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Análisis. Elecciones peruanas

Perú, ¿se mueve hacia el centro o regresa el fujimorismo?

El centro parece haberse apoderado de un electorado confuso, por lo menos en esta primera vuelta de las elecciones



Especial para Confidencial. Lima. “Giro conservador. Los peruanos decidieron llevar a la segunda vuelta a Fuerza Popular (Keiko Fujimori)y a Peruanos por el Kambio (Pedro Pablo Kuczynski o PPK). Aparte, el próximo Congreso tendrá un fuerte tono conservador, gracias a la bancada fujimorista que se acerca a la mayoría absoluta”.

Así inicia el diario La República su editorial horas después del primer reporte oficial de la primera vuelta de las elecciones del pasado 10 de abril, donde casi 40% de los electores le dieron su voto a Keiko Fujimori, “La China”, hija mayor de Alberto Fujimori, el autócrata encarcelado por corrupción y crímenes de lesa humanidad, y donde el congresista más votado ha sido su hermano Kenji.

Aunque suene raro dada la carga fujimorista de la elección, el giro del electorado peruano ha sido en efecto “conservador”. Un giro hacia el centro, no hacia la derecha, ni hacia la extrema derecha.

Para muestra, dos botones.

Primero. El voto por el Frente Amplio de la izquierdista Veronika Mendoza, de 35 años, una cara nueva y atractiva, con un estilo refrescante pero con un discurso que algunos consideran “chavista” y otros asocian con Sendero Luminoso, no fue “solamente de izquierda, sino anti Fujimori”, en opinión de Hernán Chaparro, director de la encuestadora GfK. Mendoza quedó en tercer lugar con 18.72% de los votos.

Segundo. Miles de simpatizantes de Mendoza votaron por PPK, el economista liberal de 77 años, ex Primer Ministro de Alejandro Toledo y asesor de Keiko en la campaña del 2011, “porque pensaron que (Mendoza) no tendría posibilidades de ganarle a Keiko”, asegura el analista Gustavo Gorriti, director de IDL-Reporteros. Una importante parte del voto anti-Keiko -que rechaza el autoritarismo fujimorista y que según las encuestas supera su voto duro- “no es de izquierda, sino de derecha”, agrega Gorriti.

En Perú, una nación con una economía fuerte donde los mercados han reaccionado de manera positiva a los resultados parciales porque tanto Keiko como Kuczynski tienen planes de gobierno a favor del mercado y aseguran la continuidad del modelo económico, reina el desprestigio de los gobiernos democráticos y de los políticos tradicionales.

Así, el centro parece haberse apoderado de un electorado confuso, por lo menos en esta primera vuelta. En ese centro por el que ha optado el electorado peruano los grandes perdedores son los “politicos antiguos”, opina el escritor boliviano y estratega político Juan Claudio Lechin.

PPK “es un liberal no estatista, no solemne, con gran sentido del humor. Eso es muy atractivo para los jóvenes” quienes “no quieren saber nada de los políticos tradicionales con discurso pesado lleno de ornamento” como el del Aprista Alan García (quien, con 5.91%, optó por renunciar a la presidencia de ese partido) y Perú Posible de Toledo, cuyo partido perdió su inscripción. El “espontáneo” Alfredo Barnechea de Acción Popular (7.08%) “amigo de todos los presidentes de América Latina”, quien cometió “errores garrafales” en la campaña (como rechazar un sombrero que le regalaron y no comerse un chicharrón que le ofrecieron en un mercado) permanece en la fila esperando su turno para el 2021, asegura el experto.

Aunque no logró consolidarse como opción ganadora anti-Keiko, Mendoza ganó por amplia mayoría en Ayacucho y Cusco, dos provincias importantes del sur del país. La joven política apenas calienta motores y ya ha logrado devolverle un poco del protagonismo perdido a la izquierda peruana durante décadas. De hecho, el narrador best seller peruano Jeremías Gamboa opina que el resultado del Frente Amplio es “histórico” y “saludable”.

“Me parece que (las izquierdas) tienen en Verónika Mendoza a una líder carismática. Desde mi punto de vista tienen cinco años para aprender a flexibilizar ciertas posiciones o revisarlas, a hacer deslindes con más énfasis para aliviar el miedo de los votantes que no es solo producido por los medios”, escribe el autor de Contarlo todo en su cuenta de Facebook.

