Política

Los jóvenes se preparan para las elecciones, desunidos y sin condiciones

“Las organizaciones estudiantiles no representan a los estudiantes dentro de las universidades”, afirma Levis Rugama, exdirigente estudiantil

Los movimientos juveniles se están organizando de cara a los comicios electorales, pese a que el país se encuentra bajo estado policial, sin condiciones para unas elecciones competitivas y transparentes.

Tampoco existe unidad, o una visión compartida entre las organizaciones juveniles sobre este u otros temas. Con la salida de la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia (ACJD) de la Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB), en enero de 2020, las distintas organizaciones estudiantiles se dispersaron en distintos grupos, ahora en la Alianza Ciudadana y en la Coalición Nacional, y hasta la fecha, solamente han tenido una reunión para intercambiar posturas, sin concretar acciones ni acuerdos.

CONFIDENCIAL conversó con dirigentes y exdirigentes estudiantiles sobre la incidencia política de los jóvenes en las plataformas de oposición, y cuáles son propuestas para enfrentar la represión que los expulsó de las universidades.

Desde 2018 hasta la fecha, han surgido distintas organizaciones estudiantiles, y otras como el Movimiento de Estudiantes Autoconvocados De Secundaria, ya no tienen el mismo nivel de actividad que tuvieron cuando se crearon en 2018.

Actualmente, las organizaciones de estudiantes se encuentran divididas en varios bloques. El Sector Estudiantil y Juvenil de la UNAB (SEJ) cuenta con 14 organizaciones, incluyendo las siete organizaciones agrupadas en la Coordinadora Universitaria por la Democracia y la Justicia, la Plataforma Nacional Juvenil, Acción Universitaria, y otros once movimientos. El SEJ también participa de forma independiente en el Consejo Nacional de Juventudes de la Coalición Nacional.

Las juventudes de los partidos políticos, YATAMA y PRD, y los jóvenes del Movimiento Campesino y el FDN, también son parte del Consejo Nacional de Juventudes. Antes de la expulsión del PLC de la Coalición Nacional, la juventud de este partido participaba en este Consejo.

El sector joven de la Alianza Cívica, está conformado por el Movimiento Universitario 19 de abril, el Movimiento Estudiantil 19 de abril, la Alianza Universitaria Nicaragüense (AUN), el Movimiento 19 de abril de la UNA, y la Alianza de Estudiantes y Jóvenes Nicaragüenses (AJEN).

Otros grupos como el Movimiento Defensa Estudiantil de la Universidad Centroamericana (MDE-UCA) y el Partido Juvenil Con Vos, no pertenecen a ninguna plataforma.

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Valeska Valle, representante estudiantil ante el plenario de la Alianza Cívica.

Cada bloque estudiantil tiene sus propias posturas y peculiaridades. “Las diferencias entre las organizaciones estudiantiles se debe a que no hay coincidencias sobre cuál debería ser la salida de la crisis sociopolítica. Algunos movimientos consideran que no se debería ir a elecciones, aunque haya condiciones, mientras otros creen que es la única salida”, expresa Valeska Valle, representante estudiantil ante el plenario de la Alianza Cívica.

“Nosotros apostamos por la resolución del conflicto en Nicaragua por la vía electoral, y eso quiere decir que nuestra organización y estructuración está apostando porque haya un gran número de jóvenes que puedan ser partícipes de los distintos escenarios de una vía electoral”, añade.

Valle también opina que “existen diferencias porque los movimientos que surgieron como movimientos estudiantiles en 2018, se han transformado y hoy algunos se definen como grupos juveniles con tendencias políticas, otros como organizaciones meramente políticas y unos cuentos continúan con la agenda estudiantil”.

Ariel Sotelo, representante estudiantil en el Consejo Político de la UNAB, sostiene que en este momento no hay condiciones para un proceso electoral, pero es necesario presionar al régimen a través de todos los mecanismos que hay, para lograr unas elecciones libres y transparentes. “Nosotros no satanizamos las elecciones, pero exigimos una serie de condiciones que deben ser habilitantes para este proceso incluyendo reformas electorales, libertad de prensa, libertad de movilización, la liberación de los presos políticos y el retorno de los exiliados. Como jóvenes debemos tomar la decisión de ir o no ir a elecciones; además, esa debe ser una decisión colegiada de cada organización cuando llegue su momento”, agrega.

