Confidencial

Ortega atacó con saña la UNAN pese a negociación de estudiantes

El gobierno de Daniel Ortega ejerció, a través de sus paramilitares y policías, un incesante ataque armado de quince horas en contra la Universidad Nacional de Nicaragua (UNAN-Managua), pese a que los universitarios que tenían tomado el recinto habían iniciado una negociación para abandonarlo. La jornada violenta, que finalizó en el asedio a la iglesia de la Divina Misericordia la madrugada del sábado, dejó dos muertos y 16 jóvenes heridos. 

Jonathan López, estudiante de la UNAN-Managua y miembro de la Coalición Universitaria, explicó en el programa Esta Semana que los universitarios atrincherados en el recinto desde hacía dos meses y cinco días supieron que los iban a atacar. Por esa razón, activaron una negociación para dejar las instalaciones de la UNAN-Managua a cambio de que les garantizaran seguridad. 

“Días antes dimos una conferencia de prensa en la que hablábamos que iba a venir un ataque brutal contra todos nosotros por lo cual decimos enviar una invitación a la Comisión de Verificación y Seguridad para iniciar una negociación. Ellos sabían (el gobierno). No estábamos cerrados a que íbamos a permanecer en el recinto, porque la mayoría de estudiantes sabía que iba a hacer una masacre”, dijo López. 

El líder universitario remarcó que la Cancillería General de la República, que participa en el Diálogo Nacional mediado por los obispos, y por ende en la Comisión de Verificación y Seguridad, “sabían” de la intención de ellos de abandonar la UNAN-Managua, tal cual lo quería el gobierno del comandante Daniel Ortega. 

Paulo Abrao, secretario Ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) fue uno de los primeros en revelar, durante el ataque contra la UNAN, la negociación activada por los universitarios. 

“Los estudiantes de la UNAN habían abierto una discusión días atrás para una desocupación espontánea y pacífica. La respuesta que reciben: un ataque inadmisible”, escribió Abrao. 

Sin embargo, pese a la negociación gestionada por la Comisión de Verificación y Seguridad, el régimen lanzó un ataque que causó la muerte a Francisco José Flores, un obrero de 22 años, y a Gerald Vázquez, estudiante de técnica de construcción de la UNAN. 

Armas de alto calibre contra la UNAN

En los videos que circularon en las redes sociales pudo verse a los paramilitares utilizando armas de alto calibre contra las trincheras universitarias. Además, de coordinación y técnicas militares. Los universitarios escucharon cómo el ataque avanzaba hacia ellos, y luego fue imposible hacerle frente a los armados. 

El periodista Ismael López estuvo presente en la UNAN-Managua. Quedó atrapado en el recinto y luego en la iglesia Divina Misericordia la madrugada del ataque. Según el reportero, en el campo habían médicos voluntarios con experiencia militar que hablan del uso de fusiles M-16 y Ak-47. 

“Había dos anillos de seguridad en torno a la UNAN. Primero la policía y mas adelante los paramilitares con armas de alto calibre (…) En el lugar había médicos que estuvieron en la guerra de los ochentas y cuando escuchaban decían eso es M-16, o eso es AK, otra arma. Había momentos que eran disparos en ráfagas de tres”, relató el periodista y director del Noticiero Seis en Punto de Radio Corporación. 

En las trincheras, los jóvenes resistían con morteros y algunas armas cortas. “Lanzaban algunos morteros pesados. Tenían armas ligeras, algunas escopetas y pistolas de bajo calibre y armas hechizas, esos tubos donde sale un tiro que, en realidad, tienen poco alcance”, afirmó el periodista López. No le quita nada a la lucha decir que habían armas livianas para defenderse. Fue un enfrentamiento desigual porque en el otro bando había armas de alto calibre”, agregó.

Pese a que el gobierno insistió que en la UNAN habían armas letales, sus mismas imágenes encontraron algunas armas cortas, morteros y hechizas. El estudiante López aseguró que los civiles que llegaban a apoyarlos llevaban las armas y ellos se mantenían fuera del recinto, en las trincheras. No sirve de nada tener armas dentro de la universidad si no iban a atacarla, entonces las personas que ayudaban, estaban fuera del recinto”, afirmó el integrante de la Coalición Universitaria.

Ante el embate paramilitar, los universitarios comenzaron a huir. Habían alrededor de 350 personas durante el ataque. Como todas las entradas de la UNAN estaban sitiadas por paramilitares, la iglesia Divina Misericordia, ubicada en el sector de Villa Fontana, era la única despejada. Se convirtió en ruta de evacuación. Sin embargo, los paramilitares pronto cercaron esa salida también. 

“Se escuchaban las balas a lo largo, pero poco a poco el sonido se fue acercando. Un grupo de gente logró salir por la Divina Misericordia previo a que nosotros nos fuéramos a refugiar. Quedamos atrapados”, narró el universitario. 

Ataque deliberado a la Divina Misericordia  

Según el joven López, los paramilitares persistieron en el ataque aunque ya habían tomado el control de la UNAN-Managua. Fue un ataque deliberado contra la Divina Misericordia. Lo que el estudiante describe puede llamarse como saña, ya que los paramilitares intentaban penetrar a la Divina Misericordia.

Los estudiantes impidieron el ingreso de los armados al templo con la ayuda de una barricada que habían levantado. Pero no pudieron resistir ante las ráfagas inacabables. La casa cural también fue atacada. Los orificios de balas en las paredes de la iglesia dan cuenta sobre el feroz ataque. Los primeros heridos fueron atendidos sobre mesas plásticas por los médicos, y pese al clamor de dejar pasar ambulancias para brindarles atención humanitaria, los paramilitares se negaban. 

“La negociación para permitir el ingreso a los estudiantes estaba desde temprano. Antes que cerraran el paso, muchos fueron sacados en carros particulares y en taxis. Yo pude ver que sacaron heridos. Luego hubo una reunión con la Comisión de Verificación. La CIDH presionaba para entrar a evacuar”, dijo el periodista López. En medio de las gestiones, se consiguió la liberación de Joshua Partlow, corresponsal del Washington Post, quien quedó atrapado en el ataque. 

El universitario narró que la Conferencia Episcopal de Nicaragua estuvo en negociaciones permanentes para liberar la Divina Misericordia. “La Conferencia Episcopal no descansó insistiendo toda madrugada que cesara el fuego y dejaran salir. ¿Qué ocurrió en esa platica para liberarnos? No lo sé, porque fue entre la Conferencia y el gobierno. Sabemos que fueron quince horas que estuvieron junto con nosotros”, sostuvo el integrante de la Coalición Universitario. 

El asedio armado terminó el sábado por a mañana cuando los jóvenes y los periodistas sobrevivientes fueron trasladados a la Catedral Metropolitana de Managua. 

“Ahora nos enfocamos en la seguridad. Somos 200 chavalos que no pueden regresar a nuestras familias, y necesitamos ubicarlos en lugares seguros. Exigimos que se respete la vida y derechos como estudiantes”, planteó el universitario López. “Denunciamos que haya ocurrido este ataque cuando existía un proceso de negociación para desalojar. Porque es lo único que ellos querían”, lamentó.