Emergencia Coronavirus

Ortega habla una hora, pero calla sobre la crisis de nicas en la frontera tica

El mandatario dedica 62 minutos a hablar sobre "colonialismo", "capitalismo", pero ignora drama de cientos de nicas que intentan volver al país

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, apareció este martes en una videoconferencia por el 30 aniversario del Foro de Sao Paulo, en donde –por una hora y dos minutos– habló de la historia de América Latina, y no dijo ni una palabra sobre la crisis de los migrantes nicas en la frontera entre Nicaragua y Costa Rica, donde más de 500 nacionales se encuentran varados sin poder regresar al país porque el Gobierno les exige una prueba negativa de covid-19, un requisito del que no se habían enterado cuando hicieron los trámites migratorios en territorio costarricense, y sin que el Gobierno facilite los test correspondientes.

El mandatario se solidarizó con el Gobierno de Venezuela por el saqueo de su consulado en Colombia, pero no se refirió a la crisis de los nicaragüenses que sufren la represión de su Gobierno en la frontera, a los que les demanda como boleto de entrada la prueba negativa de la covid-19. Mientras tanto, el Gobierno de Costa Rica emitió un “Lineamiento general de egreso de personas viajeras hacia Nicaragua por puesto migratorio habilitado ante la alerta por COVID_19”, a través del que las autoridades costarricense valorarán la situación de cada nicaragüense rechazado por su patria, para evaluar su admisión en suelo tico.

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El documento, con fecha del 24 de julio, indica: “La persona que sea rechazada por la República de Nicaragua por cualquier situación relacionada con temas sanitarios (presentar sintomatología, rechazo de prueba PCR, u otro tipo) podrá ser admitida en Costa Rica, en virtud de que no se haya materializado el egreso, no obstante, para ello deberá proceder de inmediato a solicitar la anulación del egreso y demás actos administrativos colaterales que se hayan emitido en su egreso”. No obstante, ya hay cientos que están del lado nica de la frontera, sin posibilidad de continuar.

En su intervención, Ortega apenas hizo una vaga referencia a la covid-19, señalando que es “un virus pasajero” y lamentó que tenga “sacudida la economía mundial”.

Pese al silencio de Ortega, la pandemia ha dejado en Nicaragua 116 muertos y  3672 personas enfermas según el Ministerio de Salud (Minsa). Cifras oficiales contrastan con los 8755 casos sospechosos y 2487 fallecidos que reporta el monitoreo independiente del Observatorio Ciudadano COVID-19, en su último informe hasta el 22 de julio.

Su última intervención

La última comparecencia pública de Ortega fue en el acto del 41 aniversario de la Revolución Sandinista, el pasado 19 de julio, cuando el mandatario reapareció usando mascarilla después de una ausencia de 38 días sin rendir cuentas, mientras Nicaragua padece la fase de transmisión comunitaria con miles de contagiados y fallecidos por la covid-19.

El mandatario aceptó tácitamente el peligro de una pandemia, que su Administración ha minimizado y que había obligado al personal sanitario a no protegerse para “evitar alarmas” entre la población. Pese a tomar las medidas de prevención, el caudillo sandinista calló sobre las medidas preventivas para enfrentar la crisis de salud y económica.

En esa ocasión, Ortega fue acompañado por los principales funcionarios de su Gobierno sancionados por Estados Unidos. En su discurso, el caudillo del FSLN afirmó —sin mostrar pruebas— que su Gobierno ha logrado enfrentar “con éxito” la pandemia. Sin embargo, no ofreció ninguna información sobre las pruebas covid se han realizado, ni explicó por qué obligan a las familias a entierros exprés, cuando sus deudos —oficialmente— mueren por neumonía u otras enfermedades respiratorias.

En cambio, el análisis de las cifras oficiales, leídas por él mismo, indican que en 111 más de 4400 nicaragüenses habrían fallecido por sospecha de covid-19.

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