“Es necesario restablecer los derechos electorales y políticos de la ciudadanía nicaragüense antes de hablar de elecciones, es decir cómo se va a manejar el padrón electoral, la cedulación, entre otros”, opina un integrante de la Plataforma Nacional Juvenil (PNJ).

Los estudiantes tampoco concuerdan en cuál debería ser el vehículo electoral de la oposición en las próximas elecciones.

¨Nosotros estamos a favor de la alianza que se ha empujado con Ciudadanos por la Libertad (CxL), sobre todo porque nosotros sabemos que se necesita un vehículo para poder acceder al escenario electoral”, afirma lega Valle.

Sotelo considera que hay “una división hecha por Ciudadanos por la Libertad y la Alianza Cívica, específicamente por Kitty Monterrey; quieren ir a toda costa a las elecciones, porque recordemos que no es la primera vez que CxL se presta a un circo electoral junto al régimen”. Para él, los partidos políticos deben dar muestras profundas de que existe un rompimiento definitivo con la dictadura.

“Oficialmente, no hay una postura consensuada sobre el vehículo electoral; sin embargo, logro percibir que una parte de la Asamblea Juvenil de la UNAB desea tener una casilla nueva, diferente a lo que se conoce, para salir de los partidos políticos tradicionales”, comenta Jonathan López, exreo político y miembro del Movimiento Estudiantil de Apoyo a la Democracia (MEAD).

“Estas diferencias no han permitido que los jóvenes vuelvan a tener un acercamiento, aunque no descartamos esa posibilidad”, añade.

¿Qué opinan los liderazgos estudiantiles de 2018?

Levis Artola Rugama  fue uno de los dirigentes estudiantiles más reconocidos en las protestas de la UNAN-Managua. Fue arrestado arbitrariamente en la ciudad de León por paramilitares junto a Yaritzha Mairena, Nahiroby Olivas, Byron Estrada y Luis Quiroz. El 15 de marzo de 2019, salió de “La Modelo” tras recibir el “beneficio” del régimen de convivencia familiar.

Levis Artola Rugama, uno de los dirigentes estudiantiles más reconocidos en las protestas de la UNAN-Managua. // Foto: Archivo | Carlos Herrera | Confidencial

Hace un año decidió alejarse del activismo político para dedicarse a culminar sus estudios universitarios en el exterior. En ocasiones, todavía colabora con ciertos movimientos estudiantiles desde el exilio.

Para Rugama, el Movimiento Estudiantil resurgió luego de muchos años de permanecer sepultado por el Frente Sandinista, pero no fue algo coordinado ni planificado. También señala que son pocos los grupos estudiantiles que aspiran regresar a las universidades y ser una alternativa de UNEN. “Las organizaciones estudiantiles no son las mismas a tres años del estallido social. Algunas se han transformado en grupos juveniles que buscan el poder, y se han agrupado por intereses y afinidades ideológicas”.

Advierte que los movimientos estudiantiles actuales tienen un capital político frágil, y que, en 2018, su peso político radicaba principalmente en su valentía contra la dictadura, pero que esa valía se ha deteriorado paulatinamente por las decisiones y el proceder político de los liderazgos estudiantiles. Por otra parte, considera que la unidad entre las organizaciones estudiantiles parece imposible por su falta de capacidad de negociación y diálogo político, y que los grupos políticos que aspiran al poder, han polarizado más a los jóvenes.

“Los estudiantes activistas deben terminar sus carreras universitarias, y no aspirar a cargos públicos en este momento. No se pueden cometer los mismos errores del pasado, cuando jóvenes sin experiencia ocuparon puestos de poder en el gobierno”, advierte.

