Política

“Ortega parasitó al Frente Sandinista”

“La sucesión (del poder) es una llave que todavía tiene Ortega. Necesitan institucionalizar la sucesión familiar”

Dora María Téllez vive en una especie de retiro del ruido, el caos y el imparable vaivén de la capital en una amplia, arbolada y fresca quinta en Ticuantepe, un espacio para pensar, analizar la realidad política del país y asesorar a un movimiento político, el MRS, del que ella sigue formando parte. Es ahí donde la mítica “Comandante Dos” de la llamada “Operación chanchera” —la acción guerrillera que permitió la toma del Congreso de los diputados por guerrilleros sandinistas y que marcó el principio del fin de la dictadura somocista— se ha convertido en una activa usuaria de redes sociales, porque, dice, escribir en ellas es más efectivo que repartir volantes en las calles de la ciudad. La comandante usa Twitter, por ejemplo, para denunciar lo que considera arbitrariedades del poder que lidera el presidente Daniel Ortega, pero también para comentar, con sarcasmo y humor, las decisiones de un Ejecutivo que controla la primera dama Rosario Murillo. Rodeada de dos de sus tres perras —”Negrita”, “Cremita”, las llama con cariño— y con sus archivos que incluyen portadas históricas del desaparecido Barricada—“¡Vencimos y adelante!”, reza el titular de su primera edición— Téllez analiza en esta conversación con Confidencial la transformación del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), una organización política fundamental en la historia reciente de Nicaragua que, dice, pasó de un partido revolucionario a uno dominado por un caudillo.

¿Qué pasó con el sandinismo en Nicaragua? ¿Sigue vigente?

El sandinismo es una corriente de pensamiento político y social que existe más allá de las fronteras del Frente Sandinista, que dejó de seguir los principios de Sandino por la doctrina orteguista, que es el ejercicio del poder sin referencia políticas. Nicaragua pasó del sandinismo al orteguismo.

¿Cómo se puede definir el orteguismo?

Es un engranaje de poder, una maquinaria hecha para garantizar el poder político y económico de la familia Ortega Murillo. No tiene ni programa ni principios. Y en función de ejercer el poder puede hacer cualquier cosa. La finalidad última es el endiosamiento de la familia y su permanencia en el poder.

¿Por qué el Frente Sandinista no se convirtió en un partido moderno de izquierda, como algunos partidos de las ex repúblicas socialistas de la Europa del Este?

El Frente Sandinista pasó a ser una organización dependiente del dedo de Daniel Ortega. El orteguismo parasitó al FSLN y se lo comió de la misma manera que el somocismo parasitó al liberalismo. El orteguismo tuvo tanto poder que liquidó las estructuras del partido. En lugar de evolucionar a un partido moderno evolucionó a una entidad dominada por un caudillo. Ortega es un caudillo que liquida instituciones.

Figuras claves del FSLN, como usted, ya no están dentro del partido. Hay otros rostros. Ahora la primera dama Rosario Murillo tiene un papel preponderante dentro del partido, ¿cómo se produjo este cambio?

A partir del noventa Rosario Comenzó a tener una actuación más activa en la política dentro del Frente Sandinista, lo que comenzó a ser más relevante en la campaña presidencial de 2001. Con la denuncia de Zoilamérica Narváez, Rosario interviene respaldando a Ortega, lo que le da un enorme poder frente a Daniel, además de una gran cuenta por cobrar. Es una factura carísima que Ortega, como buen político, tenía claro que tenía que pagar. Rosario comienza a conformar una nueva corriente dentro del Frente Sandinista. Quedaban las corrientes de Lenín Cerna, Bayardo Arce, las de organizaciones sindicalistas de Gustavo Porras, pero Rosario aparece metiéndose a trabajar su propia corriente, que terminó liquidando al resto. Ella se impuso como una figura hegemónica.

¿Cómo lo logró?¿Cómo se impone ante gente como Cerna o Arce?

Rosario tiene un gran sentido práctico y muchos intereses. Los cuadros del Frente fueron apartados por ella, pero todavía tienen un ámbito de operación, trabajan en forma directa con Daniel Ortega, principalmente en lo relacionado a temas del sistema judicial o económicos, pero ya no cuentan con influencia dentro de las estructuras del partido. Los Consejos del Poder Ciudadano, que son una creación de Rosario, licuaron la totalidad de las estructuras del FSLN y los organismos sandinistas. En la cabeza de los CPC está Murillo, con el poder de quitar y poner. Ella ejerce el mando.

Sin que nadie la haya electo.

Ella fue electa por Daniel Ortega, es el dedazo de Ortega.

La primera dama Rosario Murillo ha creado una mezcla de discurso y simbolismo revolucionario, de izquierda, religioso y místico en el Frente Sandinista y lo ha llevado a una política de Estado. Es el caso de los llamados ‘Árboles de la vida’. ¿Qué significa esta mezcla?

Es un modelo fascista desde el punto de vista de la arquitectura política. Es lo más parecido a un sultanato: un engranaje dinástico que se posesiona de la estructura del Estado y no la diferencia, porque el Estado son ellos, la familia. Es un modelo autoritario, fascista. El discurso cristiano muestra el vaciamiento ideológico del FSLN y un dogma establecido por Rosario Murillo, que ella llena de contenido. Nada tiene que ver con la iglesia católica o los evangélicos. Lo que Rosario quiere es hacer ver a la familia como unos predestinados a gobernar Nicaragua. Los ‘Árboles de la Vida’ son un símbolo talismán. Rosario Murillo tiene un miedo del tamaño de su poder, y quiere conjurar la posible pérdida de ese poder con un talismán. Son un emblema de protección para conjurar los males que pueden acechar al poder. Por eso llena la ciudad con esos árboles, rodea la Loma de Tiscapa con los árboles, porque esa loma ha sido siempre el símbolo de poder en Nicaragua. Para mí es algo patológico, es una enfermedad. La podríamos llamar “el síndrome de los Árboles de la Vida”.

El Frente Sandinista parece haberse quedado sin figuras para un relevo de liderazgo. ¿Quién cree que pueda sustituir al comandante Ortega?

Ortega solamente muerto va a salir de la jefatura de ese partido, pero Murillo está en la línea de sucesión y luego sus hijos. Pero que quede claro que Ortega se va a morir a la cabeza de todo, aunque él ya dijo que espera vivir mucho. A Murillo le han dado todo el poder, excepto el de nombrarla. Ortega es un sujeto ausente, lo único que quiere es mandar, pero no recibe a ministros, a nadie. Está pendiente del sistema judicial y la parte económica, el resto lo ve Rosario. Pero la sucesión es una llave que todavía tiene Ortega. Necesitan institucionalizar la sucesión familiar. Tal vez Rosario sea la persona idónea, porque todo queda en familia.

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