Nación

En 1979, once personas, entre ellas tres niños, fueron asesinados por la Guardia Nacional

Por qué debemos recordar la masacre de Xiloá

Hija del mártir sandinista Christian Pérez Leiva, recuerda que la dictadura somocista llamaba a las víctimas "delincuentes, vándalos y terroristas"



El sábado 12 de mayo de 1979 se produjo una espantosa matanza en la que fueron asesinadas once personas, entre ellas 3 niños.

En un operativo combinado entre agentes de la Oficina de Seguridad de la Dictadura (OSN) y fuerzas de las fuerzas especiales conocidas como BECAT, cayeron simultáneamente sobre varias casas de colaboradores del FSLN ubicadas en el Residencial Bosques de Xiloá, situado en la laguna del mismo nombre, cerca de Ciudad Sandino (antes Open Tres). La masacre se produjo principalmente en la casa del matrimonio de Alfonso González y Carmen Chamorro, en la entrada al reparto y en una casa en el cercano reparto Los Loyes.

En Bosques de Xiloá también catearon otras 15 casas, entre ellas la de los colaboradores Sergio Lacayo y Lucrecia Puente; y en Los Loyes los guardias cayeron   casa montada como taller de comunicaciones y fabricación de explosivos, al que daba cobertura Ricardo Orúe.

Cómo ocurrió

El operativo combinado de la Guardia Nacional (GN) sobre los dos repartos se realizó aproximadamente a las dos de la tarde de ese sábado. Las familias habían realizado actividades normales durante la mañana. La esposa de Alfonso había salido con Lucrecia Puente a hacer compras en Managua. A esa misma hora Carmen Chamorro pasó por el despacho de Sergio Lacayo y llamó a Alfonso en el preciso momento en que estaba llegando la Guardia. Alfonso todavía alcanzó a decirle: ­-La guardia está entrando… y luego no pudo seguir hablando. Carmen volvió a marcar y una voz desconocida tomó el teléfono simulando ser Alfonso. Luego se cortó la comunicación.

Los guardias dispararon hacia donde se encontraban jugando tres niños: un hijo y un sobrino de Alfonso; y el hijo del jardinero que hacía trabajos en las casas del sector. De inmediato cayó muerto Juan Bosco González Chamorro de 11 años, mientras Constantino Chamorro Mejía, de 11 años, y Francisco, de 12 años, se escondían debajo de una cama hasta donde fueron perseguidos y ametrallados sin piedad.

La Guardia capturó a Alfonso, lo sentaron en una silla del comedor y comenzó el interrogatorio de la OSN. Cuando Vilma Mejía, madre de Constantino, llegó a su casa, pudo ver desde la ventana el despliegue de la GN y distinguió el cuerpecito de Juan Bosco tendido en un charco de sangre sobre la grama del jardín, mientras escuchaba que Alfonso decía: “¡No sé nada, no sé nada! Pudo escuchar también que un oficial le decía que habían matado a los niños, causando a Alfonso un inmenso dolor antes de su muerte. Después solo escuchó disparos. También asesinaron a Sandra Delgado Roque, trabajadora doméstica de 17 años, quien tenía poco tiempo de laborar en la casa. Ella era hija de Ramiro Delgado y Adela Roque, del barrio indígena de Sutiaba, León.

Casi al mismo tiempo se acercó al reparto el ingeniero Omar Hassan a bordo de su vehículo Honda Civic color café mate, quien viajaba con Cristhian Pérez Leiva. Al ver el reparto anegado de guardias trataron de desviarse pero fueron interceptados y obligados a salir de automóvil. Los pusieron contra el cerco con las manos en el alambre y las piernas abiertas mientras los registraban. Uno de los agentes de la OSN le dio un brutal golpe con un tubo de aluminio en la espalda del ingeniero Hassan, quien protestó por la agresión. A empujones los metieron dentro del vehículo y ahí los ametrallaron.

En la casa de Sergio Lacayo y Lucrecia Puente se encontraban sus dos hijas, Lara y Mónica, junto a la doméstica María del Socorro Pérez Sánchez, de 17 años. Al darse cuenta que la GN estaba allanando las casas, el matrimonio pidió ayuda a Danilo Green Bonilla, un cuñado de Sergio que tenía vínculos con la GN. Green personalmente se comunicó con el coronel Nicolás Valle Salinas quien autorizó a que fueran a retirar a las niñas, salvándoles de la muerte. En la casa de Sergio se encontraba material hospitalario que recientemente había sido “recuperado” en el Hospital Bautista por una escuadra de la tendencia GPP del FSLN dirigida por Walter Mendoza, con la cual el matrimonio colaboraba.

