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Paulo Abrão advierte que su despido marca un “grave precedente”

En una carta pública alerta que “históricamente siempre existieron presiones e intereses muy poderosos contra una CIDH activa, más fuerte y eficiente”

El ex secretario ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Paulo Abrão, advirtió que su despido marcará “un grave precedente”, por lo que llamó a la comunidad regional de derechos humanos a estar “alerta y vigilante”.

En su carta de despedida y único pronunciamiento público sobre su despido, el activista brasileño dijo: “Históricamente siempre existieron presiones e intereses muy poderosos contra una CIDH activa, más fuerte y eficiente”.

“No es posible hacer una evaluación adecuada de la situación de los derechos humanos en la región sin injerencias externas y políticas y sin independencia técnica, material y funcional”, escribió Abrão, en la misiva publicada en su cuenta personal de Twitter.

Abrão sustituyó, en agosto de 2016, en la Secretaría Ejecutiva de la CIDH al mexicano Emilio Álvarez Icaza. Con amplia experiencia en los ámbitos de derechos humanos, políticas públicas, financieras y presupuestarias, el brasileño se distinguió por sus planes para modernizar la CIDH.

Falta de autonomía

El brasileño hizo un reclamo directo contra la “falta de respeto a la autonomía e independencia de la Comisión para seleccionar y renovar la Secretaria Ejecutiva de su confianza”.

El secretario general de la OEA, Luis Almagro, anunció el pasado 25 de agosto que no renovaría el mandato de Abrão, que expiró oficialmente el pasado día 15, a lo que la CIDH respondió denunciando un atentado contra su “autonomía e independencia”.

Días después, el diplomático uruguayo confirmó su decisión:  “de ninguna manera incorporaré o reincorporaré a ninguna persona sobre la cual penden 61 denuncias”, aunque no presentó pruebas de esos señalamientos.

Abrão aseguró que nunca fue “notificado de la apertura de una investigación o acción administrativa” en su contra, ni recibió por los canales regulares una “única denuncia formal por supuestas irregularidades”, tales como acoso laboral de su parte u omisión en la atención de acoso sexual de terceros, al tiempo que las rechazó “por ser infundadas”.

El brasileño subrayó que “es inadmisible que la presentación de denuncias no investigadas sea fundamento para una separación funcional de un secretario ejecutivo de la CIDH (o cualquier otro/a funcionario/a de la Secretaría General de la OEA) sin sujeción al debido proceso”.

La CIDH anunció en su página web la decisión de llamar a concurso para seleccionar a la persona que ocupará el cargo de titular de su Secretaría Ejecutiva. La comisión agradeció la gestión de Abrão por el periodo 2016-2020.

“Cariños a Nicaragua”

En sus palabras de despedidas, manifestó su “satisfacción” por el trabajo hecho en los últimos cuatro años en la CIDH, y resaltó su “compromiso con las víctimas de reposicionar la protección de los derechos humanos de todas las personas en las Américas”. Abrão expresó su “cariño especial con Nicaragua”.

Abrão jugó un papel importante en el tema de protección de los derechos humanos de las víctimas de las protestas que estallaron en 2018 contra el Gobierno de Daniel Ortega. Donde al menos unos 325 ciudadanos fueron asesinados, miles fueron heridos y centenares fueron detenidos y torturados. La CIDH se convirtió en el organismo internacional de referencia con una misión en el terreno, que fue posteriormente expulsada del país.

El brasileño realizó una visita a Nicaragua en el marco de las protestas antigubernamentales, donde presenció una manifestación estudiantil en el recinto de la Universidad Nacional Agraria (UNA), en Managua, que fue atacada por la Policía Nacional.

En esa ocasión, Abrão denunció el ataque ante el jefe de la Policía, Francisco Díaz, quien negó lo que estaba ocurriendo, sin saber que el representante del organismo lo llamaba desde el interior de la UNA, mientras los agentes disparaban, según se escuchó en el audio de la conversación distribuido por los alumnos.

La CIDH logró confirmar la muerte de 328 personas en el marco de las protestas, frente a las 200 que admitió el Gobierno, pero también reveló acciones conjuntas entre policías y paramilitares en contra de los manifestantes, incluyendo ejecuciones selectivas, arrestos ilegales, torturas, violaciones sexuales, obstrucción de acceso a la salud o a la justicia por parte de las autoridades, y otros crímenes “de lesa humanidad”.

Críticas a decisión

Organismos defensores de derechos humanos nicaragüenses e internacionales criticaron la decisión de Almagro. El Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) advirtió que la salida de Abrão atentaba “contra la vigencia de los derechos humanos de las víctimas en un continente necesitado del funcionamiento adecuado de los mecanismos de protección internacional, ante el ataque a los defensores y organizaciones de derechos humanos de carácter nacional, como es el caso específico de Nicaragua”.

En una entrevista con el programa Esta Noche, la vicepresidenta de la CIDH, Antonia Urrejola, catalogó como “una decisión política para sacar al secretario Abrão. A nosotros nos parece que aquí lo que hay es un ataque a la autonomía de la Comisión”.

La Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH) escribió una carta a Almagro en la que le señala que “su posición no aporta al buen funcionamiento de la institucionalidad, y da discontinuidad a los procesos que se han empezado para la defensa de los derechos humanos”.

  • Con información de Efe.

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