Municipios-2017
Nación

Estudio muestra impacto del cultivo en el Caribe Sur

Humboldt: palma africana afecta recursos hídricos

Palma africana

“La gente está preocupada, toda la cuenca del Río Escondido está siendo contaminada y el Gobierno está como si no pasa nada”, advierte Dolene Miller.



Un estudio realizado en el municipio de Kukra Hill –Caribe Sur de Nicaragua– por el Centro Humboldt y otras organizaciones, revela que en ese lugar hay sembradas al menos 14 mil hectáreas de palma africana, que tienen un alto índice de uso de agroquímicos que dañan las fuentes hídricas.

Los resultados del estudio muestran que la contaminación en el agua por el uso de químicos en las plantaciones es notable, aunque advierte que hay desconocimiento del nombre de las sustancias con las que rocían la palma.

“Cada cierto espacio, en las plantaciones, se hace una zanja para drenar los suelos, porque son muy húmedos, y eso hace que las aguas vayan al desagüe elaborado, que no es parte del drenaje natural, entonces drena el suelo y reduce los niveles de humedad para beneficio de la palma, pero disminuye la biodiversidad en la zona, en el territorio”, explicó Víctor Campos, director del Centro Humboldt.

La contaminación que resulta con el uso de la planta aceitera es distinta, pues al procesar la semilla de la palma, se origina una pila de sedimento que afecta el recurso hídrico cuando el agua llega a los mantos acuíferos. “La demanda biológica de oxígeno está muy baja y esto indica que hay pocas posibilidades del desarrollo de vida acuática”, continuó Campos.

Impacto en tierras indígenas

Dolene Miller, miembro de la Comisión Nacional de Demarcación y Titulación (Conadeti), dijo en una entrevista en el programa Esta Noche, que los habitantes del Caribe Sur están desprotegidos respecto al interés que existe en expandir el cultivo de la palma africana en esas tierras.

Miller destacó que cuando se hizo la demanda en el año 2006 en Bluefields, se intentó que el gobierno respetara el acuerdo de ley sobre la demarcación territorial, sin embargo, lo que el Estado hizo fue desmontar al gobierno comunal por el interés de la palma aceitera.

Eso provocó que las invasiones de tierras lleguen a áreas de vocación forestal en las que existe ganadería extensiva que ha afectado a los ríos y zonas donde la población vive y en las que el Estado no ha tomado una acción para frenar este ingreso de colonos.

Con esta invasión también se han asentado las empresas de palma africana y los efectos en el ecosistema que existen son avanzados. Miller asegura que con tan solo 14 mil hectáreas de cultivo se han contaminado muchos ríos y la fauna marina, además hay un alto riesgo de que las personas estén consumiendo agua con agroquímicos.

“Tenemos el reflejo de Chinandega con el Nemagón. La gente está preocupada, toda la cuenca del Río Escondido está siendo contaminada y el gobierno está como si no pasa nada. Es necesario que nosotros abramos los ojos”, resaltó Miller.

A la expansión de la palma africana puede sumarse el del proyecto del cultivo de coco en más de 15 mil hectáreas en tierras del Gobierno Territorial Rama y Kriol y los comunitarios han escuchado que llegarán más proyectos a esa zona, que probablemente cambiarán bosque por monocultivos.

“Tenemos temor que esto pueda provocar un mestizaje, una limpieza étnica, hemos encontrados focos de discriminación hacia pueblos indígenas, gente pobre, afrodescendientes, esto puede provocar un caos social”, refirió Miller.

El cultivo de la palma africana y la extracción de aceite se ha convertido en una de las actividades agroindustriales más importantes en la Región del Caribe Sur. La página web de la vicepresidencia de Nicaragua, indica que en comunidades como El Rama, Kukra Hill y Wapi, por lo menos seis empresas nacionales y extranjeras han invertido alrededor de 120 millones de dólares para potenciar este rubro.

A pesar de traer una inversión millonaria, los efectos del cultivo de la palma africana en estas zonas, han causado daño al bosque, a sus ríos y a sus habitantes, quienes han vendido sus tierras o las han cedido para continuar sembrando, originando así un sistema de dependencia entre las principales empresas y los ciudadanos, dijo Miller.