María del Socorro fue llevada a un lugar conocido como Santa Margarita en donde fue sometida a torturas. Ahí ella miró a tres jóvenes que habían sido detenidos a quienes mataron ahí mismo, diciéndole que lo mismo harían con ella. Luego la llevaron a la Loma de Tiscapa donde siguieron torturándola y finalmente a la Central de Policía donde la soltaron 2 días después. Perdió la vista por un tiempo como resultado de las torturas. María del Socorro cree que no la mataron porque Danilo Green había visto que estaba viva cuando fue a retirar a las niñas Lacayo Puente.

Ese mismo día Sergio Lacayo, Lucrecia Puente, Carmen Chamorro y otros familiares se asilaron en la embajada de México junto con sus hijos.

Los asesinatos en Los Loyes

A las casas de Los Loyes la GN llegó disparando. No hubo ningún combate. Ricardo Orúe grito su nombre el que pudieron escuchar algunos vecinos. También fueron ametrallados los otros miembros de la célula: Bertilda Morales, Francisco Jarquín y Miguel Gutiérrez, quien había sido sargento de la Guardia, en donde laboró como radista hasta que desertó para incorporarse a la lucha. Según el comunicado de la tendencia tercerista del FSLN, Gutiérrez estaba asignado al cuerpo de transmisiones de la GN con asiento en Simitel, Las Nubes y gracias a él se había realizado un boicot a las comunicaciones de la GN, destruyendo esa planta. Bertilda era una chavala de Matiguás, pariente del jefe guerrillero Rolando Orozco (conocido como “El Manchado”, caído en los combates de Jinotepe, en julio de 1979) quien la reclutó y pasó a formar parte de esta célula.

En la casa de Los Loyes se fabricaban minas antipersonales. La Guardia encontró un equipo de comunicaciones que dos días antes había sido “recuperado” en la empresa RACON, ubicada en Bello Horizonte, cuyo representante Arturo Henrique hizo posteriormente el reconocimiento.

La Oficina de Leyes y Relaciones Públicas de la GN emitió un comunicado afirmando que las patrullas de la guardia fueron recibidas a balazos por los habitantes de las viviendas, pero las evidencias presentadas posteriormente desmintieron la afirmación, comprobándose que en todos los casos se trataron de fríos asesinatos operados sobre personas ya capturadas.

El informe forense

Según el informe forense Omar Hassan Morales, tenía un gran hematoma (producto del tubazo) y además presentaba cuatro balazos: dos en ambos hombros, uno en el costado izquierdo y otro en la parte trasera de la cabeza sin orificio de salida. O sea que fue ejecutado.

Christian Pérez Leiva tenía un balazo en el costado izquierdo con tatuaje de pólvora, que demuestra que fue un disparo a corta distancia. También tenía balazos en ambos hombros y en el abdomen, golpes en la frente y escoriaciones profundas en los brazos.

Alfonso González presentaba una herida profunda en el cuello, provocada por arma de fuego, otra herida en la cara con quemaduras de pólvora, señal de disparo a quemarropa y un balazo en el pecho.

Juan Bosco González Chamorro, de 11 años tenía un balazo en uno de los hombros, otro en la mano y uno en la cabeza que le destrozó la cara.

Constantino Chamorro Mejía, de 11 años, un balazo que le fragmentó el cráneo.

Ricardo Orúe heridas de bala en diferentes partes del cuerpo

El cuerpo de Sandra Delgado Roque, de 17 años, estaba en la morgue del hospital Oriental (hoy Manolo Morales) y estaba completamente desnudo. Tenía balazos en la cabeza y una profunda herida de arma blanca en el pecho que se presume era de bayoneta. Fue enterrada en León bajo fuerte vigilancia policial.

De los otros muchachos capturados y asesinados en Santa Margarita no se supo nada. Hay quienes afirman fueron lanzados en un barranco de la Laguna de Xiloá

Los once asesinados

  1. Omar Hassan, 33 años.
  2. Cristhian Pérez Leiva, 31 años
  3. Alfonso González Pasos, 44 años.
  4. Constantino Chamorro Mejía, 11 años.
  5. Juan Bosco González Chamorro, 11 años.
  6. Francisco, conocido como Chico, 12 años, hijo del jardinero.
  7. Sandra Delgado Roque, 17 años.
  8. Ricardo Orúe Navarro, 31 años
  9. Miguel Gutiérrez. exsargento de la Guardia Nacional.
  10. Francisco Jarquín, militante encargado como chofer en Los Loyes.

