abarrotamiento de los hospitales con pacientes por covid-19, y a los lamentables decesos de trabajadores de la salud por la misma causa.

Ha quedado muy claro hacía que dirección se inclinó la balanza de prioridades a la hora de tomar la decisión sobre cómo afrontar la pandemia. Tristemente, las vidas de la población pesaron menos a la hora de decidir.

Pero para maquillar un poco el desinterés que les genera el pueblo soberano, debieron además encontrar una excusa, algo que decir para que sus seguidores lo creyeran, un mecanismo para disimular un poco la situación, y salió entonces, la coartada que han distribuido a lo largo y ancho del país: “La inmunidad de rebaño”, pero no como epidemiológicamente se supone que sea, esta vez, establecieron una variante original marca Ortega Murillo, en la cual el “rebaño” ha sido puesto para ser sacrificado.

Sabiendo eso, a nosotros como pueblo, preocupados no solo por nosotros mismos, sino por el bienestar colectivo, se nos presenta también un panorama con decisiones a tomar, ¿hacia qué lado inclinaremos la balanza?

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