¿Regreso al pasado fujimorista?

¿Cómo así ha regresado el fujimorismo al Perú mientras el fundador de esa dinastía en ciernes cumple una sentencia de 25 años por crímenes de lesa humanidad y corrupción?

“La población recuerda, del gobierno de Fujimori, los logros de reducir la hiperinflación y el terrorismo”, afirma a Confidencial el ex embajador del Perú en Estados Unidos Felipe Ortiz de Zevallos. El electorado ha olvidado al político corrupto y optado por recordar el “clientelismo de obras en regiones en los que antes la acción del Estado no llegaba”, en opinión del también empresario.

Cecilia Blondet Montero, integrante de la Iniciativa Nacional Anticorrupción y coordinadora del Consejo Directivo de Transparencia, una asociación civil, coincide con Ortiz de Zevallos.

Los sectores más pobres “son los que más han votado a Fujimori en respuesta al rol del gobierno de su padre, que restituyó la tranquilidad frente a la debacle de los últimos años del gobierno de Alan García, a la hiperinflación y al terrorismo. Fue un gobierno clientelista que se apoyó en las Fuerzas Armadas como partido político” afirma. Fujimori padre “reconectó al país y ese es un recuerdo recurrente que genera una gratitud por encima de todo. No quieren aceptar que robó, que mató o que violó los derechos humanos”, agrega.

Hay más, opina Gorriti. La campaña de Keiko lleva varios años trabajando duro; ha sido sin duda la mejor de todas y ha logrado que los hermanos Fujimori sean percibidos como “los mas eficientes” mientras que la corrupción y los crímenes del fujimorismo han caído casi exclusivamente sobre su ex asesor Vladimiro Montesinos.

“¡No se olvide señorita! ¡Los Fujimori siempre fueron los mejores alumnos de la clase!”, exclamó hace unos días un taxista limeño que confesó haber votado por Keiko. “Y además, ¡hay que darle oportunidad a las mujeres por favor!”

Está claro que la mayoría le creyó a Keiko cuando, por ejemplo, en un desorganizado debate presidencial reciente, prometió luchar contra la corrupción asociada a allegados al gobierno de su padre, respetar a los derechos humanos y no utilizar el poder político para favorecer a su familia. Al concluir su discurso firmó un pacto donde se comprometía, de llegar a la presidencia, a convertir sus promesas en hechos.

La gran incógnita sigue siendo quien ganará en segunda vuelta el próximo 5 de junio.

“A Keiko le faltan 10 puntos para llevarse la elección y a PPK, 25, que es mucho. El voto duro de la Mendoza no va a querer validar a ninguno de los dos porque ambos son de derecha. Hay otro pedazo que votará por PPK porque jamás votaría por Keiko. Habrá que ver donde migrará el voto Aprista”, ahora sin dirigente, dice Lechín.

Pero los Apristas ya se han acercado a Fujimori, explica Bondet. “No me sorprendería que se refuerce esa tendencia, aunque hay sectores de centro izquierda que no votarían por un regimen autoritario que evoque los tiempos negros de Fujimori”.

En el caso de la izquierda, “hay mucha bronca” con Meche Aráoz, la candidata a vicepresidenta de PPK, supuesta responsable de “un episodio negro en contra de indigenas en la zona de la selva norte”, que dejó un saldo de 33 muertos y 200 heridos en 2009. Todo dependerá de las propuestas del equipo de PPK para buscar un acercamiento con la izquierda, opina Blondet Montero.

Gorriti abunda. “Hay que tomar en cuenta que la segunda vuelta es una campaña nueva, con nuevos actores, con nuevos elementos de manera que aún no está del todo claro quien va a ganar. Va a depender mucho de lo que hacen o dejan de hacer (Keiko y PPK)”, reflexiona Gorriti.

Al final del día, parece inevitable que el centro va a definir el resultado de estas elecciones. “Ahora quedan los dos candidatos de derecha y quien se acerque más al centro, será el ganador”, sentencia el también periodista secuestrado por Montesinos en 1992.