Opinion

Martha Isabel Cranshaw: Una vida dedicada a Nicaragua

Un libro sobre su legado dedicado a la juventud que lucha y a los migrantes

A un año de la partida de mi hermana este nueve de enero, celebro su vida presentando el libro “Martha Isabel Cranshaw – Una vida dedicada a Nicaragua”.  A pesar de la pandemia, con la colaboración de Nadine Lacayo y Vanessa Castro, esta iniciativa que representa un homenaje a su memoria, se publicó a fines de noviembre del 2020. El libro, que ya se encuentra en manos de muchas de sus amistades, mediante testimonios de quienes estuvieron más cerca de Martha, documenta las diferentes etapas de su vida. También con el libro, expreso mi enorme gratitud por la profunda estima, amor y solidaridad que sus diversas amistades mostraron a lo largo de su existencia y particularmente durante el doloroso tiempo en que fue alcanzada por el cáncer hasta finalmente doblegarla.

Es un libro de memorias cuyo título, justamente, resume el compromiso de mi hermana con la lucha por la libertad, la justicia y la prosperidad de nuestro país, misión que sigue vigente, y que ella sostuvo hasta el último día de su vida.  Indico la importancia de esta iniciativa, citando los comentarios que hace María Elsa Vogl en el mismo:

Rescatar la memoria histórica nos concierne a todos, en este caso se trata de recuerdos de actores de dos generaciones que, con lágrimas, sonrisas e ironías,   – en momentos vitales de la vida de nuestra sociedad y cultura – transmiten a jóvenes atributos esenciales, valores de vida y sueños de una de las mujeres más destacadas en la lucha para construir una mejor Nicaragua, y que aportó de manera sustantiva a la vida de miles de nicaragüenses…

Mediante diversos testimonios sobre los momentos cruciales de su existencia, en alguna medida también este libro teje la historia de los últimos 64 años de Nicaragua, y particularmente desde los años 60 en que Martha Isabel Cranshaw abrazó, desde el cristianismo, su opción por los pobres, tal como lo expresa el testimonio de Luis Carrión:

… fueron los años de las luchas anticolonialistas en África y Asia, de estudiantes de París que reclamaban ‘la imaginación del poder’, de la resistencia victoriosa de los vietnamitas ante la invasión norteamericana, de Chile donde triunfaba por primera vez el elecciones libres un gobierno socialista y de la renuncia del presidente Nixon, entre otros acontecimientos. Fueron también los años de la Teología de la Liberación. Martha, como muchos jóvenes hombres y mujeres, que nos lanzamos de cabeza contra la dictadura de Somoza, arribamos a la edad del compromiso político  a fínales de los años 60 e inicios de los 70 del siglo XX y fuimos marcados por los extraordinarios acontecimientos que estremecieron al mundo y a la Nicaragua de esa época. Eran tiempos de revolución, de cambio y de sueños, eran tiempos en que la juventud de todas partes creíamos que otro mundo más justo era posible.”  

En una edición de 500 ejemplares, lo he dedicado a los que en vida Martha, se consagró hasta el último de sus días:

A la juventud que lucha y construye nuevas utopías por una Nicaragua con vida, justicia y libertad.

A los migrantes, esos que se arrancan de sus raíces para buscar una vida mejor en tierras extrañas donde sufren y sueñan,

Como lo indica Michele Najlis en sus comentarios sobre el libro:

Sus páginas son también un monumento para Nicaragua,  para decirnos que la esperanza, aunque duela, el posible y vale la pena. A partir de la vida de esta mujer grande por su especial entrega a nuestro país, antes, durante y después de los años de aquella revolución – cuando dedicó su vida a apoyar y organizar a los migrantes – se puede derivar que también representa una muestra del tipo de personas que fueron y continuaron siendo muchos de aquellos que, conformando colosales contingentes de jóvenes se comprometieron para luchar por el progreso social, económico y democrático de nuestro sufrido país.

Finalmente, cito uno de los testimonios de Dora María Téllez, quien fuera una de sus más memorables amigas: Con su risa fácil y contagiosa siguió el camino que se había trazado y, en sus últimas décadas, encontró en los migrantes nicaragüenses la razón de ser de su inveterada vocación de luchadora social.  Y a eso se dedicó, y actuó con igual sensibilidad cuando aquellos miles de cubanos se agolparon en las fronteras con Nicaragua, siendo detenidos y perseguidos por la dictadura de los Ortega Murillo, a quienes también se enfrentaba.  Todo es historia conocida y escrita. Ahora que la repienso, veo con claridad, que ella era el centro de comando de su vida. Nadie pudo hacerla cambiar el rumbo, ni con halagos ni con torturas brutales, de las que jamás se quejó, ni con dificultades, amenazas, ni castigos, de ninguna especie. Los Somoza la habían apresado, los Ortega Murillo le habían quitado su casa y perseguido.

Los fondos de la venta del libro, están destinados al apoyo de los migrantes. Agradezco a todos los que ofrecieron sus testimonios, así como a los encargados de su edición, diseño e impresión.


*El libro: “Martha Isabel Cranshaw – Una vida dedicada a Nicaragua” está a la venta en el Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica (IHNCA), ubicado en la Universidad Centroamericana (UCA), en Managua.

Más en Opinion

Share via
Send this to a friend