Nación

Carlos F. Chamorro habla sobre los veinte años de Confidencial

“El periodismo debe revelar lo que el poder oculta”

En medio del monólogo oficial, "hay fuentes en el sector público que confían en Confidencial y denuncian la corrupción"



El periodista Carlos Fernando Chamorro, director de Confidencial, intercambió papeles con Guillermo Rothschuh, director del Observatorio de Medios de CINCO en el programa Esta Noche, quien lo entrevistó sobre  los veinte años de fundación y trayectoria de este medio de comunicación independiente.

Chamorro habló sobre los orígenes de este proyecto periodístico, señaló las satisfacciones y dificultades que ha tenido en estas dos décadas, sobre todo en este último decenio bajo el autoritarismo y el acoso a la prensa independiente bajo el gobierno del comandante Daniel Ortega.

¿Qué más puede dar Confidencial a su audiencia tras todo este tiempo de periodismo de investigación y análisis?, preguntó Rothschuh. “Estamos en un proceso permanente de búsqueda, pero lo esencial sigue siendo lo mismo: reportear con rigor y pasión, contar grandes historias, difundir  información confiable y producir investigaciones sobre temas que son relevantes para la gente”, expresó Chamorro.

Recordemos que los grandes medios comunicación han abdicado hacer periodismo investigativo. Son muy pocos quiénes los realizan. Aparte de Confidencial, solo uno que lo realiza de manera esporádica, que es La Prensa. Sin embargo, Confidencial no ha cesado de hacer este tipo periodismo. Vos hablas sobre el contexto que facilitó la creación del medio. ¿Cuáles fueron los elementos que lo determinaron?

Durante la revolución, yo fui director de Barricada, el periódico del FSLN, y durante la transición después de 1990, promovimos la despartidización del diario. A partir de 1991 empezó su profesionalización. Era un periódico sandinista pero autónomo, en el que se hizo periodismo crítico, de mucho rigor. Aportó mucho a la profesionalización de la prensa nicaragüense.

En el año 1994, en la primera crisis del FSLN fui destituido de Barricada bajo el cargo de que “los periodistas nos habíamos tomado el periódico del partido”. Unas semanas después, toda la redacción fue descabezada y volvieron a hacer un periódico partidario que después fracasó.

A partir de ese momento,  empecé a explorar la creación de nuevos medios, pero independientes de grupos políticos, partidarios, de gobiernos y grupos económicos. Existían condiciones favorables en Nicaragua, porque había un clima de tolerancia hacia la prensa crítica, promovido desde el Estado, y en eso hay que reconocer el compromiso  de mi madre, la entonces Violeta Barrios de Chamorro, con la libertad de expresión en esos años, que derivaron en una política de Estado de tolerancia hacia la prensa. Había un proceso de liberalización política y económica que creaba cierto tipo de condiciones.

Mi primera ambición, y uno siempre aprende de esos fracasos, fue hacer un periódico. Invertí como seis meses diseñando un medio que se llamaría El Periódico. Estaba listo para arrancar si se conseguían los fondos de una inversión. Sondeé a varios empresarios importantes, y encontré que todos les gustaba la idea pero querían un periódico para ellos. Querían invertir dinero solo si el medio de comunicación representaba a su grupo económico, y yo no estaba dispuesto a aceptar condiciones que limitaran la independencia periodística.

Entonces, empecé con proyectos pequeños, pero independientes. A mediados de 1995 fundé el programa de televisión Esta Semana en canal 2 y un año después nació Confidencial, como resultado de una pequeña inversión de cuatro profesionales incluido yo. El propósito inicial era llenar los vacíos de la prensa de entonces: de profundidad, de investigación, de periodismo de análisis. Empezamos con  recursos muy modestos, el editor Roberto Fonseca y yo. Marcio Vargas tenía una sección de crónica. Y siempre hemos tenido columnistas y colaboradores de gran calidad. Posteriormente, Fonseca se fue a La Prensa, y se sumaron Oliver Bodán y Lourdes Arróliga, y más tarde cuando se fue Oliver llegó Iván Olivares. Y luego, al irse Lourdes, llegó Carlos Salinas, nuestro actual Editor. Lo que quiero decir es que siempre fue una redacción pequeña que apostó a la calidad, al rigor y a la investigación, hasta que en 2010 nos convertimos en un diario digital y el medio creció al integrarse su redacción con Esta Semana y Esta Noche.

Cumplidos los veinte años y las mil ediciones, dada las circunstancias actuales, ¿cuál han sido los momentos más difíciles que has vivido, pero también las satisfacciones? 

