Opinion

Para leer en casa durante cuarentena

A quienes apetecen les propongo leer o releer, adentrarse en el fascinante mundo de autores cuyos textos estoy seguro les resultarán embriagante

Existen diversas maneras de distraerse para sortear el infortunio, ahora que debemos quedarnos en casa, mientras el coronavirus acecha y deja un rastro de muertes por el mundo. Podremos estar en familia, quienes gustan del cine podrán entretenerse viendo cine por TV; en el DVD o a través de las plataformas de streaming.

Para garantizar una buena escogencia sería oportuno preguntar a los especialistas nicaragüenses Juan Carlos Ampié, Franklin Caldera y Karly Gaitán, qué novedades cinematográficas recomiendan. Netflix empezó a subir varias películas, nuevas series y otras que son la continuidad de las series que pueblan su universo.

A quienes apetecen la lectura les propongo leer o releer, adentrarse en el fascinante mundo de autores cuyos textos estoy seguro les resultarán embriagantes. El listado podría ampliarse.

1. Gabriel García Márquez

Gabo tiene un par de novelas pertinentes, El amor en los tiempos del cólera y Del amor y otros demonios. Uno de ellas bastará para satisfacer tu apetito. La primera obra más allá del tiempo (este 2020, está cumpliendo treinta y cinco años de haber aparecido), sigue leyéndose de manera fruitiva. Su densidad poética y el desencuentro provocado por Lorenzo Daza, entre dos jóvenes perdidamente enamorados, su hija Fermina y Florentino Ariza, hijo expósito de Tránsito Ariza, lo hace con la pretensión de casarla con el mejor partido de la ciudad: el médico Juvenal Urbino. Esos arreglos a espaldas que muchos padres de familia hacen para que sus hijos terminen encamados con alguien que consideran los hará salir de la pobreza o de evitar que lo hagan con alguien que no es de su misma condición social. Florentino deseaba conservarse virgen para Fermina. El zarpazo de una tigresa, mientras viajaba en un barco de la compañía naviera que terminó dirigiendo con mano de fierro, apoyado por Leona Cassiani, acabó con su sueño. Tuvo que esperar cincuenta y tres años, siete meses y once días con sus noches para encamarse con Fermina, luego de la muerte accidental del doctor Urbino. La paciencia amorosa siempre se ve recompensada.

2. Wendy Guerra

Wendy Guerra libros

Hay tres libros de Wendy Guerra cuyas páginas son un manantial de erotismo. Posar desnuda en La Habana, Domingo en revolución y Nunca fui primera dama, resultan más que apropiados para saborearlos a sorbo, línea por línea, párrafo por párrafo, sin que provoquen cansancio.

Recomiendo iniciar la travesía con la lectura Posar desnuda en La Habana, sobre la extraordinaria vida amorosa de Anaïs Nin, con ancestros en la isla mayor de las Antillas. Guerra asume dar continuidad a la escritura de sus diarios apócrifos. La obra resalta la cubanía de Wendy y su inclinación por el erotismo. Guerra asume lo que nunca hizo Anaïs Nin mientras vivió en Cuba: posó desnuda ante la lente incisiva de Daniel Mordzinski. Tirada desnuda sobre la grama, el afamado fotógrafo de escritores, deja constancia de la belleza de Wendy en un registro estupendo. Si tienen interés por acercarse a la vida de Celia Sánchez, heroína de la revolución cubana, Nunca fui primera dama, resulta indicada. Deja constancia de su vida austera y entrega a los necesitados.

3. Carlos Fuentes

Uno de los cuatro grandes del boom, el mexicano fue un adelantado, promotor y entusiasta investigador de la nueva narrativa latinoamericana. Entre su vasta obra podrían leer La región más transparente, La muerte de Artemio Cruz, Zona sagrada, Cambio de piel, Gringo viejo, etc. Cualquiera de estas novelas satisfará sus exigencias. En sus últimas producciones, La voluntad y la Fortuna y Federico desde su balcón, vuelca su mirada hacia una obra más reflexiva, próxima a la filosofía de la novela. Aquiles o el guerrillero y el asesino, obra póstuma, jamás la dio por terminada. Tienen oportunidad de comprobar si el ensayista peruano Julio Ortega pudo suplir la pluma del mexicano.

