Nación

Una persona resultó herida de bala en el brazo en el barrio Andrés Castro

Paramilitares atacan caravana azul y blanco en Managua

Decenas de vehículos se sumaron a caravana “Managua no olvida, Nicaragua no se rinde” que atravesó los barrios Memorial Sandino, San Judas, y El Recreo



La caravana  “Managua no olvida, Nicaragua no se rinde” fue dispersada este domingo por las balas de los paramilitares cuando pasaba por el barrio Andrés Castro, a pocas cuadras de una casa partidaria del Frente Sandinista de Liberación Nacional. El ataque dejó un herido de bala cuya identidad aún no ha podido ser confirmada por Confidencial.

“Al lado de la Alcaldía (de Managua) iba la caravana y nos comenzaron a tirar (balas), rafagueando. Un motorizado está herido y la caravana se regresó”, relató una mujer que participaba en la caravana en su motocicleta. El herido fue impactado en el brazo izquierdo.

El ataque provino de la casa sandinista cuando la caravana pasaba por la zona con dirección al barrio Altagracia,  según los testigos que presenciaron la balacera.

La caravana azul y blanco partió la mañana de este domingo en la Rotonda del Periodista y recorrió el barrio Memorial Sandino, San Judas, y El Recreo. En cada esquina de dichas localidades, los vecinos salieron a recibir la larga fila de vehículos. Desdoblaron sus banderas azul y blanca, sonaron cacerolas y exigieron el desarme de los grupos paramilitares asociados al régimen Ortega-Murillo.

El ataque de este domingo es el segundo consecutivo contra lo ciudadanos de la rebelión cívica, luego que este sábado “toma tierras” armados abrieron fuego contra “La Marcha de las Flores” en la pista Jean Paul Genie; resultaron diez heridos de bala, una víctima con muerte cerebral y un fallecido identificado como Luis Ortiz Martínez.

La caravana azul y blanco transcurrió de forma pacífica. Era un ambiente un tanto festivo. Los managuas retomaron las calles después de semana que las habían dejado debido al terror sembrado por los paramilitares.

Grecia Espinoza, habitante del barrio San Judas, salió con una pequeña bandera de Nicaragua a vitorear la caravana. “Soy nicaragüense y quiero vivir en paz. Es horrible la violencia del gobierno”, dijo la mujer.

Los vecinos de los barrios vestían pijamas, en shorts, fachas domingueras, al momento que la caravana pasó por los barrios. Durante el trayecto, más motocicletas se sumaban.

“Ellos (fuerzas combinadas gubernamentales) tienen balas y nosotros tenemos banderas. No necesitamos nada más para vencer al tirano (Ortega) y solo con eso y nuestras voces, lo lograremos y recuperaremos el país, porque es nuestro, no es de Daniel ni de Rosario” Murillo, dijo Manuel Mendo, durante la caravana de vehículos.

Tania Ríos, maestra de primaria en un colegio público, decidió salir esta mañana del barrio Gergino Andrade para sumarse a la caravana. “Apoyamos la lucha cívica que iniciaron nuestros estudiantes, que ahora es del pueblo de Nicaragua. Por esas madres, por esos padres que han perdido a sus niños… el pueblo quiere vivir en libertad, democracia y queremos justicia”, dijo.

Según esta mujer, que bailaba al son de canciones de protestas escritas para esta masacre que deja más de 212 muertos, los paramilitares son “personas sin conciencia y sin corazón. “Que el gobierno se vaya y esos grupos sean desarmados porque ya no queremos vivir aterrorizados”, clamó Ríos.

Luego del ataque en el barrio Andrés Castro, los organizadores decidieron suspender la caravana. Volvieron al punto del partido, en la rotonda del Periodista, donde el himno nacional fue entonado bajo la presencia sospechosa de motorizados en la gasolinera puma de la zona.

El ataque de la caravana, así como el de la marcha de este sábado, se produjeron mientras en el país se encuentras miembros de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y una delegación del alto comisionado para los derechos humanos de la Organización de Naciones Unidad (ONU).

Este domingo arribarán al país Paulo Abrao, secretario ejecutivo de la CIDH, y Antonia Urrejola, relatora especial para Nicaragua, quienes el miércoles instalarán en Managua el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) para coadyuvar en la investigación de los crímenes ocurridos durante esta rebelión cívica que lleva más de dos meses exigiendo la salida de Daniel Ortega y Rosario Murillo del poder.

En tanto, organismos humanitarios informaron que una persona resultó muerta, siete heridas y otras 15 fueron detenidas en un enfrentamiento ocurrido en la ciudad nicaragüense de Sébaco entre manifestantes antigubernamentales con la Policía Nacional, apoyada por grupos afines al Gobierno.

El enfrentamiento, según la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH), se produjo al anochecer de este sábado cuando un grupo de manifestantes opositores intentaba bloquear el paso de vehículos en un puente de Sébaco, 105 kilómetros al norte de Managua, y fueron repelidos por fuerzas del orden y parapoliciales.

“Fuerzas tenebrosas siembran el terror y la muerte”

Carlos Herrera | Confidencial

La violenta crisis sociopolítica que ha dejado cerca de 300 muertos en Nicaragua se debe a que se han “desatado fuerzas tenebrosas que siembran el terror y la muerte” en el país, dijo el obispo nicaragüense Silvio Báez.

“El Señor ha llorado abundantemente en Nicaragua en estos dos meses cuando se han desatado fuerzas tenebrosas que siembran el terror y la muerte en nuestros barrios, en nuestras ciudades, en nuestros caminos”, señaló el religioso durante una homilía en la Catedral Metropolitana de Managua. “Dios ha llorado abundantemente en estos meses en que la represión violenta y criminal se ha ensañado” en Nicaragua, afirmó.

Báez, obispo auxiliar de la diócesis de Managua, advirtió que la crisis ya ha dejado “casi 300 nicaragüenses que no han muerto cuando tenían que morir, sino que han muerto cuando otros decidieron matarlo”.

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“Eso a Dios le hace llorar. Dios ha llorado abundantemente, porque es el Dios de la vida”, anotó. La vicepresidenta del Gobierno, Rosario Murillo, ha atribuido la crisis que sufre el país a una invasión de “espíritus malignos”.

La paz se ha extraviado por “esta invasión de malos sentimientos, invasión de odio que hemos tenido y que tenemos que ver y reconocer como invasión de malignidad, de espíritus que no son positivos, de espíritus malignos que quieren el mal, y quieren que reine el mal en Nicaragua“, dijo la también Primera Dama, conocida por su supuesta afición al esoterismo, el pasado 18 de junio.

En esa ocasión, Murillo pidió a Dios que cesará “esa mano diabólica que se mueve en nuestro país, y que niega la vida”. Este domingo se cumplen en Nicaragua 75 días de la crisis sociopolítica, la más sangrienta desde la década de 1980, con Daniel Ortega también como presidente, que ha dejado 285 muertos y más de 2.500 heridos, según el último reporte ofrecido por la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH) el martes pasado.

(Con información de EFE).