Política

Orteguistas arrecían ataques contra templos y sacerdotes católicos

Papa Francisco calla frente ataques a Iglesia católica de Nicaragua

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El Vaticano apuesta a mantenerse como mediador en un diálogo que ofrezca una salida a la crisis nicaragüense, estiman sacerdotes y expertos



La Iglesia católica en Nicaragua tiene semanas bajo una nueva ola de ataques del régimen orteguista, pero su máximo jerarca, el papa Francisco, ha guardado silencio sobre esta situación. La actitud papal se explica, según expertos y fuentes de la misma Iglesia nicaragüense, en la apuesta del Vaticano por mantenerse como mediador dentro del diálogo nacional, que a tropezones (y varado desde mediados de mayo) sobrevive en el país.

Turbas que apedrean catedrales o entran a los templos con banderas rojinegras y gritan consignas a favor de la dictadura y en contra de la Iglesia. Curas en el exilio o sacerdotes acosados y amenazados de muerte. Esas son parte de las realidades que enfrenta, un día sí y otro también, el catolicismo en Nicaragua.

Sacerdotes consultados, que solicitaron omitir sus nombres, consideran que la Iglesia nicaragüense nunca había vivido este tipo de ataques. “La Guardia Nacional (de Somoza) nunca atacó iglesias”, comentó uno de los curas.

Los religiosos lamentan la actitud pasiva del Vaticano ante la situación, pero también afirman entender las limitaciones que acarrea ser mediador en el diálogo accidentado. “Si hay una condena pública, ya no podrían seguir como mediadores”, afirma otro cura, que añade no creer que Roma quiera dejar a la OEA o la ONU, en un dado caso, como únicos mediadores.

Segunda oportunidad

La mediación en el diálogo es una apuesta personal del papa Francisco, que ve en Nicaragua una oportunidad para borrar el fracaso en las negociaciones venezolanas. Hace un par de años, el Vaticano participó en las conversaciones entre el chavismo y la oposición, que eran acompañadas por un grupo de expresidentes latinoamericanos y el español, José Luis Rodríguez Zapatero. Este diálogo no llegó a nada, ya que lo acordado en “las reuniones no fue seguido por acciones concretas”, reconoció Jorge Mario Bergoglio, en una carta enviada, en febrero pasado, a Nicolás Maduro, presidente de Venezuela.

Los sacerdotes nicaragüenses consideran que el pontífice tiene una visión “interesante” y “riesgosa” sobre la diplomacia vaticana. “En la medida que se haga bien el trabajo de mediación, en esa medida el papa saldrá bien parado, si sale mal, como en Venezuela, saldrá mal parado, es arriesgada la apuesta”, opina uno de los religiosos.

En un artículo de la cadena alemana Deutsche Welle (DW), el historiador francés Jean-Baptiste Noé, autor del libro Geopolítica del Vaticano, explica que la gestión diplomática de Francisco tiene debilidades: “Se limita a la buena voluntad de los Gobiernos. Él puede defender la paz y la ley, pero no puede imponer nada. Lo vemos en Venezuela: no tiene medios para presionar a Maduro. Pero anima a los católicos a continuar trabajando por la paz y la reconciliación nacional”.

El escritor recordó algunos éxitos de la diplomacia vaticana, como la mediación entre Cuba y Estados Unidos, que condujo a un acuerdo histórico en 2014. También su papel en el proceso de paz en Colombia.

Incapaz de criticar

Teólogos nicaragüenses señalan que el Vaticano ya ha callado ante otros escenarios de la crisis nicaragüense, como la represión contra las manifestaciones cívicas o la existencia de presos políticos.

“Hay otros actores políticos que están a favor del diálogo, pero que también hacen crítica. Todos los países de la OEA están a favor del diálogo, pero también hablan de la violación de los derechos humanos, de libertades que son necesarias, pero el Vaticano no”, subraya uno de los expertos.

En este aspecto, los sacerdotes consultados recuerdan que, como Estado, el Vaticano no debe pronunciarse sobre la política de otros países, pues lo tacharían de injerencismo.

Papel de los obispos

Los teólogos deploran que haya sido el Gobierno de Estados Unidos quien denunciara ante al mundo la persecución que sufre la Iglesia católica en Nicaragua. El Departamento de Estado de EE. UU. presentó en junio reciente su informe anual sobre la “Libertad Religiosa Internacional”, en el que detalló los ataques sufridos por el clero católico y los templos, desde abril de 2018.

“Ese informe es trabajo del nuncio y los obispos, no de Estado Unidos. Algo similar desautorizaría un poco al Gobierno, ya que nada lo frena”, señala una de las expertas religiosas consultadas.

Los religiosos más que informes, quisieran una postura más “clara” de los obispos nicaragüenses, y también resienten la partida forzada de monseñor Silvio Báez —actualmente en el Vaticano a petición del papa— ya que este se encargaba de darle “precisión” a los mensajes de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN).

A mediados de junio pasado se llevó a cabo la reunión anual de los obispos, de la que no salió ningún pronunciamiento. Los sacerdotes esperan que en el próximo encuentro, probablemente dentro de una semana, los prelados unifiquen sus posturas e indiquen el camino que tomarán respecto a los ataques contra las iglesias, los símbolos y representantes católicos.

Mientras tanto, la mayoría de los obispos también guardan silencio, a excepción de algunas publicaciones en sus redes sociales, como la reciente, del obispo de la diócesis de Granada, Jorge Solórzano, quien escribió este viernes: “No se puede ser esclavo ni cómplice de un sistema insaciable que deshumaniza y empobrece. Somos muchos los que, estamos invitados a recuperar la libertad y ayudar a otros a liberarse”, respaldado más tarde por el exiliado monseñor Báez.

Para un de los teólogos consultados, “el silencio eclesiástico solo ha servido para que el Gobierno se sienta envalentonado para tirar piedras y entrar en las iglesias”.