Política

El registro de votantes secuestrado bajo la custodia del magistrado Roberto Rivas

Padrón electoral con sello FSLN

El Consejo Supremo Electoral ha excluido a casi 1.2 millones de ciudadanos del padrón electoral total para las votaciones del seis de noviembre



A veinte días para las votaciones nacionales del próximo seis de noviembre, el Consejo Supremo Electoral (CSE) reveló el universo total de votantes convocados para participar en la elección. Expertos en organización electoral consultados por Confidencial y Esta Semana, coinciden en que el secretismo oficial sobre el padrón electoral es parte del ocultamiento sistemático de datos en el cuestionado tribunal electoral. A juicio de los especialistas, el acceso a ese registro se restringe para usarlo en favor del gobernante Frente Sandinista y además disminuir las cifras de una eventual abstención masiva.

Este 17 de octubre, el CSE finalmente entregó el padrón electoral a los partidos políticos inscritos para las votaciones del seis de noviembre (el gobernante Frente Sandinista y cinco partidos colaboracionistas), en un acto al que otra vez solo tuvieron acceso los medios oficialistas.

El presidente del Poder Electoral, Roberto Rivas, confirmó que el universo total de votantes es de 4 millones 990 mil 20 personas. Según Rivas, en ese universo el “padrón activo” es de 4 millones 345 mil 161 personas y el “pasivo” es de 644 mil 859 personas. Sin embargo, también comentó que el “padrón real” es de 3.8 millones de ciudadanos, según una nota publicada en el oficialista El 19 Digital, que confirma la cifra adelantada la semana pasada por el director de Atención a Partidos Políticos, Julio Acuña.

El padrón que Rivas define como “activo” tiene a penas 17,067 ciudadanos más que en 2011. Mientras, su cifra de “padrón real” de 3.8 millones contiene más de medio millón menos que el padrón de las elecciones nacionales anteriores, sin que Rivas explique cómo determinó esas cifras.

“Si no tenemos claro cuáles son las personas que van a votar a nivel general, y si no tenemos claro cuántas son las personas que van a votar en una Junta Receptora de Voto en particular, cualquier cosa puede ser alterada sin que nos demos cuenta”, advierte el politólogo e investigador José Antonio Peraza, quien ha analizado el registro de votantes al que ahora el CSE niega el acceso, a pesar de ser un documento de carácter público.

Desde las elecciones del 2001, las misiones internacionales de observación electoral, los organismos nacionales de observación y asociaciones cívicas han recomendado y demandando la depuración del padrón electoral.

Infografía por Olga Sánchez
Infografía por Olga Sánchez

Lío empezó con fragmentación del padrón

Bajo el argumento de cumplir con la exigida depuración del registro, en 2012 el CSE anunció un “padrón activo” para los votantes regulares y un “padrón pasivo” con el listado de aquellos que no han votado en las últimas tres elecciones nacionales o municipales.

“Teóricamente —explica Peraza— deberían estar en el padrón pasivo los muertos, las personas que han emigrado o las que por “x” o “y” razón decidieron no votar en la elección pasada”. Sin embargo, el método fue criticado por los observadores, que comprobaron cómo la separación de listas en realidad sirvió para obstaculizar el derecho al voto.

En su informe final de observación de elecciones municipales de 2012, el Instituto para la Democracia y el Desarrollo (Ipade) alertó que el padrón electoral activo y el listado pasivo mostraron “fallas en su diseño con impacto negativo en el derecho a votar”.

“No recomendamos realizar otra elección con este sistema, sino usar el listado total de electores inscritos para evitar exclusiones”, sugirió el Ipade. El CSE ha hecho todo lo contrario.

CSE disminuye universo de votantes

Cuatro años después, el padrón electoral sigue desactualizado y lleno de fallas. Hay vivos que no se encuentran en el registro y muertos que siguen votando.

“Desde que un fallecido aparece en una lista de padrón electoral ya hay duda y por eso decimos: ¿Será que aquí votan los muertos?”, critica el exdirector de Cedulación, Dionisio Palacios.

La expresidenta del CSE, Rosa Marina Zelaya, también opina que “no debería haber un padrón pasivo y activo, sino uno correcto, actualizado y ya depurado” y reclama que lo contrario “significa que cómodamente no se está haciendo el trabajo de actualización”.

Sin revelar los avances de la supuesta depuración, el CSE ha reducido el universo de votantes. El director de Atención a Partidos Políticos, Julio Acuña, adelantó que en estas elecciones su padrón de votantes esperados es de 3.8 millones, una cifra menor a los más de 4.9 millones de votantes proyectados, según el crecimiento poblacional, e incluso inferior al padrón electoral del 2011, que fue de 4.3 millones de ciudadanos.

El director ejecutivo de Ética y Transparencia (EyT), Roberto Courtney, critica que un millón 200 mil personas que tienen más de 16 años no son parte de los conductos oficiales, “porque ese ha sido más o menos el porcentaje de personas que se ha abstenido de votar en los procesos electorales. Entonces ahora, ese que ya había llegado a ser un treinta por ciento pasa a ser cero”.

Disfrazar cifras de la abstención

En estas votaciones, el comandante Daniel Ortega va por un tercer período presidencial consecutivo, junto a su esposa Rosario Murillo como candidata a la vicepresidenta. Además, el FSLN ha aprovechado su control absoluto de los Poderes del Estado para inhabilitar la competencia de la opositora Coalición Nacional por la Democracia y prohibir la observación electoral nacional e internacional independiente.

La oposición ilegalizada llama a la abstención masiva para exigir la nulidad de las elecciones, pero la manipulación del universo de votantes dificulta el análisis de los resultados del proceso electoral.

“Muy probablemente puede ser que el número que uno tenga subrepresente la verdadera abstención, comparable con los períodos electorales más o menos por un treinta por ciento. Como consecuencia lo que diga el Consejo Supremo Electoral que votó con el padrón electoral de 3.8 millones de personas, hay que sumarle ese 1.2 millones que en las otras elecciones se consideraba, para sacar el verdadero índice”, detalla Courtney.

Peraza considera que esa exclusión encierra una clara intención partidaria. “Si esta abstención es mayor al 50% yo creo que el CSE va a tener serias dificultades y va a tratar de aumentar la cantidad o digamos determinar que una cantidad de personas mayor votó, porque creo que la gran contradicción en esta elección es cuántas personas van a ir a votar”.

El secretismo alrededor del padrón y su manejo discrecional de parte del Consejo Supremo Electoral parecen diseñados para favorecer al partido de gobierno.

Al margen del secretismo, el FSLN goza del control absoluto del padrón electoral, que el exdiputado liberal Eliseo Núñez califica como un “agujero negro”.

Sin embargo, Núñez prefiere restar importancia a las cifras del CSE. “No importan los números que ellos den, lo que va a importar al final es ver que hay o no hay abstención es cuanta gente mirés en las mesas votando. Y ahí vas a tener algunas mesas que las van a llenar artificialmente, van a llevar empleados públicos, gente del Ejército y la Policía a votar, pero en la mayor parte de las mesas —aseguró— no va a salir la gente a votar y de eso te vas a percatar, simple y llanamente con solo salir a la calle”.