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UPANIC alerta que han sido invadidas 9,800 manzanas de tierras en todo el país

Ortega ordena desalojar a tomatierras

Tomatierras

Tomatierras se niegan a dejar terrenos invadidos a nombre de "el Comandante se queda"



Miguel Ángel Martínez Ramírez está ocupado removiendo los restos de la champa. Hace un día, este viernes, la Policía Nacional desalojó a miles de “tomatierras” que habían ocupado desde hace tres meses los terrenos privados ubicados frente al Country Club Nejapa, en Sábana Grande. Este joven no se siente tan decepcionado ni “usado” como sus amigos, quienes habían levantado la chabola con zinc y plástico negro, porque todavía no ha sido obligado a salir del terreno que se tomó por el barrio Milagro de Dios.

“Como tengo un carretón, les vine a ayudar a levantar el zinc y la madera”, cuenta Martínez Ramírez. “Aquí nadie piensa que los iban a sacar, porque los coordinadores nos prometieron el terreno”. Los coordinadores son los secretarios políticos del Frente Sandinista, quienes, según esta misma gente, alentaron a la toma ilegal de tierra como represalia contra los empresarios que han criticado la represión oficial contra la rebelión cívica.

Sin saber a ciencia cierta el por qué, los tomatierras fueron desalojados la madrugada del viernes por la Policía Nacional. Según Ximena, otra de las precaristas que prefiere omitir su nombre real, no hubo violencia policial, pero sí los conminaron a abandonar la zona en un plazo de doce horas. Ximena sí sintió “usada y traicionada”, porque ella se movió con toda su familia al sector de Sábana Grande después que los secretarios del Frente Sandinista le prometieran la legalización del pedazo de tierra a cambio de apoyar a “que el comandante se quede”.

Ximena y los amigos de Miguel Ángel fueron los últimos de los 15 mil precaristas en abandonar el inmenso predio este sábado. Sobre el terreno plagado de champas solo quedan ripios apiñados, carretones de caballo jalando las pertenencias, banderas roja y negras roídas en los alambres. La estancia de los precaristas queda grabada en los terrenos: Algunas familias ya habían empezado a construir los cimientos de sus casas, y otros habían abierto enormes huecos para las letrinas.

500 córdobas por terreno

Carlos Herrera | CONFIDENCIAL.

“No sabemos de quiénes son estos terrenos, pero los coordinadores solo piden cédula, y 500 córdobas cuando nos ofrecieron venirnos”, dijo Miguel Ángel. La norma, al parecer, es igual en los otros terrenos tomados en Managua. Los “coordinadores”, es decir los secretarios políticos, realizaban reuniones para ofrecer las tierras a cambio del apoyo político de los precaristas.

Cuando le preguntamos al respecto, Ximena optó por se cauta. Tras el desalojo de los terrenos de Sábana Grande este viernes, los precaristas arremetieron y reclamaron al gobierno de Ortega. Afirmaron que para tener las tierras habían participado como paramilitares y ejecutada las operaciones limpieza contra los tranques ciudadanos.

Los buses blancos de manufactura rusa son asiduos en estos asentamientos ilegales. Llegan a recoger a los precaristas para acarrearlos a las marchas del Gobierno. “Agrado quiere agrado”, nos dijo Adolfo Campos, otro precarista que ocupa los terrenos sobre la Pista Suburbana.

Tomatierras
Carlos Herrera | CONFIDENCIAL.

Tras el desalojo en Sábana Grande, y en los departamentos de Estelí y Chinandega, el temor ha invadido a los precaristas. “No sabemos si nos van a desalojar, pero realmente yo me vine porque tengo necesidad, porque tengo años de andar rodando. Por eso me vine desde hace tres meses. Ojalá el Gobierno nos apoye como nosotros a ellos. Es que necesitamos esta tierra”, expresó Campos.

En el sector del barrio Milagro de Dios, atrás del aeropuerto, hay otros asentamientos numerosos que todavía no han sido desalojados. La mañana de este sábado CONFIDENCIAL pudo ver reuniones entre los precaristas y los “coordinadores” sandinistas tras el temor generado por el desalojo en Sábana Grande. Sin embargo, no nos pudimos acercar porque nos repelieron, y tomaron el número de placa de nuestro vehículo.

Estos asentamientos son los más fuerte políticamente hablando. Loan directamente a la familia presidencial. En estos nuevos barrios de chabolas que no aparecen en los mapas, hay mantas que saludan al visitante: “Bienvenidos al barrio Fe Ortega Murillo”. En otro grupo de casas improvisadas hay una manta que advierte que el “Comandante se queda y también nosotros”.

Decenas de patrullas policiales mantenían militarizada la zona entre Sábana Grande y el Milagro de Dios. Por ahora, en la pista Suburbana, Adolfo Campos espera que los “coordinares” le respondan pronto con una buena noticia: Quedarse en el terreno donde ya ha conseguido instalar agua potable y energía eléctrica. Mientras que Miguel Ángel se dirigió con el carretón a ayudar a sus amigos a encontrar otro palmo de tierra para usurpar, pero ya no a nombre ni esperanzado en el comandante Ortega.