Nación

Ortega celebra en Masaya acuartelado con policías y paramilitares

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Llama a la reconciliación desde el cuartel de la Policía, mientras desplegaba un brutal ataque contra los estudiantes atrincherados en la UNAN.



El comandante Daniel Ortega celebró este viernes el 39 aniversario del “Repliegue táctico a Masaya” en el cuartel de la Policía de esta ciudad, acompañado por su esposa la vicepresidenta Rosario Murillo y tres de sus hijos, y rodeado de un numeroso grupo de policías y paramilitares.

Ortega no se atrevió a intentar llegar a la placita del histórico barrio de Monimbó, donde históricamente se ha celebrado el Repliegue, en cambio, militarizó toda la ciudad y sus alrededores para entrar en una caravana, resguardada por centenares de oficiales de la Policía. Al paso de la caravana, unos pocos activistas del FSLN recibieron a Ortega agitando las banderas de su partido, mientras la mayoría de los masayas mantenían cerradas las puertas de sus casas en señal de desaprobación.

En el breve acto celebrado en el cuartel, junto al comisionado general Ramón Avellán, reapareció Fidel Moreno, secretario general de la Alcaldía de Managua y secretario de organización del FSLN, sancionado por Estados Unidos a través de la Ley Magnitsky, por su responsabilidad al frente de las bandas paramilitares. Moreno se había mantenido alejado de la agenda pública desde el pasado siete de junio, y durante los casi tres meses de protesta cívica, no había aparecido junto a la pareja presidencial.

Esta vez no instalaron las más de cuarenta tarimas en el trayecto de Managua hasta Masaya, y tampoco la gran afluencia que en un momento lo caracterizó.

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Ortega “celebró” junto a sus paramilitares en Masaya, mientras el barrio de Monimbó era atacado. Confidencial | Rodrigo Sura | EFE

Cuando Ortega y la vicepresidenta Murillo partieron en su camioneta Mercedes Benz desde el monumento a Alexis Argüello a las 3:10 de la tarde, Managua se encontraba desolada por el segundo paro general de 24 horas demandando la renuncia de Ortega del poder y el cese de la represión, que solo en Masaya ha dejado más de 30 muertos. Apenas una rala fila de simpatizantes le seguían y lo veían pasar. Además, los pocos que intentaban acercarse eran inmediatamente apartados por un gran cordón policial fuertemente armado.

Aunque el partido de Gobierno llamó a celebrar el aniversario del Repliegue 16 días después de la fecha original, sus organizadores divulgaron el evento como una “caravana móvil”, y se propusieron movilizar a tres mil motociclistas y dos mil camionetas.

Llamó a reconciliación mientras atacaba

Al llegar al comando policial de Masaya, además de tomarse fotos con policías y antimotines armados, Ortega ofreció un breve discurso a un reducido número de simpatizantes fuertemente custodiados.

En compañía de Murillo, el Comisionado Avellán y el alcalde Orlando Noguera, Ortega habló menos de quince minutos y culpó a “grupos llenos de odio” que desatan la violencia en el país y los invitó a la reconciliación, mientras en ese momento la Policía y los paramilitares desataban un ataque masivo contra los jóvenes atrincherados en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, UNAN Managua y asediaban el barrio de Monimbó.

“Siempre está ahí el veneno del odio, y el veneno del odio desató a los demonios en estos días de abril y estalló la violencia más irracional que nos podamos imaginar”, dijo Ortega

“Invitamos a todos los que tienen diferentes pensamientos políticos e ideológicos a que tomemos el camino de la paz, que es el único que nos va a dar tranquilidad a todas las familias nicaragüenses”, agregó.

Dice “no ordenó disparar”

En su discurso, el Jefe Supremo de la Policía, reveló que se mantenía en contacto permanente con el comisionado Avellán, y alegó que le había ordenado no disparar en contra de la población de Masaya.

“Sabíamos lo que significaba utilizar las armas que tienen la Policía y empezar a disparar para defenderse”, dijo.

Ortega describió a los que protestan en Masaya como gente humilde, empobrecida a la que le pagaban por atacar a la Policía.

“Hemos logrado finalmente ir venciendo el odio convertido en ataques, en secuestros, en asesinatos, convertidos en destrucción de viviendas”, afirmó Ortega.

La última vez que Ortega completó la caminata del Repliegue a Masaya fue en 2011. Aquel año, con el pretexto de una brisa, Ortega abordó su Mercedez Benz hasta llegar a Monimbó. Desde entonces, ha completado la conmemoración a bordo de su  vehículo o un autobús, mientras miles de personas le seguían caminando.

Esta vez llegó en una caravana vehicular armada, y al regresar a Managua, a eso de las 5.30 de la tarde, nuevamente comenzó el asedio militar contra los pobladores del barrio Monimbó.

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Los paramilitares de ortega han estado a cargo de la represión y ejecuciones extrajudiciales en contra de manifestantes. Confidencial | Rodrigo Sura | EFE

Monimbó y Pueblos Blancos bajo asedio

El barrio de Monimbó y los distintos municipios de Masaya amanecieron en alerta de ataque por centenares de paramilitares y policías que rodearon las ciudades y desmantelaron el tranque de la comarca La Olla de Barro, de Nandasmo, a primeras horas de la mañana.

Aunque no atacaron por la mañana, los paramilitares militarizaron todos los alrededores, previo a la caravana convocada por el partido de Gobierno.

Según los pobladores de Masaya, los paramilitares pretendían desmantelar los tranques de Diriá, Niquinohomo y Catarina, que son el último escudo para el barrio de indígena, que resiste al pie de decenas de barricadas, y donde sus pobladores advirtieron que boicotearían el “repliegue” si Ortega violaba su jurisdicción.

“Al quedar vulnerable La Olla de Barro, se está exponiendo más Niquinohomo y Catarina, si los tranques llegaran a caer sería más fácil entrar a Masaya, los tranques de Niquinohomo están totalmente alertas”, aseguró un poblador que permanece en uno de los tranques de Catarina.

Pobladores de Monimbó denunciaron que durante la noche de este viernes y la madrugada del sábado, resistieron un nuevo ataque de fuerzas combinadas de la Policía y los paramilitares, que no lograron tomarse el barrio indígena, pero causaron varios heridos entre la población.