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Ortega quiere un diálogo a su medida con el SICA y PLC

Debilitado tras tres meses de protestas que exigen el fin de su mandato y aislado internacionalmente por la peor matanza desatada en Nicaragua en tiempos de paz, el presidente Daniel Ortega estaría negociando a nivel regional para reactivar la mesa del Diálogo Nacional, excluyendo a los obispos de la Conferencia Episcopal en su rol de mediadores. Este sábado miles de personas están convocadas a marchar en una peregrinación desde la rotonda Jean Paul Genie hasta la catedral metropolitana, en respaldo al papel que han jugado los obispos y sacerdotes en la crisis nacional, no solo como mediadores del Diálogo Nacional, sino como salvadores de vida y pacificadores en los momentos más álgidos del conflicto.

Fuentes de la Alianza Cívica, la agrupación surgida a raíz de la invitación de la Conferencia Episcopal para negociar una salida a la crisis desatada por la matanza de Ortega, revelaron que el mandatario pretende sacar a la Iglesia como mediadora y sustituirla con el Sistema Centroamericano de Integración Económica (SICA) y a su secretario general, Vinicio Cerezo, como garantes de un diálogo más a la media del comandante.

Al menos tres fuentes de la Alianza Cívica consultadas por CONFIDENCIAL informaron que el mismo Cerezo se ha comunicado con ellos para “tantear” su posición ante la propuesta de Ortega, pero tras su negativa el secretario general del SICA dejó de insistir. Para Ortega es imprescindible demostrarse internacionalmente como un mandatario abierto al diálogo en medio de la peor crisis de la historia reciente de Nicaragua, pero las actuales negociaciones –que piden un adelanto de elecciones y el fin de su mandato tras la masacre desatada por las fuerzas paramilitares bajo órdenes de Ortega– incomodan a un hombre que no está dispuesto a dejar el poder para despejar el camino a las reformas políticas y elecciones anticipadas. Desde el primer día del Diálogo los estudiantes que forman parte de la Alianza Cívica le espetaron a Ortega que estaban sentados en esa mesa para negociar la rendición del otrora hombre fuerte de Nicaragua.

“El SICA es de las pocas instancias que le quedan a Ortega”, admite Alejandro Bendaña, historiador y ex embajador de Nicaragua ante Naciones Unidas. “La última resolución del SICA no le fue totalmente negativa a Ortega, quizás porque Costa Rica, estaba medio novata, y se dejó meter ese gol”, explica el analista en referencia al Gobierno de Carlos Alvarado, que al iniciar la crisis nicaragüense recién acababa de tomar el poder en San José y todavía no había desarrollado su agenda en política internacional. “Pero ahora, el Gobierno de Costa Rica, presionado por una cantidad de sectores y por la situación migratoria que tiene adentro, es posible que no permita que el SICA sea ese actor”, advierte Bendaña.

“Es hora de que Costa Rica, como el país más afectado de la región, lleve esta situación a la atención del Consejo de Seguridad de Naciones de Naciones Unidas; que llame a una reunión a la presidencia y si no, está el secretario general de Naciones Unidas que bajo el artículo 99 de la carta, tiene la potestad de también llevar la situación al Consejo de Seguridad”, advierte el historiador.

Busca apoyo del PLC

Ortega pretendería también incluir en el Diálogo Nacional a su medida a lo que él llamó durante una entrevista con la cadena conservadora Fox a partidos políticos tradicionales, incluido al PLC de su viejo aliado en el pacto, Arnoldo Alemán, político desprestigiado y despreciado en Nicaragua por sus señalamientos de corrupción durante su mandato y por ser uno de los actores que permitió el regreso al poder de Ortega y lo que eso ha representado para el país. 

Harley Morales, estudiante miembro de la Alianza Cívica, dijo en relación a la pretensión de Ortega de moldear una nueva mesa de diálogo que no hay posibilidad de “meter” a otros sectores como los partidos políticos de oposición tradicionales, si no es aprobado por la Alianza Cívica pues son “el interlocutor legítimo del pueblo”. Morales informó que miembros de la Alianza se reunieron con representantes de la Organización de Estados Americanos, que les expresaron su apoyo al diálogo, el respaldo a la Conferencia Episcopal como mediadores y a la Alianza Cívica como la agrupación destinada a negociar la salida a la crisis.