Carlos Fuentes libro

Les sugiero descorchar en estos tiempos de recogimiento La Silla del Águila, revalida la importancia del género epistolar. María del Rosario Galván, astuta y calculadora, operadora política sagaz, convierte a Nicolás Valdivia, su presunto delfín, en un hombre que moldea a su antojo, con la intención de abrirle paso en la carrera hacia la cúspide del poder a Bernal Herrera, secretario de Gobernación. La novela ofrece valiosas lecciones sobre el arte del poder. Vale la pena asomarse a sus páginas.

4. Marcela Serrano

Marcela Serrano Diez Mujeres

Uno de los registros creativos bien logrados por la escritora chilena sigue siendo Diez mujeres. Desde que me empiné Nosotras que nos queremos tanto y Antigua vida mía no he dejado de seguir sus pasos. En Diez mujeres Serrano se hace cargo de temas lacerantes: machismo, violaciones, maltrato, incesto, embarazos no deseados, etc. Toma el toro por los cuernos. Sale airosa del desafío planteado. Con el ánimo que sus pacientes superen sus sufrimientos y empiecen su proceso de sanación, su siquiatra las reúne por una sola vez para que vomiten los demonios que les atormentan. Las sienta en el desván para que cuenten su martirio. Cada una se asoma al balcón de sus desgracias. Comprueben ustedes si me asiste la razón. Segismundo Freud decía que él basaba todo su sistema catártico en la magia de las palabras. A este mismo procedimiento recurre Serrano. Nos hace sentirnos cómplices en su desamparo. Los cuerpos retienen la historia, profetiza una de sus pacientes. Nadie escapa de sus desventuras.

 5. Sergio Ramírez

Cada uno de nosotros ha elaborado su propio ranking de las novelas que más nos apetecen del escritor nicaragüense. Castigo divino, merece ser leída o releída en estos días de autocuarentena. A otros tal vez la obra que más le atrae de Ramírez es La fugitiva, debido a las voces femeninas que pueblan la historia de la escritora costarricense Amanda Solano, especialmente por la presencia de la Chavela Vargas, para algunos debió parecer un tanto exagerado que Ramírez hablase de los amores de Chavela con Frida Kahlo. Otros dirán que la novela de Sergio que más les gusta es Un baile de máscaras o Sara.

Sergio Ramírez libro

Les sugiero leer o releer El cielo llora por mí, por múltiples razones. Además de crear un personaje que coloca a Ramírez como cultor de la novela negra, devela entretelones de la política nicaragüense, con sus más bajos que altos. El humor que filtran sus páginas es más corrosivo que el diablo rojo. Su lectura nos hará sonreír en los días que más requerimos. Razón de más para plantarse frente a esta obra.

 6. Elena Poniatowska

elena-poniatowska-libros

Confieso mi devoción por la cronista y novelista mexicana. La noche de Tlatelolco, su obra magna sobre la represión emprendida contra los estudiantes universitarios por el presidente Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría, secretario de Gobernación, sigue siendo libro de referencia. Cuando leí La piel del cielo, premio Alfaguara de Novela 2001, remonté las estrellas, digno tributo a su marido, el astrofísico Guillermo Haro. Paseo de la Reforma consagra a Elena Garro, novela en cuya brevedad narra sus amores descarriados con el aristócrata mexicano Archivaldo Burns. Un hombre al que Elena hizo virar la mirada hacia el mundo de los pobres y que en su afán por retenerla se precipitó a los infiernos. Dueña de un carácter inflexible y una belleza que dejaba pasmado al hombre más bragado, Burns sucumbe a sus encantos. Poniatowska convierte a ambas personas en personajes. Al conocer la muerte de Amaya (Elena), Ashby Egbert (Archivaldo), renuncia a su riqueza, con su muerte pierde su polo a tierra. Una novela encantadora que leerán de un solo tirón por el interés que despierta.

