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Investigador de Bellingcat: en Nicaragua hay una colusión más estrecha entre Policía y paramilitares

Paramilitares de Ortega más letales que en Venezuela

Paramilitares Nicaragua

Usan armas con mayor poder de fuego que los colectivos armados de Maduro, afirma investigador experto en criminología



A Giancarlo Fiorella, venezolano y autor de la investigación de Bellingcat que detalla el arsenal de los paramilitares durante la masacre orteguista, le sorprende el nivel de colusión de los paramilitares y la Policía en sus operaciones letales, algo que, asegura, no ha visto en Venezuela.

“Como punto de comparación, el nivel de cooperación de paramilitares y la Policía es más alto que en Venezuela. En Venezuela, los colectivos chavistas no tienen este tipo de armamentos, y no se ve con claridad que colaboren cercanamente con la Policía”, explicó Fiorella, en entrevista con el periodista Carlos Fernando Chamorro, en el programa Esta Noche.

El análisis que realizó demuestra el despliegue de al menos siete tipos armas de guerra empleadas, y también sugiere que la unidad de Tácticas y Armas Policiales de Intervención y Rescate (TAPIR) estuvo involucrada en la masacre.

Bellingcat es un portal dedicado a realizar investigaciones periodísticas a partir de fuentes abiertas. Para analizar el arsenal paramilitar, Bellingcat se basó en diferentes videos de la represión, el informe final del Grupo Independiente de Expertos Internacionales (GIEI), y la investigación de CONFIDENCIAL “Disparaban con precisión: ¡a matar!”, pieza que ganó el Premio Iberoamericano de Periodismo Rey de España 2018.

Fiorella cursa actualmente un doctorado en el Centro de Criminología de la Universidad de Toronto, en Canadá, y antes ya publicó otra reveladora investigación sobre el ajusticiamiento del piloto venezolano rebelde Óscar Pérez, a manos de las fuerzas de seguridad del chavismo.

“Los colectivos en Venezuela tiene una proporción mayor de civiles o de individuos que no tienen ninguna conexión con el Estado, como los grupos paramilitares en Nicaragua. El jefe de la Policía dijo que muchos de ellos eran policías que estaban en operaciones ocultas”, explicó el periodista.

Bellingcat se centra en dos de los episodios más brutales de la represión paramilitar: el ataque a la UNAN-Managua y la iglesia de la Divina Misericordia el 13 de julio, y la toma de Masaya el 17 y 18 de julio.

A partir de un detallado análisis de la prueba videográfica y fotográfica, Bellingcat identifica un despliegue de fusiles de guerra empleados por los paramilitares: AK-74, fusil de francotirador Dragunov, ametralladora PKM, y rifles M16. También encontraron fusiles Remington 700, pistola Jericho 941, y cargadores de balas de tambor modelos soviéticos con capacidad de hasta 75 balas.

Paramilitares y fuerzas TAPIR

Semanas atrás, el diario noruego Dagbladet publicó una entrevista con el primer comisionado y jefe policial, Francisco Díaz, quien aseguró que los paramilitares eran, en su mayoría, policías profesionales realizando labores encubiertas. El resto, dijo, se trataban de “policías voluntarios”. Las declaraciones del consuegro de la pareja presidencial Ortega-Murillo dejó claro la responsabilidad de la institución en la peor masacre cometida desde la posguerra en Nicaragua. El saldo fatal es de al menos 325 muertos confirmados y miles de heridos, de acuerdo a organismos internacionales de derechos humanos.

En los vídeos analizados por esta investigación se encontró que los paramilitares empleaban radio comunicadores marca MOTOTRBO (como la series DP4800, XPR 7000 y Tait TP8100). “Estas radios se venden para uso comercial e industrial, y existe evidencia que sugiere que la unidad TAPIR de la Policía Nacional ha usado radios similares en el pasado, como se puede observar en estos videos”, afirma Bellingcat.

“Uno de los videos muestra la conexión cercana entre la Policía nicaragüense y los paramilitares. En el minuto 1:40 en el video, un hombre con uniforme negro aparece. La palabra “POLICÍA” está escrita en blanco en su espalda. En el minuto 1:50, el hombre da la vuelta y empieza a caminar. Cuando lo hace, un parche en su manga derecha se hace visible brevemente. El parche parece ser el de la unidad TAPIR de la Policía Nacional”, detalla Bellingcat, en un video sobre la masacre de Masaya. “El parche del hombre con uniforme de Policía en el video (izquierda) parece ser el de la unidad TAPIR de la Policía Nacional”, sostiene.

Número de muertos supera a Venezuela

Fiorella explicó que en las dos piezas de evidencia hay participación de agentes uniformados. Se refiere a los ataques de Masaya y la UNAN-Managua. Después de buscar información de fuente abierta, Fiorella encontró en videos de YouTube que la unidad TAPIR utilizaba radios similares a los de los paramilitares que masacraron a los estudiantes de la UNAN.

“En Venezuela, aunque hay participación de colectivos armados en la represión de las protestas, el número de muertos nunca ha alcanzado lo que se vio en Nicaragua. Ni las armas son del mismo calibre. Normalmente, en Venezuela solo tienen pistolas. Hay casos de armas más grandes, pero no como lo he visto en Nicaragua”, sostuvo Fiorella.

El análisis de Bellingcat agrega que un arma común en las manos de los paramilitares eran escopetas tipo Mossberg 500.

Escuadrones de la muerte Nicaragua

“La investigación de CONFIDENCIAL ofrece aún más evidencia de que el Gobierno del presidente Ortega estaba resuelto a ponerle fin a las manifestaciones de cualquier manera. El uso indiscriminado de las armas en las manos de grupos paramilitares y de la Policía hizo que el tipo de heridas descubiertas por CONFIDENCIAL no solo posibles, sino prácticamente inevitables”, concluye Bellingcat.

Según Fiorella, el hallazgo de su investigación cuadra con todo lo que ya se sabía y fue establecido por organismos como Amnistía Internacional y el Grupo de Expertos Independientes Internacionales (GIEI), quienes trabajaron con fuentes en Nicaragua, comprobando que los grupos paramilitares que operaron durante la represión trabajaban muy cercanamente con los cuerpos policiales.

“Eso se evidencia en las armas usadas. Armas de guerra, como ha resaltado el estudio. Podemos decir que los paramilitares, probablemente, compartieron armas con las fuerzas policiales del Estado de Nicaragua”, destacó Fiorella.