Yaritzha Rostrán, movimientos juveniles en Nicaragua
Yaritzha Rostrán Mairena, excarcelada política y exdirigente estudiantil de la CUDJ. // Foto: Cortesía | Confidencial

Para Yaritzha Rostrán Mairena, excarcelada política y exdirigente estudiantil de la CUDJ, “Siempre han existido posturas contrarias entre los movimientos estudiantiles, porque estos han promovido la diversidad como una forma de cambiar el modelo político-partidario que habían tenido las organizaciones juveniles en el pasado”.

Rostrán considera que el peso político de los movimientos estudiantiles actuales radica en las cuotas que tienen en las plataformas de oposición, y en que han logrado que sus propuestas sean tomadas en cuenta.

Yaritzha ya no participa en ninguna organización juvenil, pero colabora con la Unión de Presas y Presos Políticos Nicaragüenses (UPPN) para impulsar un proceso de Justicia Transicional en Nicaragua.

“Vamos a postular a nuestros jóvenes”

Pese a las diferencias, todos los sectores juveniles coinciden en que los jóvenes deben ser actores claves en las próximas elecciones, y pretenden ocupar cargos de poder para poder realizar los cambios que demanda la ciudadanía nicaragüense.

Las organizaciones estudiantiles no tienen una estrategia clara de cara a las elecciones, y cómo lograr la suspensión del estado policial, pero ya están empeñados en tener una incidencia política real en este proceso. Yaritzha Rostrán opina que la mayoría de movimientos apuestan por posicionar a sus jóvenes en las distintas plataformas políticas para catapultarse en un escenario electoral.

Las organizaciones estudiantiles de todos los bloques, se están organizando en todo el territorio nacional con el objetivo de conseguir apoyo político para los comicios electorales.

“Los jóvenes iniciamos la rebelión de abril, y, por tanto, vamos a ocupar los espacios donde se toman las decisiones”, expresa Ariel Sotelo. Desde el Sector Estudiantil y Juvenil de la Unidad Nacional ya cuenta con estructuras territoriales en 30 municipios del país. Estas células están conformadas por jóvenes organizaciones y no organizados.

La juventud del Movimiento Campesino tiene representaciones en Estelí, Chinandega y la Costa Caribe, y están impulsando una campaña sobre la Ley de Identidad Ciudadana, como parte del trabajo que hacen para lograr que se tomen en cuenta las zonas rurales del país.

La represión y la pandemia del covid-19 son los principales obstáculos que tienen los jóvenes para organizarse en los territorios.

Movimientos juveniles y la represión en las universidades

A casi tres años de la rebelión cívica, la Unión Nacional de Estudiantes de Nicaragua (UNEN), continúa siendo un brazo represivo de la dictadura para reprimir al estudiantado dentro de las universidades.

Las expulsiones son la principal medida de represión del régimen para acallar a los estudiantes que protestan en contra del control partidario en las universidades públicas del país. Desde 2018 hasta la fecha, 144 jóvenes, entre ellos los principales líderes universitarios, han sido expulsados de manera arbitraria.

Recientemente, los estatutos de la UNAN-León fueron reformados para otorgarle a la rectora de esa institución de educación superior, Flor de María Valle, la facultad de contratar y despedir docentes, cuando anteriormente esta era una atribución del Consejo Universitario.

Las universidades estatales no son las únicas afectadas. La policía se mantiene en los alrededores de la Universidad Centroamericana con el fin de intimidar y vigilar a los estudiantes.

Los jóvenes dentro de las universidades no se sienten representados por las organizaciones estudiantiles de la oposición, debido a que estas organizaciones no han sido capaces de organizarse en los recintos universitarios.

Pese a la persecución que todavía sufren los estudiantes en las universidades, Elthon Rivera, presidente de Acción Universitaria, expone que ciertas organizaciones que nacieron como estudiantiles en 2018, hoy se han perfilado a contribuir a una lucha meramente política de cara a unas elecciones, dejando a un lado la defensa de la Autonomía Universitaria.

Rivera afirma que “el estudiantado tiene una confusión sobre qué representan realmente las organizaciones estudiantiles del país, porque a estas organizaciones no se les ve ejerciendo presión por la lucha estudiantil. No me atrevería a decir que los movimientos estudiantiles actuales tengan representación estudiantil”.

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