 7. Mario Vargas Llosa

Mario Vargas Llosa la ciudad y los perros

El universo inconmensurable del escritor Mario Vargas Llosa facilita la escogencia. Sus novelas políticas, Conversación en la Catedral, La Fiesta del Chivo y Tiempos recios compiten en excelencia con La guerra del fin del mundo, La casa verde y Lituma en los Andes. A los jóvenes recomiendo que descorchen La ciudad y los perros y Pichula Cuéllar. Los códigos en ambas narraciones son afines a sus vivencias juveniles. No vayan a desesperarse si en algún momento la estructura sintáctica de La Ciudad y los perros, sus saltos en el tiempo y sus personajes les desconciertan. Pienso que Cinco esquinas es acertada para quienes gustan de escenas picantes. Hay quienes dicen que Vargas Llosa la escribió para vengarse de los empresarios peruanos que rompieron lanzas en su contra cuando se separó de Patricia Llosa. Otros más aviesos sostienen que el nombre de Isabel, uno de los personajes de esta novela, les recuerda el nombre de su actual mujer. Entre tantos libros les animo asomarse a Elogio de la madrastra.

 8. Carla Guelfenbein

La primera vez que supe de la novelista chilena, fue a través de la lectura de Contigo en la distancia, ganadora del Premio Novela de Alfaguara 2015. Me desilusioné muy pronto. Me supo desabrida. Triste. Me reencontré con Carla al leer Nadar desnudas, obra que había escrito tres años atrás. Una confirmación que los escritores permanecen fieles a la memoria de los pueblos. Envuelta en papel maché, Carla delinea a la perfección la amistad de Sophie y Morgana, la intimidad se rompe cuando Sophie se da cuenta que su amiga del alma está saliendo con su padre. Eran los tormentos años setenta, cuando Augusto Pinochet se había hecho del poder a través de un golpe de Estado contra Salvador Allende, prohijado por la CIA. Sophie deseaba irse a París, mientras Diego persistía en su amor por Morgana. Los desaparecidos crecen en las ciudades chilenas, víctimas de la vesania de los militares. Dejo a ustedes la oportunidad de conocer el desenlace de esta historia. Estación para mujeres, concita atención. A la usanza de Mario Vagas Llosa, ilustra el relato con cuadros de pintores que vuelven más apetitosa la lectura. Narra los enredos de faldas de la gran Gabriela Mistral con la estadounidense Doris Dana. Sacien su curiosidad. ¡Léanla!

 9. Juan Rulfo

Juan Rulfo libros

Las dos obras monumentales de Rulfo resultan manjar para todas las estaciones del año. Pueden comenzar metiéndose por los resquicios e interioridades de El llano en llamas. Les aconsejo despacharse la última edición. Esa que incluye el cuento Paso al Norte. Cuando leí por primera vez El llano en llamas este cuento no estaba. Una vez asimilado el estilo literario y la trama de los cuentos de Rulfo, estarán preparados para pasar a la lectura de Pedro Páramo. En ese mundo fantasmal, de muertos y desaparecidos, que conversan entre sí, encontraran la clave para comprender la manera que Rulfo confronta la muerte. El comienzo de esta novela se volvió emblemático, también lo es la forma que García Márquez inicia Cien años de soledad. “Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mí padre, un tal Pedro Páramo. Mi madre me lo dijo”. El resto es magia pura. Comala viene a ser para muchos el equivalente de Macondo o de Castilla La Mancha.

 10. Eduardo Galeano

Eduardo Galeano

Considero más que indispensable hacer un recorrido por las crónicas de Eduardo Galeano. A pesar de haber adjurado, Las venas abiertas de América Latina, merecen ser leídas por las nuevas generaciones. Desde entonces aparecen las huellas que lo distinguen como escritor consagrado. Como andan las cosas les sugiero Patas arriba. La escuela del mundo al revés. Desde hace muchísimos años perdimos la brújula. Echen una mirada sobre Memorias del fuego. Galeano narra nuestra historia de manera poética. Asistido por historiadores, escritores y cronistas, fragua su visión de todo lo acontecido, incluyendo a poetas y putas, dramaturgos, actores y actrices, políticos, aventureros, estadistas, papas, curas, farsantes, artistas, pintores y escultores. Nadie queda fuera del recuento. Memorias del fuego, una trilogía que enseña más, mucho más que muchos libros de historia con pretensiones científicas. Los nacimientos, llamó al primero; Las caras y las máscaras bautizó al segundo y al tercero lo denominó El siglo del viento: siglo xx. También es momento para leer Mujeres, libro póstumo por donde desfilan decenas de féminas que con su vida y hazañas forjaron su historia y la de sus pares, más allá de los reparos y la negación de su grandeza debido a un machismo rampante. Mujeres es un libro de permanente actualidad.

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