Nación

Jefa de PN convenció a familiares de heridos por oficiales que callaran el ataque

Policías disparan contra civiles

A 22 días de la masacre de Las Jagüitas oficiales de la Policía Nacional hirieron a dos jóvenes, que se recuperan en el hospital policial. CPDH: Granera prometió a familiares una indemnización y que los policías que dispararon serían detenidos



Veintidós días después de la masacre de las Jagüitas, cuando nueve oficiales abrieron fuego contra una familia matando a dos niños y una joven durante un supuesto operativo contra narcos, policías del distrito tres de Managua, en el sector suroeste de la capital, dispararon contra dos jóvenes que regresaban a sus casas después de dejar a un amigo, en un nuevo escándalo que la jefatura de la Policía Nacional intentó apaciguar según narraron familiares de las víctimas a la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH).

La lotificación Santa María crece desde hace un año hacia el oeste en el kilómetro 9.5 de la carretera nueva a León. Ahí ocurrió la agresión policial a las 4:05 de la madrugada del domingo. Albañiles, electricistas, enfermeras, entre otros, conviven en este sector semirural en el que se divisa el cerro Motastepe desde las casas de minifaldas o las estructuras de hierro y cemento aun sin concluir.

Las familias de Ernesto Ruiz Báez, de 23 años, y Yader José Vásquez, de 27, el primero desempleado y el segundo ayudante en construcción, celebraron durante el sábado una vigilia religiosa en la última casa de la calle donde Yader vive con su esposa Soraida Collado con la bendición de la madre de ella, que se gana la vida como maestra de obras. Esa calle no tiene salida.

Ruiz Báez es en cambio el hijo de una pastora religiosa, de nombre Fabiola (tampoco idenfiticado por los vecinos por su apellido), quien vive a unos 50 metros. Ambos muchachos se encuentran ahora hospitalizados después de que fueron tiroteados a manos de oficiales que los siguieron cuando las víctimas entraban por el patio de la casa donde se realizó la vigilia religiosa, un sitio oscuro y montoso que tiene como tope un muro.

Confidencial visitó el vecindario, intentó hablar con las familias de ambos, vecinos y miembros de los templos religiosos cercanos. Dos familiares se negaron a hablar del caso y excusaron a Soraya Collado y la madre de Ruiz Báez, porque se encontraban en el hospital de la Policía, el “Carlos Roberto Huembes”, adonde sus pacientes fueron trasladados después de estar en un inicio en el hospital público Lenín Fonseca.

“Yo no me di cuenta de nada, porque no estaba aquí, fue mi hija la que supo. No he hablado con ella. Está metida en el hospital”, dice la suegra de Vásquez antes de negar que tuviese información alguna sobre un posible acuerdo familiar con la Policía. Tampoco dio su nombre y caminó hasta perderse de los periodistas en el camino montoso donde ocurrieron los hechos.

La intervención de Granera

Ante la CPDH, sin embargo, los familiares revelaron que recibieron la visita de la primera comisionada Aminta Granera, quien les pidió perdón, similar a lo que ocurrió con la masacre de Las Jagüitas.

“La Primera Comisionada desde la una de la tarde estuvo en el (hospital) Lenín Fonseca, convenció a la familia para que no hiciera nada contra la Policía. Que no hicieran público los hechos, porque ya había demasiado daño a la institución”, dijo Pablo Cuevas, director jurídico del organismo de derechos humanos.

“Les dijo que iban a ser detenidos (los oficiales), que les iban a dar una aparente indemnización, parece que todo eso convenció a la familia. Solo la esposa doña Soraya Collado Balmaceda (esposa de Yader José Vásquez) manifestaba su desconfianza y le dijo palabras fuertes a la primera comisionada, le reclamó el abuso policial y la actitud criminal de la Policía y le dijo que estaba segura que estos hechos iban a quedar impunes como en el caso deLlas Jagüitas”, añadió Cuevas.

Al caso que Collado se refería era la masacre contra la familia Reyes, ocurridas en el sector de las cuatro esquinas en Las Jagüitas, donde nueve oficiales fueron procesados por delitos menores y recibieron condenas que oscilaron entre dos y once años de parte del sistema judicial, lo que los organismos de derechos humanos consideraron como un sello de la impunidad.

Las contradicciones del discurso oficial

Los hechos narrados por la Policía esta vez lucen contradictorios desde un principio. Según el comunicado 10/2015, emitido por la oficina de Relaciones Públicas, los agentes del distrito III buscaban a un prófugo, cuando oyeron detonaciones en el sector del Mercado Israel Lewites de Managua, y dieron persecución a una moto hasta el barrio que ellos en la versión oficial identifican como Nueva Jerusalén, en los alrededores de Ciudad Sandino, y que Confidencial comprobó que se llama Lotificación Santa María.

“La patrulla con sus señales lumínicas activadas, da persecución a la moto hasta el barrio Nueva Jerusalén, realizando en el trayecto varios disparos con su arma de reglamento (pistola 9 milímetros)”, justificó el comunicado.

Sin embargo, según los vecinos consultados, los policías se movilizaron en una moto sin placas. Los familiares relataron además a la CPDH que Soraya Collado, la esposa de Yader José Vásquez, al escuchar la moto salió a recibir a su marido en el patio. El terror, sin embargo, se apoderó de ella cuando miró que los policías cercanos a un muro les dispararon a su marido y al amigo de éste, quienes perdieron el control del vehículo.

“Llegaron disparando a los jóvenes y estos pierden el control de la moto y se estrellan contra una barda. Logran incorporarse Denis y va hacia dónde está Yader. Cuando escuchó la moto, su esposa salió a recibirlo y vio todo. Los policías le dijeron a la esposa que se alejara, que eran delincuentes y ella les dice que no y le dice que es su marido y un amigo. Los policías eran un varón y una mujer. Ellos le dijeron que iban por refuerzos, pero ya no volvieron”, aseguró Cuevas.

Identificó al oficial que hizo disparos

Soraya, quien fue testigo del hecho, le dijo a los activistas de derechos humanos que mientras  se realizaba la investigación de Auxilio Judicial,  había identificado a Germán Reyes, el jefe de detectives de la estación tres de la Policía, como el autor de los disparos, una versión que no fue confirmada por las autoridades.

De acuerdo con la misma testigo, el comisionado general Juan Ramón Gámez, jefe de la DAJ, le reclamó a su subordinado Reyes por qué se dejó ver. “En ningún momento en el comunicado se dice que Yader y Denis le dispararon a la Policía. Más bien dice que los oficiales lo hicieron. Hay una confesión de parte de la Policía”, recalcó Cuevas. Para él no hay otra calificación que abuso para los hechos denunciados, sumado a las horas posteriores al ataque que debió esperar la familia de las víctimas para que su caso fuese al menos escuchado por la Policía Nacional, lo que sólo pudo ser posible por la mediación de una pariente que es oficial activa y cuyo nombre también se mantiene en el anonimato.