Datos biográficos

  1. Omar Hassan Morales, nació el 7 de abril de 1945. Su padre, Ahmed Musa Hassan, llegó a Nicaragua proveniente de Palestina y se casó con la nicaragüense Elsa Morales Hernández procreando a Anuar Hassan, redactor del Diario La Prensa; Moisés Hassan, decano de la Facultad de Ciencias y Letras de la UNAN-Managua; Amín Hassan, neurólogo; Sara, y Foad Hassan Morales, también neurólogo. Omar había estudiado en el Instituto Maestro Gabriel y se graduó como ingeniero civil en la UNAN Managua. Era casado con Lourdes Murillo Zambrana y tenían 3 niñas: Erika Vanessa de 5, Verónica de 3 y María Gabriela de 2 meses. Trabajaba en la compañía constructora ERCO. Lo reclutó para el FSLN Cristhian Pérez Leiva, con quien había estudiado en la Universidad. Ambos dibujaron los planos de los escenarios de la insurrección de Managua, que ayudaron a definir el teatro dela resistencia popular que se inició un mes después en los barrios orientales.
  2. Christian Pérez Leiva, nació el 22 de diciembre de 1947. Se bachilleró en el Instituto Nacional Ramírez Goyena. Egresó de Ingeniería en la UNAN Managua en donde fue un destacado dirigente de la UNAN y del Frente Estudiantil Revolucionario (FER). Estaba casado con Anelly Molina, con quien procreó dos niñas Haydeé Tamara, de 7 años, y Anelly Dolores, de 4 años. Cristhian tenía varios años de militar en el FSLN. Después que pasó a la clandestinidad formó parte de la Escuadra Bonifacio Montoya, de la tendencia GPP, que operaba en el campo y la montaña segovianos, pero por problemas físicos debió trasladarse al pacífico, donde asumió responsabilidades político militares. En 1978 estuvo algunos meses en Carazo y luego tomó la decisión de incorporarse a la tendencia tercerista.
  3. Alfonso González Pasos era hijo de doña Julia Pasos, muy conocida en el mundo de los bienes raíces. Era ingeniero agrónomo graduado en la Escuela Agrícola Panamericana de El Zamorano, Honduras. Con su esposa Carmen Chamorro procreó cinco hijos: María Caridad (1959), Alfonso, Diego Manuel, Rodrigo y Juan Bosco, a quien también asesinaron ese aciago día. Un hermano de Carmen, Diego Manuel, se casó con Vilma Mejía Lacayo, y se fueron a vivir al mismo reparto, y fruto de ese matrimonio era Constantino Chamorro Mejía, asesinado con su primo Juan Bosco. Alfonso había comenzado a colaborar con el FSLN tendencia tercerista y daba alojamiento a Cristhian Pérez Leiva.
  4. Ricardo Orúe Navarro, nació el 2 de febrero de 1947 en Matagalpa. Hizo sus estudios primarios en el Colegio San Luis Gonzaga. Se bachilleró en el Colegio Centro América de Granada. Estudio ingeniería química industrial en la Universidad Iberoamericana de México. Cuando regresó a Nicaragua se involucró en actividades políticas. Junto a Carlos Arguello Pravia fue de los organizadores de la protesta contra el fraude que el somocismo hizo en las elecciones municipales en las que la oposición llevaba de candidato a Samuel Amador. Luego se incorporó como militante del FSLN, en una célula que se especializó en explosivos y por eso habían alquilado una casita en Los Loyes, cerca de la Laguna de Xiloá, donde se preparaban explosivos para operativos y para la insurrección.

Reflexión final

Me motivó a realizar este sintético relato, la reciente publicación de Anelly Dolores, hija de Cristhian Pérez Leiva, en ocasión de su 43 cumpleaños. Ella reflexionaba sobre la masacre de los estudiantes en el mes de abril y decía: “La libertad se nos escapó de entre los dedos, este cumpleaños solo me recuerda mi cumpleaños 4 cuando faltaban casi 2 meses para que se fuera Somoza y 8 días para el asesinato de mi papá en manos de la GN Somocista, y quien fuera asesinado por creer en la libertad. Fue también un amargo cumpleaños. Mi Papa fue descrito en el periódico Novedades (oficialista) como delincuente, vándalo y terrorista. Las similitudes en la descripción de esa noticia y lo que dicen los medios oficiales sobre los estudiantes de ahora me da escalofríos, la historia se repitió tal cual guion de pesadilla”.

Recordar esta masacre así como la historia de la lucha del pueblo contra la dictadura somocista tiene de nuevo un propósito subversivo. Que los lectores sepan que una dictadura que basa su poder en el control de las instituciones del país y particularmente de las armas, terminará realizando toda suerte de asesinatos y crímenes contra el pueblo. Por ello es fundamental encontrar pronto rutas  pacíficas y cívicas para la salida de la pareja presidencial del poder, y para realizar los cambios que necesita Nicaragua.