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Trasladan a Roma al padre que salvó a estudiantes en la Divina Misericordia

El sacerdote Erick Alvarado refugió a los estudiantes atrincherados en la UNAN, junto al padre Raúl Zamora, durante ataque a la universidad

El padre Erick Alvarado, sacerdote diocesano que junto al padre Raúl Zamora, salvó cientos de vidas de estudiantes en el ataque paramilitar contra la iglesia la Divina Misericordia el 13 de julio de 2018, se va de Nicaragua. El joven religioso fue trasladado a Roma  para estudiar.

“Él está en un proceso de profundizar sus conocimientos, su espiritualidad, para mejor servir al pueblo de Dios. Él va a ir por unos dos años a prepararse a Roma a la Universidad de la Santa Cruz, que está a cargo del Opus Dei, y se le ha abierto la oportunidad para estudiar Teología Moral”, dijo el padre Zamora, titular de la Divina Misericordia, este martes después de una misa matutina.

Alvarado “tenía desde hace mucho tiempo el deseo de estudiar, y ya después surgió la oportunidad, usualmente los sacerdotes del Opus Dei aquí siempre ellos nos hacen saber cuándo hay una oportunidad de estudio allá y el cardenal (Brenes) también y los obispos en todas las Diócesis también, les gusta que uno se prepare”, dijo Zamora.

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Los dos sacerdotes salvaron cientos de vida el 13 de julio de 2018 cuando paramilitares al servicio de la dictadura de Daniel Ortega atacaron con armas de guerra a estudiantes que se habían tomado la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (Unan-Managua) pidiendo justicia, respeto a la autonomía universitaria, la salida de la Unión Nacional de Estudiantes de Nicaragua (afín a la dictadura) y un cambio de Gobierno. En una camioneta doble cabina de la iglesia, los religiosos ingresaban al campus en medio de las balas a recoger estudiantes heridos y desmayados.

Después, los estudiantes para salvar sus vidas se refugiaron en la iglesia, a pocos metros de la universidad. La iglesia quedó agujereada por todos sus costados luego de ser atacada por los militares por más de 14 horas.

En la iglesia estaban refugiados estudiantes, médicos y periodistas. Dos estudiantes murieron en el ataque y el 14 de julio en la mañana, ante gestiones de la Nunciatura Apostólica, todos fueron liberados.

El padre se despidió de la iglesia con un versículo de Mateo, Capítulo 19 y Versículo 29. “Y todo aquél que por mí deje casas, hermanos o hermanas, padre o madre, mujer o hijos, o campos, recibirá cien veces más”, escribió y resaltó: “Muchas Gracias, Parroquia Divina Misericordia. Siempre los tendré presente en mis oraciones”.

“Padre, le mando un abrazo, usted y el Padre Raúl siempre serán parte de mi familia”, le escribió al padre en Twitter el estudiante de medicina Joel Herrera, sobreviviente del ataque a la iglesia y hoy en el exilio.

El sacerdote de la iglesia San Miguel Arcángel, Edwin Román, que también salvó cientos de vida en su natal Masaya, dijo que la “juventud universitaria nunca olvidará tu apostolado humanitario a la par del padre Raúl Zamora. Como dice monseñor (Silvio) Báez, ustedes son la reserva moral de Nicaragua”, enfatizó.

“Padre Erick, Dios lo bendiga siempre. La Unan (la de la patria no la otra) y Villa Fontana y sus alrededores no lo olvidarán nunca. Gracias por haber defendido a los chavalos aquella noche de horror”, escribió otro en Twitter.

Alvarado se va a Roma en medio de serias fricciones entre la iglesia y la dictadura de Ortega. En la santa sede también se encuentra el obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio Báez, un férreo crítico de la dictadura a quien el papa Francisco le pidió que se trasladara un tiempo a Roma.

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