Nación

Lo obligaron a desnudarse y lo ofrecían como "trofeo" a otros reos, detalla

Periodista Álvaro Montalván denuncia que fue torturado en cárcel de León

Álvaro Montalván: “Si esto nos ocurre a los que tenemos acceso a medios, ¿qué ocurrirá a la gente que no conoce ni el teléfono de un periodista?”



Álvaro Montalván, periodista leonés y director de Radio Mi Voz secuestrado el 31 de octubre por policías de León, denunció que mientras estuvo 48 horas en la cárcel le hicieron desnudarse “cuántas veces los agentes quisieran”, y además era “ofrecido como trofeo” a otros reos. Así relató en el programa televisivo Esta Noche.

“El jefe de Auxilio Judicial de León, Adolfo Vallejos, decía ‘quién quiere a este golpista’ y a dependencia de los grupos que él escuchaba me entregaba a las celdas”, aseveró Montalván, que en la mañana de ese miércoles fue apresado tras cuestionar a unos agentes de la Policía Nacional que habían llegado a su vivienda.

“Ellos estaban en nuestra propiedad y cuando les reclame por qué, simplemente procedieron de esa manera, nos llamaron golpistas y tranquistas”, agregó el periodista.

Tras el reclamo, los oficiales le dijeron improperios, lo esposaron y luego fue trasladado a la delegación policial de León, donde permaneció 48 horas encarcelado y posteriormente fue liberado, sin antes recibir golpes y vejámenes.

“Lo que a mi me llamo la atención fue que el agente me dijo ‘te voy a acusar por intento de homicidio’, cuando fue la propia Policía encabezada por el jefe la que nos sacó a punta de golpe y luego nos trasladó a las celdas”, aseveró el periodista.

Al llegar a las celdas, los policías no le dijeron a Álvaro Montalván la razón de su detención. Alegaban que era “golpista”, uno de los tantos epítetos que las autoridades nicaragüenses utilizan para señalar a líderes opositores o ciudadanos críticos con el régimen de Daniel Ortega.

“Cuando me llevaban a las celdas, los  reos se golpeaban entre sí porque querían  complacer la petición de los oficial, que dieron la orden de hacerme daño”, aseguró Montalván.

Ante la agresión, el periodista cree que “es un abuso de alguien particular” y no “un mandato del Gobierno”.

“Si esto nos ocurre a los hombres y mujeres que tenemos acceso a los medios, ¿qué ocurrirá a la gente que no conoce siquiera el teléfono de un periodista?”, cuestionó el director de radio Mi Voz, quien además remarcó que cada vez más queda “poco margen” para ejercer esta profesión en Nicaragua.

Organismos como la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) han puesto sus ojos en el país y han denunciando mundialmente los constantemente ataques de parte del régimen de Daniel Ortega, que intenta callar desde el 18 de abril a los medios de comunicación independientes.

También la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha alertado sobre una posible “cuarta fase” de represión, la cual estaría dirigida a periodistas y comunicadores. Las tres fases anteriores han estado marcadas por ataques a manifestantes, captura selectiva de dirigentes y la criminalización de la protesta.

Paramilitares ya habían atacado Radio Mi Voz

No es la primera que el periodista Álvaro Montalván sufre asediado. El 23 de junio denunció que grupos paramilitares –tras la operación limpieza que tenía como fin quitar tranques y barricadas– destruyeron parcialmente Radio Mi voz e hicieron daños parciales a las instalaciones; quebraron el portón de entrada, destruyeron las antenas de transmisión y quemaron el vehículo del director.

No obstante, Álvaro Montalván hace un llamado a los periodistas nacionales a “unir esfuerzos” para defender la libertad de prensa en Nicaragua.

Periodistas de Radio Mi Voz aseguraron a CONFIDENCIAL que su director “ha mantenido una postura firme frente a los intentos del Gobierno de Daniel Ortega de apagarles la voz”. Incluso, Montalván luchaba con la interferencia de la oficialista Radio Ya en su frecuencia 96.9 FM en León. En dicha ciudad la prensa independiente ha sido asediada en distintas ocasiones desde abril: uno de los casos más sonados fue la quema de Radio Darío y el acoso a su director, Aníbal Toruño.