Los retos son permanentes porque tienen que ver en cómo mantener la calidad y credibilidad de un medio de comunicación trabajando con las fuentes de información pública bloqueadas. A lo largo de estos años ha habido satisfacciones, traspiés y dificultades en varios aspectos. Confidencial nació como una carta de noticias semanal quería ser una gran revista de papel de sesenta, ochenta páginas. Nunca se logró dar ese salto, para hacer esa revista como Semana de Colombia o Proceso de México, principalmente porque no había mercado de anunciantes. Pero en el camino Confidencial dio el salto para convertirse en un diario  digital. Eso ocurrió en el año 2010, sin dejar de publicar la edición impresa. Y luego como un proceso natural se produjo una integración de los dos programas de televisión, Esta Semana y Esta Noche, cuando los difundíamos en Canal 8, para integrar una sola redacción. Vos me hablas de momentos difíciles, uno de éstos fue cuando estos programas salen del aire en Canal 8. Eso pasó cuando nosotros denunciamos la compra que se hizo de ese canal con los fondos de la cooperación venezolana en un acto de corrupción. En ese momento quedamos en el aire como cinco semanas. Confidencial era parte integral de ese proyecto. Y fue gracia a la visión, a la valentía de Mariano y Nanda Valle que aceptaron la propuesta de que estos dos programas volvieran al aire en Canal 12, donde estamos desde 2010. Fue un momento de una gran incertidumbre, en que estaba en riesgo la resonancia de Confidencial como parte de este proyecto.

Llegado este momento, los lectores inevitablemente se preguntan: hasta aquí ha llegado, ha dado un periodismo de calidad, tiene un alto estándar, hay periodismo investigativo. ¿Qué nuevo podemos esperar los lectores?

¿Quiénes son los lectores de Confidencial?. La mayor parte de nuestros suscriptores vienen del sector empresarial, sector privado, ejecutivo, la comunidad diplomática, y la cooperación internacional. Quisiéramos tener más suscriptores en el sector profesional, para lo cual estas promoviendo políticas de descuento.  Desde que llegó al poder el gobierno del comandante Daniel Ortega, suspendieron muchas suscripciones en el Estado.  Pero más allá de esos 600 suscriptores, que son tomadores de decisión y líderes de opinión, hay cientos de miles de lectores que acceden a Confidencial por internet. El diario digital tiene un público enorme en Nicaragua y fuera del país, y que pertenecen a otro tipo de audiencia. Hay que recordar que el sitio web de Confidencial está conectado con nuestra producción audiovisual para televisión y lo que producimos especialmente para la web.

¿Qué ofrecemos de nuevo? estamos aprendiendo, tratando de usar nuevos lenguajes en estas plataformas para contar historias en estas plataformas. El quince de agosto lanzamos un nuevo proyecto, que dirige Ana GilmaraVilchez, la revista Niú. Es una revista de estilo de vida que se enfoca principalmente en perfiles, cultura, tecnología, innovación. Ha tenido una gran recepción y ojalá Niú pudiera más adelante convertirse en un proyecto televisivo, pues nos acerca a audiencias  más jóvenes. Estamos en un proceso permanente de búsqueda, pero lo esencial sigue siendo lo mismo: reportear con pasión, producir información confiable y con rigor, producir investigación de temas que son relevantes para la gente. Ahora tenemos esta integración en todas las plataformas, hay posibilidades para pensar con mayor ambición para hacer periodismo narrativo. No solamente periodismo duro de investigación, datos, de información que tenemos que corroborar, sino de producir más crónicas, perfiles, reportajes, tanto en texto como en la plataforma digital y audiovisual. Es un periodismo que no solo da información al lector, sino que satisface otras necesidades que tiene, y que en algún momento llega a emparentarse con la literatura. Es parte del futuro.

Además, tener más y mejor interacción con nuestra audiencia. Estamos aprendiendo a conocer lo que la gente quiere y hacerlos participar. Eso tiene un enorme potencial.

Pero hay un reto muy grande para nosotros que tiene que ver con la sostenibilidad. El periodismo por internet es gratuito, pero hay formas que nosotros esperamos que la audiencia pueda ayudar a hacer contribuciones.

¿Cómo ves el futuro de Confidencial?  

La redacción de Confidencial es muy joven. Son profesionales que tienen mucha pasión por el periodismo. Llegaron al periodismo en condiciones y circunstancias distintas en las cuales me tocó a mí comprometerme con este oficio, que estuvo más vinculada al impacto del periodismo en la política. Por el otro lado, lo fundamental es ese compromiso con hacer periodismo de calidad. En las condiciones actuales que vive Nicaragua, tiene mucho que ver con producir información que sea útil para la gente. Que promueva la transparencia en un estado de oscuridad, de monólogo que se quieren imponer en esta sociedad, y acompañar el esfuerzo de la población que no se somete a la presión, al miedo, la intimidación y a la autocensura.

La libertad de expresión, de la cual Confidencial es simplemente una plataforma para su promoción, es patrimonio de los ciudadanos. Nosotros nos sentimos reconfortados porque hay fuentes que confían en nuestros periodistas y sobre todo gente que trabaja con el gobierno: técnicos, profesionales; personas que tienen un compromiso con el gobierno, pero denuncian las violaciones a la ley, los abusos de poder, la corrupción. Ellos tienen la confianza de compartir con nosotros informaciones que deben ser reveladas. Y el periodismo de calidad, que busca la verdad, tiene que tomar esos riesgos para contar lo que la gente se merece.