Respaldo internacional a obispos

A nivel internacional también hay respaldo a la intermediación de la Iglesia en el diálogo, dado el papel clave que han jugado los obispos durante la crisis, incluso bajo riesgo de sus vidas. El viceministro de Exteriores de Alemania, Niels Annen, dijo el viernes que es “muy importante” reanudar las negociaciones y confirmó el apoyo de Alemania a la Iglesia nicaragüense. “Históricamente la Iglesia ha tenido un papel muy importante, el mismo presidente Ortega llamó a la Iglesia”, dijo Annen a la cadena pública alemana Deutsche Welle. El funcionario alemán ya había criticado el acoso y el ataque a representantes de la Iglesia por parte de huestes de Ortega en otra entrevista con el semanario Die ZEIT. “Lo último que hemos sabido es que se ha atacado en repetidas ocasiones a miembros de la Iglesia católica que tienen el cometido de actuar como mediadores en el marco del diálogo nacional entre el Gobierno y la opositora Alianza Cívica. Esto me ha conmocionado aún más. El Gobierno tiene que velar por la protección de la población y no debe menoscabar la función mediadora de la Iglesia”.

El secretario general de la OEA, Luis Almagro también ha expresado públicamente su apoyo a los obispos como mediadores del Diálogo Nacional en Nicaragua. El pasado 20 de julio, a través de su cuenta de Twitter, Almagro dijo: “Es primordial regreso de buena fe de las partes al Diálogo Nacional facilitado por la Conferencia Episcopal. Es la instancia para resolver aspectos políticos y electorales de la crisis”.

La noche del viernes, el hermano de Ortega y exjefe del Ejército, Humberto Ortega, dijo que el Diálogo debe seguir siendo mediado por la Conferencia Episcopal y que en este se debe negociar de forma “inevitable” un adelanto de las elecciones para poner fin a la crisis, una propuesta que su hermano rechaza. Humberto Ortega dijo a la cadena CNN que sí debería haber un garante en las negociaciones, pero no citó al SICA, sino a las Naciones Unidas.

El académico Carlos Tünnermann, miembro de la Alianza Cívica, aseguró que los obispos están a la espera de la respuesta del presidente Daniel Ortega para saber el futuro del Diálogo Nacional porque “sería un grave error” intentar buscar otro mediador, tras acusarlos de “golpistas” y “parciales”. 

“El único mediador que aceptamos y que además goza del apoyo de la mayoría del pueblo nicaragüense y del respaldo de gobiernos del mundo es a la Conferencia Episcopal de Nicaragua”, indicó. 

Tünnermann afirmó que los obispos esperan la respuesta de Ortega a una carta que decidieron enviarle tras el discurso del 19 de julio en el que “prácticamente los descalificó” y en la que le piden “que diga si los quiere como mediadores, y si no es así que explique sus motivos”.  Sin embargo, dijo que de ser convocados están listos para participar en el Diálogo Nacional porque “es la única vía para superar la crisis que vive el país” desde hace más de cien días.  “Si el diálogo fracasa será por parte del Gobierno, porque nosotros como Alianza Cívica no pensamos desistir, siempre y cuando los obispos sean los mediadores”, indicó. 

No hay otro mediador

Sobre el supuesto interés de Ortega de tener otro mediador y convocar al presidente del Sistema de Integración Centroamericano (SICA), Vinicio Cerezo, el académico expresó que el funcionario regional llamó a tres miembros de la Alianza Cívica para “sondearlos” sobre esa posibilidad. 

“Cuando le contestaron todos le dijeron que aquí no se necesita otro mediador que intervenga, porque el papel que han desempeñado los obispos ha sido reconocido por todos, incluyendo la Organización de Estados Americanos”, manifestó. 

Tünnermann indicó que Cerezo es viejo amigo de Ortega, y que intentar cambiar a los mediadores del Diálogo Nacional solo “haría que la ciudadanía perdiera la confianza” en este mecanismo para salir a la crisis iniciada el pasado 18 de abril.